AMOR

LA ANTESALA DE ALGO BONITO

 

El miedo y yo compartimos muchos ratos juntos. Suele visitarme a menudo cuando se acerca diciembre. Es como si, antes de cerrar el año, tuviéramos que hacer inventario de todas las heridas nuevas y antiguas que ni sé que tengo.

 

Cuánto más quiero eludirlo, más presente se hace; me agarrota la espalda, me instala una piedra grande en la boca del estómago, me siento ansiosa, irascible, triste y enojada. Es su forma de decirme que le mire con cariño, que lo mejor que puedo hacer es sentir lo que viene a contarme.

 

El temor me ha acompañado y, probablemente, me acompañará durante algunos tramos durante toda mi vida . Por eso, porqué nos conocemos, sé que no soy el miedo aunque esté asustada, no soy la tristeza, aunque me sienta triste, ni la ira, aunque este irritable, no soy lo que siento ni lo que pienso, soy algo más grande que no sé nombrar.

 

Cuando me siento inmensamente vulnerable y confundida respiro hondo y como una madre intento mecer con dulzura mis temores. No suele salirme a la primera, ni a la segunda ni a la tercera, pero cuando de la mano del amor los sostengo algo dentro de mi reluce, me siento más serena, más en contacto con mi esencia, más honesta conmigo misma.

He podido comprobar que cuando me visita el miedo, en realidad estoy en la antesala de un luminoso comienzo. Como si estuviera engendrando algo bonito. Algo que me acerca más a amar la vida, aunque a veces duela.

 

Aunque tengamos miedo, propongo buscar el amor en cada esquina esta Navidad. Empezando por ser buenas con nosotras mismas. ¡Cada una sabe cuántas veces se critica así misma al día!

 

No es fácil acoger el dolor de las ausencias, pero el miedo es nuestro, no de los que se han ido. Y, posiblemente, nacimos con él y durante años lo hemos guardado en lo más profundo, sin ni siquiera darnos cuenta.

¿ESTÁS CANSADA?

 

 

Es posible que si dejas de mantener en alto tus defensas y, sin máscaras, te entregas a sentir descubras en ti una fatiga infinita.

Si dejas de resistirte a ese cansancio tan antiguo no morirás de agotamiento, no, al contrario, la rendición es dulce y tiene el don de liberarnos.

 

Lo que nos tensa, lo que nos mantiene, a veces, muertas en vida es intentar eludirlo, mirar para otro lado y seguir con la piedra en el pecho y los nervios desbocados.

 

Tu cansancio es sagrado, párate y escúchalo con cariño. Posiblemente, en silencio, te cuente que es bueno que dejes que cada cuál acoja su propio desasosiego, que no tienes porqué andar con el mundo a cuestas. Nadie avanza, en realidad, si le llevan a hombros.

 

 

A veces, solo por el simple hecho de vivir nos agotamos. Son tantas las batallas que enfrentamos! Si te sientes así, exhausta, busca un lugar seguro y entrega las armas. Las victorias del alma, esas que nos transforman, sólo se consiguen con honestidad, suavidad y ternura.

 

 

 

 

EL TIEMPO POR SÍ MISMO NO CURA NADA

Os dejo el link de la entrevista que me ha realizado Meritxell Prat para El Periòdic d’ Andorra: https://www.elperiodic.ad/entrevista/67984/el-temps-per-si-mateix-no-cura-res

Y añado el texto traducido al castellano:

Mercè Castro es licenciada en ciencias de la información. El 26 de diciembre de 1998 tuvo un accidente de coche en el que murió su hijo. Diez años después creó el blog Cómo afrontar la muerte de un hijo. Este viernes dará una conferencia (19.30 horas) en el Hotel Céntrico de la capital de la mano de la asociación Marc G. G.

-Como se afronta la muerte de un hijo?

-Es un camino difícil, pero no es imposible volver a la vida. Creo que la mejor manera de afrontarlo es no rehuyendo lo que sientes, sino
acogiendo todas tus emociones, la tristeza, la rabia, la frustración; contar con mucho apoyo de grupos de duelo o terapias y contar mucho con el amor incondicional, con el amor en estado puro.

 

Que nos dé vergüenza llorar o expresar determinados sentimientos, es un obstáculo?

