APRENDIZAJE

SIN PRISAS

Te sorprenderá con qué rapidez algunas personas quieren que pases página y vuelvas a ser la de antes. No sé dan cuenta que con su desasosiego te están haciendo todavía más daño. No estoy diciendo que no tienes otra opción que quedarte para siempre muerta en vida, no es eso.

 

Seguramente los que te apremian no son conscientes de qué la partida de tu ser adorado ha abierto un hueco en tu corazón tan grande como el Universo.

 

Seas hombre o mujer necesitas como el aire calma y mucho silencio para sanar, sin urgencias, tu herida. No hagas caso de los que quieren empujarte. Tienen miedo de perderte, no entienden que vas a tener que reinventarte y, en ese largo proceso, probablemente tendrás que desprenderte de lo que ya no te sirve.

 

Nunca serás él o la de antes y vivirás, quizá durante años, sin saber quién eres realmente. Durante ese gran duelo, la tormenta amainará, a veces, para volver a ser violenta. No te asustes, es así como el alma se libera del dolor que produce la muerte.

 

Y un día, tal vez muchos años después, sentirás un amor tan grande como el dolor que has vivido y tu corazón latirá con la alegría de cuando eras niña.
 

 

HABLAMOS DE LA MUERTE EN MURCIA

Tengo la suerte de volver a Murcia de la mano de la Asociación Amanecer, junto a Cecilia Borrás, para compartir sentimientos y herramientas que ayudan a transitar los grandes duelos. Os dejo aquí más información sobre el encuentro. Me encantará daros un abrazo en directo.

“ENCUENTROS “
El día 2 de junio se realizará este encuentro con Mercè Castro y Cecilia Borrás, va dirigido principalmente a personas dolientes por la pérdida de un ser querido.
De 10 a 12 horas del sábado se harán dos grupos, uno liderado por Cecília con personas supervivientes a la muerte por suicidio de un familiar y el otro grupo dirigido por Mercè para personas con pérdidas de hijos, parejas, padres o hermanos. En estos grupos se establecerá un diálogo compartiendo vivencias y sentimientos sobre el duelo.
Tendremos una pausa al medio día y después de la pausa realizaremos una reunión conjunta de todos con distintas dinámicas para conocer nuestros recursos y fortalezas para afrontar el dolor por la muerte de un ser querido.
Este encuentro incluye la comida como una forma de compartir nuestras vivencias y experiencias y de estrechar lazos de empatía y amistad.
Después de comer realizaremos un acto de cierre de lo que ha supuesto este día de encuentro y convivencia.
El lugar donde se realizara el acto es la casa de Ejercicios de
Guadalupe en Murcia
Organiza: Asociación Amanecer

¿RECUERDAS LA ALEGRÍA DE VIVIR?

 

 

Se ha muerto tu hijo, tu hija, tu compañero del alma, tu madre, tu padre y/o tu mejor amigo y, seguramente, estás tan perdida que no tienes ni idea de quién eres ahora.

 

Desde luego, la de antes ya no. Te miras al espejo y ves a una extraña. Caminas por la calle y, al doblar una esquina, un recuerdo activa un profundo desespero. Las lágrimas se desbordan y te sientes tan frágil como un cervatillo.

 

Te sugiero, si me lo permites, que no huyas de esa fragilidad, en ella reside la fortaleza de la mujer o el hombre que serás. Da miedo, lo sé, lo fácil sería cerrar los ojos y despertar en otra realidad.

 

Si te lo preguntan, sin dudar contestas que la muerte ya no te da miedo, pero, en cambio, probablemente te aterrorice vivir. El miedo a la vida es la otra cara del miedo a la muerte.

 

Yo, que soy miedosa de nacimiento y por herencia, recuerdo, sin embargo, el gozo de vivir que sentía, a veces, de pequeña. Sentir el placer de subir a un árbol, de girar, dando vueltas como una peonza hasta caer al suelo… de explorar, sin prejuicios, cada momento de un día.

 

Mira, tú que ahora conoces el desgarro del dolor que produce la muerte de un ser inmensamente amado, que sabes que el tiempo aquí es limitado, puedes, aunque te de miedo, decidir volver a vivir. Para eso, lo más importante, a mi entender, es querer morir -cuando llegue el momento- con el corazón abierto. Mientras, permítete volar, notar el viento en la cara, imaginar que todo es posible, en vez de anclarte en la amargura y limitarte a sobrevivir. Qué te parece, ¿lo intentamos juntas?

