AMOR

EL LENGUAJE DEL AMOR

 

Para un momento. Siéntate en un lugar tranquilo, íntimo y escucha.

 

Calma el ruido de tu mente sin reproches; deja que el enfado grite, que la tristeza llore, que el cansancio se expanda hasta el infinito.

 

No hay nada a entender, a controlar o a evitar, aunque a menudo has pensado que sí, que se trataba de eso, que con tesón y mucho esfuerzo es posible dominar la vida.

 

Deja de sujetar lo que sea que quieres amarrar. Si no lo sueltas acabarás rendida, agarrada a algo que, aunque parezca real y sólido es pura ficción, una quimera.

 

Abre las manos y entrégate al momento: qué dice tu cuerpo, ¿sientes su queja? Acaricia tu dolor. Él es real y pide amor. ¿Vas a ignorarlo perdiendo el tiempo en culpar a otros o a ti misma, en vez de hablarle con ternura y abrazarle?

 

Sí, es cierto, preferirías no estar herida, claro que sí. Pero, si lo estás, ¿no es mejor ser amable, cariñosa, afable con tu dolor en vez de envolverlo en amargura?

 

Nada es para siempre, recuerda, puedes abrir la ventana y dejarte mecer por la brisa y, por la calle, en el trabajo, en casa, en el mercado, en todas partes ver destellos de luz en cada mirada.  

 

El lenguaje del amor en realidad es simple. Habla sin palabras. Tan solo hay que poner la atención en la bondad, en la belleza que aparecen, de pronto, sin ni siquiera buscarlas.

 

 

 

 

NO ES FÁCIL PERO ES POSIBLE

 

 

A veces llueve sobre mojado y sin tiempo a tomar aire nos hundimos y parece que esta vez, sí, hemos llegado al límite y nos ahogamos. Pero no, de muy hondo suele irrumpir una fuerza que nos mantiene a flote mientras a bocanadas respiramos.

 

Tan solo hay que dejar de luchar y ¡qué difícil es eso!

 

Tan solo hay que dejar de juzgar y cómo nos cuesta!

 

No nos gusta sentir miedo, nos aterroriza y, cuando al fin, después de habernos rasgado el alma, volvemos a caer de rodillas y nos abrazamos al miedo ancestral que nos atenaza, se produce el milagro.

 

Nos sentimos en paz sin saber muy bien porqué y cómo.

 

Cómo cuando, en una noche estrellada, miramos el cielo y nos preguntamos de dónde venimos, quién somos… No hay respuesta, pero siento la certeza de que hay algo más grande, de que el plan, aunque duela, es perfecto.

 

Y mientras esté aquí, seguiré amando porqué el amor es lo único que, para mi, merece la pena.

 

 

 

 

LA DIOSA QUE LLEVAS DENTRO

Cierra los ojos, respira hondo, despacio, sin esfuerzo, como si tuvieras todo el tiempo del mundo y nada más que hacer que regalarte este momento.

Siente la fuerza de la Diosa que llevas dentro, esa conexión sagrada que nos mantiene en pie cuando ya nada nos sostiene.

Has heredado las memorias de dolor de tus ancestros, sí, pero también todo el amor que fueron capaces de ofrecer a sus hijos las mujeres que te han precedido.


Corre por tus venas la fuerza de la indomable Artemisa, la la sabiduría de Atenea, el fuego que mantenía cálido el hogar de Hestia, el instinto maternal de Deméter, la capacidad de bajar al infierno y resurgir como Perséfone, la voluntad de compromiso de Hera, la pasión de amar y conectar con la belleza de Afrodita…


Permite que tu diosa se exprese, que honre con amor la tierra… Ella sabe, porqué ha enterrado a muchos de sus hijos, que la muerte es solo un nuevo comienzo.


No la encadenes aferrándote al sufrimiento, siente el dolor en tus entrañas, mientras mantienes la mano agarrada a tu capacidad de favorecer con cariño la vida.

DULCES DESTELLOS DE LUZ

 

 

Me hace muchísima ilusión anunciaros que, a partir del próximo lunes 19 de este mes de junio, está en las librerías mi nuevo libro: “Dulces destellos de luz”. Editado, con mucho cariño, por “Plataforma Editorial”

 

Cuando nos encontramos perdidos en medio de la nada cualquier destello de luz, por fugaz que sea, nos ayuda a subir un peldaño, a respirar hondo, a sintonizar con la esperanza, a sentirnos menos solos.

