VIVIR CON ALEGRÍA Y SERENIDAD

He pasado muchos años de mi vida poniendo la atención, sin ni siquiera saberlo, en lo malo que veía a mi alrededor, en los horrores que podían suceder, en lo que no funcionaba bien… Incluso cuando me sentía feliz me mantenía alerta. Vivía sin vivir en mi, persiguiendo un ideal, haciendo equilibrios para que nada se torciera. ¡Qué fatiga, cuánto estrés!

 

En el mundo hay mucho sufrimiento, mucho dolor, es verdad, pero también mucha belleza y bondad. Tuve que tocar fondo para comprobar que el amor el agradecimiento, el perdón es lo único que nos sostiene, que nos da paz.


No estoy hablando de negar lo que sentimos, no, al contrario, sentir lo que sea sin resistirnos suele ser la salida. Eso nos lleva a ser tolerantes con nosotros mismos y por extensión con los demás.


Sé que los grande duelos nublan y sobrevivimos a tientas, confusos y desgarrados en medio de la oscuridad. Pero también sé que encierran el potencial de encender la luz que todos llevamos dentro. La que nos permite ampliar la mirada, aceptar la realidad tal como viene, sin más. Vivir con amabilidad y hacernos la vida fácil, sencilla.


Al final a todos nos espera la muerte y, entre medio, me parece que es un acto de amor hacia los que ya partieron intentar vivir con alegría y serenidad.

2 respuestas a VIVIR CON ALEGRÍA Y SERENIDAD

  • Natàlia Morcillo dijo:

    En mi caso, a casi dos años de la muerte de mi hijo Nil de 19 años, aún no puedo vivir con alegría y serenidad. Sí, la vida sigue y en estos primeros tiempos de duelo finges que tú sigues con ella, pero tu realidad es que te sientas a años luz de tu propio mundo. Aún así, tienes razón Mercè, que este esfuerzo vale la pena y debemos hacerlo; en mi caso: por mi hijo Nil y por mis otros dos hijos, Ariadna y Xavi, y por el nuevo niño de acogida que tenemos, Maksym, que ha sido nuestra manera de transformar el dolor en amor. Sí, aún me duele hablar de alegría pero Sí intento dársela a los mios y creo que ellos hacen lo mismo conmigo. No siempre funciona y a veces las emociones nos desbordan y luego sale todo, ese dolor, esa rabia, esa tristeza y al final esas lágrimas contenidas pero, como tu dices y aunque suene cursi, el amor hace que nos abracemos de nuevo y sigamos andando juntos.
    Un abrazo Mercè.
    Natàlia

    • Mercè Castro dijo:

      Sí, aunque suene cursi, el amor es lo que nos mantiene a flote, lo que nos levanta tantas veces como nos caemos.
      Natalia, dos años es poco tiempo para un duelo tan desgarrador. Ten paciencia contigo misma, el camino es largo pero merece la pena renacer. Por ti, por tus hijos, por todos los que te quieren. Un abrazo inmenso

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