 

 

 

 

AMIGAS PARA SIEMPRE

Hay personas que nos acompañan con amor hasta que un buen día nuestras vidas se bifurcan y emprenden caminos distintos. Las echamos de menos, claro, pero ya no forman parte de nuestro día a día.

 

No me refiero a nuestros seres queridos muertos, sino a amigos, parejas o conocidos que siguen aquí, aunque desaparecen de nuestra cotidianidad.

 

Los vínculos de amor son eternos, no importa la presencia física del ser ausente para sentir en el corazón el gozo del ser amado, pero solo tu estarás siempre a tu lado.

 

Nacemos y morimos solos, aunque estemos acompañados. Por eso, porque hay muchas muertes en vida, muchas noches oscuras que preceden a nuestro propio renacimiento, es muy reconfortante convertirnos en nuestra mejor amiga.

 

A mi me parece que en cada una de nosotras hay una chispa divina, una mujer sabia que no nos reprocha nada, que nos acoge con amor, sin condiciones, cuando más falta nos hace.

 

Cuando estamos confundidas, asustadas y/o enfadas, cuando no nos gustamos nada, cuando solo queremos escondernos para siempre debajo de las sábanas, esa parte nuestra que solo ama es la que nos guía de nuevo a casa.

 

Confío a ciegas en mi parte sabia. No puede evitar que lo que tenga que suceder, suceda. Pero si aflojo mi ego y no la niego, tiene el don de serenarme, de mostrarme la parte amable. Y la reconfortante hablidad de hacerme sentir como en el cielo en sus brazos.

 

 

LA BELLEZA DE LOS DESAFÍOS

 

Cuando atravesé la noche más oscura que de momento he vivido, de poco me servía que me afirmaran que yo saldría de ésta porqué era fuerte, tampoco me ayudaba que me dijeran que mi pena, mi desgarro, era para siempre.

 

Yo no quería ni lo uno ni lo otro; ni tirar la toalla y abrazar la amargura, ni pasar página agarrándome a una supuesta fortaleza que en aquellos momentos me era tan ajena.

 

Me sentía morir, eso sí, al despertar, a media mañana, por la tarde y cuando me acostaba. Entre medio, había algún destello de luz y a eso me aferraba. Algo me susurraba que solo tenía una salida: mirar hacia dentro y sentir el dolor insoportable, la locura que produce la muerte de un hijo, de un ser inmensamente amado.

 

Yo me rebelaba, quería mi vida de antes; envolverme en la alegría que sentía cuando él entraba en casa, arroparme en la agradable sensación de cerrar la puerta con llave, de noche, sabiendo que estábamos todos dentro.

Como un ciego, a tientas, he pasado años aprendiendo a relacionarme de otro modo con Ignasi. No puedo verlo, pero nuestro amor permanece intacto. Soy la madre de dos hijos fantásticos y la abuela de un niño maravilloso.

 

Para sentirme en paz con la vida me ha ido bien ampliar la mirada, dejar de luchar, sumar cariño, buscar la belleza en cada desafío. Mirarme con dulzura, descansar cuando me siento fatigada…

 

 

EL VIENTO DE LA VIDA

 

Ahora, que estás herida, tal vez no encuentres a nada sentido. Podrías dejar pasar los años, resignarte a una existencia amarga, solitaria y vacía. Es una opción.

 

Sin embargo, te propongo explorar otros caminos. En ningún momento te pido que dejes de estar triste, tienes todo el derecho a llorar tu pérdida. Las lágrimas son tan sanadoras!

 

Date tiempo para sentir sin reservas tu duelo, para gestar un nuevo comienzo, llevando en tu corazón a todos tus seres queridos vivos o muertos.

 

No se trata de olvidar, sino de acoger tus miedos, con dulzura, y volver a encender el fuego sagrado que impulsa la vida y sostiene al Universo entero.

No sabemos cuando va a ser nuestro último aliento, por eso este momento es único y encierra la posibilidad de amar, de crear armonía, de perdonar.

 

El dolor es parte de la vida y suele dejarnos tiritando en la cuneta, pero más allá del dolor brilla la llama de tu hoguera. Esa que te arropa, que te susurra que salgas de la cama cuando no puedes ni con tu alma.