En este libro se encuentran buena parte de los destellos que han iluminado mi camino desde que en el año 1998 mi mundo explotara en mil pedazos al morir mi hijo Ignasi.

 

Nadie es el mismo después de la muerte de un ser inmensamente amado. Es imposible ser el de antes, pero sí tenemos la oportunidad de elegir qué queremos que florezca en nuestra vida: ¿la gratitud por lo vivido o la amargura por lo que nos parece que hemos perdido?

 

Si escogemos a pesar de todo mantener el corazón abierto al amor, si estamos dispuestos a sentir el dolor, pero también la alegría es muy posible que nuestra vida adquiera de nuevo sentido.

 

Si una sola de las palabras de este libro llega y reconforta un corazón herido me sentiré inmensamente agradecida por qué, en el fondo, todos somos uno y cuanto más cariño damos más recibimos.

Los lectores que viven lejos pueden encontrarlo en amazon.es concretamente en: https://www.amazon.es/s/ref=nb_sb_noss?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=merce+castro+puig

También, por supuesto, en buscalibre.
Un abrazo enorme a todos y gracias por estar ahí

 

 

AMAR PORQUÉ SÍ

 

Es posible que estés atravesando un momento de esos en los que nada cuadra. Lo que antes parecía estar en equilibrio quizá haya saltado por los aires en un suspiro. Tanto si lo veías venir como si no, ahora, seguramente, te encuentras perdido, con miedo, en un páramo desconocido.

Puedes quejarte y culpar a los demás, claro, puedes hacerlo pero eso no va a devolverte la luz, a darle sentido a tu vida. Lo de fuera es mero paisaje, de ese lugar solo se sale mirando, con honestidad, hacia dentro.

 

Tal vez no te guste lo que vayas sintiendo durante el viaje hacia el centro de ti mismo. Tómatelo con calma, respira hondo y acoge lo que vaya surgiendo. ¡Todos arrastramos tanto desespero, tantas miserias!

 

Lo bueno de tocar fondo, de quedarse tiritando y desnudo es que descubrimos el valor del amor hacia uno mismo. Nada que digamos o hagamos para que nos quieran, para agradar, para convencer nos sirve. Solo amar porqué sí, sin más nos salva.

¿QUÉ HARÁS CON TANTO AMOR?

 

Creo que todos nacemos con los latidos contados y un depósito de amor, en el corazón, repleto, a rebosar, para que no pasemos apuros y lo tengamos siempre a mano. Los bebés suelen emanar ese amor, lo irradian, no lo pueden contener, se les escapa. Por eso es tan agradable tenerlos en brazos, acariciarlos, acunarlos… Cuando llega un bebé a la familia decimos “que da vida”, claro, el amor en estado puro es vida, luz, energía.

 

También algunas personas mayores expanden con generosidad ese amor en mayúsculas. Suelen hacerlo a través de palabras cariñosas, gestos de ternura, miradas sabias, dulces, sin reproches, silencios que acompañan, que transmiten calidez. Sí, algunos ancianos han descubierto a tiempo el tesoro que guarda su corazón.

 

Pocos, muy pocos son los que lo disfrutan y lo comparten desde siempre, lo cierto es que la inmensa mayoría nos pasamos más de media vida intentando que los demás nos den ese amor que ya tenemos. Hacemos cualquier cosa para que nos quieran; ignorarnos, traicionarnos, maltratarnos, humillarnos…, culpando a los otros de nuestra ceguera.

 

Cuando comprendemos que somos la fuente de lo que mendigamos ya es muy difícil que nos sintamos solos o poco valorados. Los golpes de la vida nos tumbarán, casi seguro, pero ya sabemos de dónde tirar para levantarnos.

 

Podemos estar un tiempo, el que sea, tristes, apagados, pero algo vamos a tener que hacer con ese amor tan grande que guardamos.

PRÓXIMO TALLER EN MURCIA

DESAFÍOS DE AMOR

SÁBADO 3 de junio 2017
SAN PEDRO DEL PINATAR (MURCIA)
Asociación Amancer
www.asociacionamanecer.com/

Tal vez uno de los mayores retos que encierra el duelo es aprender a amar sin condiciones, sin pedir nada a cambio, ni tan solo la presencia física del ser amado.