-Sí, nuestra sociedad, culturalmente, esconde las emociones. Cuando nos preguntan: «¿cómo estás?», Todo el mundo dice que bien, pero no siempre estamos bien. Por el hecho de vivir sentimos tristeza, dolor, alegría, rabia, son emociones naturales que conlleva el vivir, pero no tenemos una educación de permitirnos acoger estas emociones. Y durante el camino del duelo tenemos que ir descubriendo, con la ayuda de todas las personas posibles, cómo acogemos estas emociones.

-Comparte eso que se dice que el tiempo lo cura todo?

-No, nada. Además puede causar mucha frustración. El tiempo por sí mismo no cura nada. Cura lo que se hace durante este tiempo, la mirada
interior que haces, las cosas que puedes llegar a cambiar. Porque se entra en el duelo siendo uno, y durante la travesía tienes que ir cambiando porque nunca se puede ser el mismo después de un gran duelo.

-A menudo se cuestionan los modos de llevar el duelo.

-Es cierto, pero cuando estás en momentos vitales de absoluta supervivencia lo que piense o crea la gente, no tiene importancia. Cuando estás en la primera línea del acantilado, en mi opinión, uno debe mirar qué le va bien y qué no. Y si te va bien, lo haces, aunque políticamente
o socialmente no sea correcto, porqué estás en momentos de muy poca energía y de mucha incertidumbre. Por lo tanto, todos los convencionalismos sociales, de alguna manera, explotan, no puedes mantenerlos. Cada duelo es personal e intransferible, no hay fórmulas mágicas.

-Y el entorno a veces no sabe consolar.

-Como cultura no sabemos cómo afrontar la muerte porque todavía tiene una parte de tabú. En cambio, hablar de la muerte es hablar de la vida. A veces las palabras no tienen demasiado sentido y encuentro que reconforta más una mirada dulce, un abrazo, que te cojan la mano o una sonrisa.

-Deberíamos hablar más de la muerte?
-A todas las personas que se nos ha muerto un ser muy querido nos gusta que nos hablen, en cambio, la gente, a veces hace silencio y es un error. Una muestra de cariño, en días señalados, te saca malestar, por ejemplo.

GRACIAS MERIXELL

MOMENTOS DE CAOS

 

 

Tengo una amiga del alma que lleva más de tres meses inconciente, en coma. Tita ha sido una maestra para mi, me ayudo muchísimo durante mis primeros años de duelo. Siento el dolor de su esposo, ante la incertidumbre de la vida. Mantengo a menudo una velita encendida para sentirlos cerca a los dos.

 

Recuerdo mis días en el hospital, cuando Ignasi estaba entre dos mundos; la desesperación, con destellos de esperanza, hasta que poco a poco la realidad se impuso y el dolor empezó a envolverlo todo. La tristeza inmensa de volver a casa sin él, sin él para siempre…

 

Tarde años en poder decir en voz alta: “mi hijo ha muerto”. No podía asociar esa palabra con su nombre.

Cuando muere un ser muy querido, el caos, la incertidumbre acostumbra a inundarlo todo. Probablemente, nada de lo que considerábamos sólido nos sirve, solo es posible agarrarse al amor, es lo único que nos sostiene.

 

Por eso, a mi me gusta recordarme que vivir se trata simplemente de aprender a querer, estén presentes físicamente o no los seres amados. El amor siempre vuelve, tan solo hay que mantener el corazón abierto.

HABLAMOS DE LA MUERTE EN TVE

El pasado viernes 26 de octubre realicé como invitada una pequeña intervención en el programa Ara i Aquí de TVE1 (Cataluña).¿Qué herramientas son necesarias para superar la muerte de las personas que queremos?

Ara i Aquí @araiaqui es un programa (en catalán) de debate y en esta ocasión se centró, tal y como se explica en la web del programa, en ¿Cómo afrontamos la muerte? ¿Cómo convivimos con ella? ¿Estamos preparados para afrontarla? ¿Cómo la superamos? ¿Cómo compartimos el duelo? Sea nuestra propia muerte o de las personas más queridas, se trata de una frontera inevitable que cada uno vive con su propia intensidad. Carlos Fuentes analizaba el tema con la ayuda de especialistas, tertulianos y diferentes testimonios del público.