 

Puedes resignarte y morir con mil corazas y el corazón cerrado o abrir de par en par las ventanas y entregarte con gratitud al viento, a veces soplará una brisa cálida, otras, un viento helado. Tal vez, vivir es esto, aprender a aceptar los cambios.

ESCUCHA EL SILENCIO

 

El ajetreo del día a día, a menudo, nos confunde. Hay tanta información, tantas prisas, tanto ruido en nuestras vidas, ¿verdad?

 

Es fácil quedar atrapados en un diálogo de sordos, en el que impera la queja, la crítica, el desaire…Y Así, intentando echar pelotas fuera, inquietos, quedamos anclados.

 

A mi me parece que no es posible despertar de la vorágine de los desencuentros, con los demás y con uno mismo, sin recogimiento.

 

Parar y escuchar al cuerpo, sin hacer nada, hasta poder oír al alma es, a mi entender, el paso necesario para vivir un gran cambio. Lo nuevo surge del impulso que sale de dentro, de una determinación íntima y silenciosa.

 

Para renacer es buena la calma que acompaña al silencio, salir de nuestra historia y contemplarla, con sigilo y cariño, de lejos. No siempre lo conseguiremos, pero siempre podemos volver a intentarlo.

 

SENTIR COM-PASIÓN

 

 

Es posible que ahora, que estás de duelo, arrastres los pies como si llevaras todo el peso del mundo a tus espaldas. Necesitas, como agua de mayo, liberarte de esa carga de sufrimiento que te mantiene en constante tensión.

 

 

El dolor es inevitable y la muerte de un ser inmensamente querido duele mucho, pero amar no tiene nada que ver con sufrir. Abre tu corazón, no te resistas, deja que la pena te atraviese, como la niebla, tantas veces como aparezca, hasta que se desvanezca sola.

 

 

Mientras, escucha música, baila, paséate por el campo, mírate con ternura, ten compasión de ti misma y déjate mecer por los pequeños placeres de la vida. No te niegues un ratito al sol, sin hacer nada, sintiendo su calor. Mójate los pies en la orilla de la playa.

 

 

Se trata de sentir con las entrañas, no te fíes de la mente, ella no puede trascender nada. Cuando llame el miedo, la rabia o la tristeza no los dejes fuera, pero tampoco cierres la puerta a la alegría, al amor en estado puro, al placer de las caricias, a la calidez de los abrazos, al deleite de saborear la vida. Si alguien se merece volver a ser feliz, esa eres tú. No lo olvides. Cada luz que se enciende ilumina a toda la humanidad.

 

 

DUELO POR LA MUERTE DE UN HIJO

 

 

 

Este sábado, día 24, en Santander, daré un taller sobre duelo, en “ Ceiba, Espacio Psicoterapéutico Integral”,que dirige la psicóloga María Fernández Lavín. Me encantará compartir las herramientas que a mi me han ayudado con todos los que podáis asistir.
Un abrazo grande

 

 

 

INSTANTES MÁGICOS

 

Recuerdo que me desperté una noche, no tendría más de 14 años, y me quedé embobada mirando la luna que asomaba desde la ventana de mi habitación. Tome conciencia aquel día, sin saberlo, de la infinitud del Universo. Fueron unos instantes intensos, de conexión con algo sagrado, que me impulsó a preguntarme, con honestidad, “¿Quién soy?”, “¿Qué hago aquí?”, “¿Qué es esto que llamamos vida?”

 

Han pasado muchos años y sigo sin tener respuestas, solo sé que la magia está en el presente, en ese preciso segundo en el que respiro. Aquí todo es posible. Es lo único real que tengo. En cambio, cuando estoy en el pasado me pierdo, me quedo atrapada, sin fuerza. Algo parecido, pero para mí demoledor es intentar controlar mi futuro. Eso me provoca una ansiedad tremenda.

 

La vida emerge del presente, ahora, aunque este momento sea doloroso y sienta miedo, es vida. La vida siempre intenta preservar la vida y, si no me resisto, puedo pasar pantalla. Si no me escondo, si acepto lo que siento, se produce el milagro. Pero el primer paso, el de la entrega a lo que hay, lo tengo que dar yo, es la única manera que conozco de llegar a la alegría serena, al sosiego.

Contador

Visitas

SI QUIERES COLABORAR

Si te sirve lo que lees aquí puedes enviar un donativo. Gracias




MIS LIBROS

Volver a Vivir

Clicar en la imagen

Clicar en la imagen.

Clicar en la imagen