 
Amar a ciegas, sin la posibilidad de ver reflejada en la mirada del otro la alegría de estar juntos, sin sonrisas, ni llamadas, ni abrazos… Sin expectativas y, sin embargo, sintiendo en el corazón la inmensa calidez del amor en estado puro, de ese vínculo sagrado que va más allá de la muerte. Ese, el del amor incondicional, es un aprendizaje de largo recorrido que dura, tal vez, la vida entera. Cada vez que la vida nos pone a prueba nos habla de un desafío de amor.

 

 

Se acerca junio y la ilusión de estar de nuevo en Murcia, tierra querida de mis ancestros, el día 3, para compartir experiencias, destellos de luz que a mi me han ayuda a transitar mi duelo y renacer con el corazón abierto. Gracias a la Asociación Amanecer (www.asociacionamanecer.com/) que hace posible que volvamos a estar juntos y sentir el calor de los abrazos.


SORTEAR TEMPORALES

 

Voy a cumplir 60 años dentro de poco y a lo largo del camino recorrido he podido comprobar que cada nuevo peldaño que la vida me pone delante, cada tormenta, por dura que sea, es, en realidad, un desafío de amor. Una oportunidad de aflojar y soltar el cabo que me mantiene atada a lo viejo, a lo que ya no me sirve para navegar en un mar embravecido.

Al principio, el peldaño lo veo tan alto que me entran todos los miedos. Me pongo rígida, irascible y me agarro a la cuerda de lo conocido como si me fuera la vida en ello. Me cierro como un cangrejo hasta que recuerdo que soy yo la que tiene que dar el primer paso ante el vacío, con la esperanza de volver a encontrar tierra firme bajo los pies.

Entonces, despacito, con suavidad empieza a amainar el cielo y el viento se vuelve brisa cálida y se hace presente el amor que siento. Despierto en el mismo mar, pero ya todo está en calma.

ZONA INCIERTA

Tal vez todo lo que te parecía sólido se ha esfumado y te levantas y te acuestas con angustia, contándote sin cesar la misma historia, reviviendo como nuevos antiguos errores, queriendo estar en otro lugar, en otro escenario familiar que ya no existe. La incertidumbre es así y forma parte de cada nuevo renacimiento.

Si huimos el impulso del miedo se acrecienta, lo sé porqué he intentado de mil maneras fugarme. ¿Qué pasa si decides vivir, como un explorador, lo que sientes en este instante? Cierra los ojos y acoge con cariño lo que aparezca, sin intentar cambiar nada, tan solo estando disponible, como una madre comprensiva, para lo que surja en tu cuerpo, en tu corazón, en tu mente, en tu alma. Tan solo eso, sin sermones ni reproches.

 

A mi me gusta luego imaginarme que la Tierra me sostiene, me acuna, sin esfuerzo. Y me dejo llevar en volandas, con dulzura, hacia el interior de mi misma. Allí, en esa cueva sagrada me siento segura, a salvo, confiada. Desde el amor cada uno tiene el poder, la fortaleza de atravesar la incertidumbre y afrontar lo que la vida le depara.

Y SIGUE LA MAGIA

Esta mañana temprano llaman a mi puerta y, al abrir, me encuentro delante con un ramo inmenso de rosas preciosas que me trae una de mis queridas vecinas: “Me las han dado unos amigos que las vendían ayer (día de la rosa y el libro en Barcelona) –me ha dicho-. Les sobraron muchas y como sé que te gustan tanto las flores…” Se me ha dibujado una sonrisa de niña, que ha ido encendiendo mi alma cuando al ponerlas en el jarrón me he dado cuenta que eran 18. Sé que puede parecer una tontería, pero hace 18 años que se fue Ignasi y hoy he recibido, de golpe, el regalo de una por cada año de ausencia. Será una casualidad, tal vez, pero como a mi me gusta creer que el “plan es perfecto”, he intuido la magia del Universo, el guiño de mi hijo , su manera de decirme que nuestro amor es eterno.

Creo que si todas contáramos las “casualidades” que aparecen en los momentos más inesperados podríamos escribir un libro un libro entero de “Momentos Mágicos”, cada una guarda en su corazón los suyos, ¿verdad?

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