Si os apetece ver mi intervención fue a partir de la segund mitad del programa, exactamente en el minuto 1:34:38. Este es el link:

http://www.rtve.es/television/ara-i-aqui/

HABLAMOS DE LA MUERTE EN VALENCIA,

 

EN EL COLEGIO DE MÉDICOS EL 7 DE NOVIEMBRE

 

 

 

 

 

 

Sea anunciada o de repente la muerte de un ser inmensamente querido nos deja sin suelo bajo los pies. La vida misma se vacía de contenido. Nada va con nosotros, nos sentimos ajenos, a años luz de lo conocido. Así suele iniciarse el duelo de las muertes que consideramos a destiempo, esas que nos dejan con un vacío inmenso, congelados por dentro.

 

 

 

Nadie es el mismo después de la muerte de un ser inmensamente amado. Es imposible ser el de antes, pero sí tenemos la oportunidad de elegir qué queremos que florezca en nuestra vida: ¿la gratitud por lo vivido o la amargura por lo que nos parece que hemos perdido?

 

 

Si escogemos a pesar de todo mantener el corazón abierto al amor, si estamos dispuestos a sentir el dolor, pero también la alegría es muy posible que nuestra vida adquiera de nuevo sentido.

 

De cómo afrontar la muerte, tanto desde la vivencia profesional como familiar y los duelos desgarradores hablamos Javier Zamora, psicólogo de la Asociación ASPANION y yo el próximo 7 de noviembre en Valencia, en la sala R. Fornós del Colegio Oficial de Médicos. La entrada es gratuita y, como el aforo es limitado, conviene inscribirse con antelación, en el siguiente mail: secretaria@svmpaliativa.org

 

DESTELLOS DE LUZ PARA AFRONTAR LA NAVIDAD

 

TALLER EN BARCELONA

 

SÁBADO 24 de Noviembre

HORARIO: de 10h a 13:h

INFORMACIÓN E INCRIPCIONES:Tel. 650 98 38 80
mercecastro@mercecastro.com

 

 

Cuando en las calles empiezan a poner las luces de Navidad, los corazones en luto se encogen. La imposibilidad de abrazar lo que tanto se añora es abrumadora. Duele respirar.

 

Son días duros los que se avecinan, lo sé. He pasado muchas navidades en el infierno sin querer salir de la cama, con una piedra inmensa en la boca del estómago. Pero también sé que si me he levantado ha sido porqué el amor es más fuerte que el miedo, lo puede todo.

 

Las fechas señaladas son desafíos de amor y requieren las mejores galas del alma. Por eso, abro la posibilidad de participar en este taller en el que ofrezco los destellos de luz que a mi me han ayudado a transitar el camino del duelo, a encarar las navidades, y la vida entera, con una actitud más alegre y sosegada.

 

INFORMACIÓN E INCRIPCIONES:
Tel. 650 98 38 80
mercecastro@mercecastro.com

 

CONFERENCIA EN ANDORRA

Tengo el honor de poder participar el próximo 16 de noviembre, en Andorra, en un acto organizado por la Associació Marc Gonzalez. Me hace muchísimas ilusión compartir destellos de luz que a mi me han ayudado, con la esperanza de que también puedan ser útiles a las personas que asistan a la conferencia. Gràcias Rosa Galobardes Demiquels y Montserrat Molas Cuberta. Una abraçada molt gran, ens veiem a Andorra, ben aviat.

¿Vas a rechazar una parte de ti?

 

 

Nuestra sociedad, en general, arrastra a las personas a un bienestar a menudo ficticio. Es como si no pudiéramos salir del papel de ser eternamente jóvenes, optimistas y felices.

 

Con frecuencia, aparentamos estar bien para que los demás no se sorprendan, se espanten y huyan de nosotros. Esa censura imperante de las emociones está tan arraigada que, al final, nos es difícil a nosotros mismos saber lo que sentimos.

 

Nos hemos hecho a la idea, desde pequeñitos, que nos van a querer más si somos buenos, alegres, obedientes, si no nos enfadamos y estamos siempre dispuestos a mostrarnos complacientes y constentos.

 

Algunas veces nos sentimos así, en paz con nosotros mismos y el mundo, pero simplemente por el hecho de vivir y ser humanos bulle en nuestro interior un volcán de sentimientos que la “sociedad” no considera políticamente correctos.

 

Todos guardamos secretos, sentimos envidia, tenemos arrebatos… Algunos somos de naturaleza intolerante, inflexibles, cobardes, depresivos o cualquier cosa que se nos ocurra y no queramos mencionar en voz alta.

Cuanto más reprimimos esa parte de nosotros mismos que tanto nos disgusta más fuerza le damos. Qué contrasentido que nos avergüence ser plenamente humanos, ¿verdad?

 

He descubierto que mi parte menos favorecedora y oculta se suaviza cuando la miro con cariño, cuando no la odio por existir y le permito formar parte de mi sin apabullarla.

 

Si hay miedo, lo hay, para qué negarlo, si me siento humillada procuro darle un espacio a mi humillación, igual que a mi ira, si descubro mi avaricia, le sonrío…
De esa manera, no sé, voy recobrando cierta calma.

No me sale a la primera, ni a la segunda, ni a la ternera. Me suelo encerrar, primero, con siete llaves para no ver, irascible con los demás y con la vida. Hasta que me rindo y pido ayuda a mi parte sabia, la que siempre me mira con cariño. Ella me quiere sin condiciones, no menosprecia la loba salvaje o la gacela asustada que llevo dentro.

 

En susurros me dice que todo lo que es, es y está bien que así sea. No importa si me siento mal, débil, vulnerable, prepotente o tonta… Todo eso también forma parte honorable del ser, como la valentía, la alegría, la fortaleza, la humildad o la sabiduría. Solo que esa parte que rechazamos necesita más mimos, más caricias, más luz. Aunque nos grabemos el programa de espiritualidad en la mente, no vamos a conseguir ampliar la mirada si no amamos lo que somos, lo que sentimos, sin discriminar nada.

 

 

PERMITE QUE SE EXPANDA TU AMOR

 

 

Posiblemente estés paralizada. Tal vez se ha muerto tu compañero del alma, uno de tus hijos o el único o, quizá, estés pasando una terrible crisis vital sin motivo aparente… Si es así, de momento, tal vez no puedas hacer nada más que sobrevivir.

 

Respira hondo, saca el aire con lentitud y siente. Durante un tiempo, vas a ir a menudo de la mano del miedo, de la rabia, de la culpa o de cualquier otra emoción de las que nos asustan. Te sentirás perdida y sola muchas veces. Eso forma parte del duelo, de las grandes crisis, es normal. Recuerda, no te estás volviendo loca, te estás transformando y eso, casi siempre, va acompañado de mucho dolor.

 

Invoca la paciencia en tus ratos de mayor desespero, procura ser amable contigo misma y no olvidas que la intensidad del desasosiego bajará. Tan solo respira y no quieras ir más allá.

 

Cuando la tormenta amaine un poco, ponte la mano en el corazón, cierra los ojos y conéctate a esa fuente de amor que todos llevamos dentro. Ese amor en estado puro está deseando que lo mires, que lo abraces, que le permitas expresarse a través de ti. Sí ya se que quizá tengas miedo, pero eso no impide sentir amor. Cuanto más expandas ese amor, más fácil será la conexión con tus seres queridos, vivos o muertos.

 

 

Ahora no puedes abrazar a los que físicamente ya no están, pero el amor no muere, sigue allí y crece cuanto más das. ¿Habrá que hacer algo con tanto amor, verdad? algo bonito en honor a los que ya se han ido y en el tuyo. Hay tanta falta de ternura en el mundo y hay tantas formas de expresar cariño. Pídele a tu parte sabia, a tu divina presencia, a tus guías, a tu ángel de la guarda, al Universo entero que te inspire para abrir tu corazón y ofrecer tus dones.

 

 

Háblate con dulzura, no te riñas, ni prejuzgues a los otros. Cada uno, aunque no lo sepamos, tiene sus razones, lleva su particular pena. Es mejor sembrar y esparcir amor, con la inocencia de cuando éramos niños. De esa manera, todo es más suave y empezamos a vivir, en vez de sobrevivir. No temas olvidar a nadie por el hecho de amar (amar a las plantas, a los animales, a la naturaleza, a la vida, a quién sea. Todo merece amor). Amar no tiene nada que ver con sufrir, al contrario, el amor incondicional del que hablo es agradable, cálido, siempre suma, nunca resta.

 

 

 

Cada sonrisa que conseguimos, cada caricia, cada paisaje que admiramos le da sentido a nuestra vida. ¿No te parece?

 

 

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