LA DIOSA QUE LLEVAS DENTRO

Cierra los ojos, respira hondo, despacio, sin esfuerzo, como si tuvieras todo el tiempo del mundo y nada más que hacer que regalarte este momento.

Siente la fuerza de la Diosa que llevas dentro, esa conexión sagrada que nos mantiene en pie cuando ya nada nos sostiene.

Has heredado las memorias de dolor de tus ancestros, sí, pero también todo el amor que fueron capaces de ofrecer a sus hijos las mujeres que te han precedido.


Corre por tus venas la fuerza de la indomable Artemisa, la la sabiduría de Atenea, el fuego que mantenía cálido el hogar de Hestia, el instinto maternal de Deméter, la capacidad de bajar al infierno y resurgir como Perséfone, la voluntad de compromiso de Hera, la pasión de amar y conectar con la belleza de Afrodita…


Permite que tu diosa se exprese, que honre con amor la tierra… Ella sabe, porqué ha enterrado a muchos de sus hijos, que la muerte es solo un nuevo comienzo.


No la encadenes aferrándote al sufrimiento, siente el dolor en tus entrañas, mientras mantienes la mano agarrada a tu capacidad de favorecer con cariño la vida.

DULCES DESTELLOS DE LUZ

 

 

Me hace muchísima ilusión anunciaros que, a partir del próximo lunes 19 de este mes de junio, está en las librerías mi nuevo libro: “Dulces destellos de luz”. Editado, con mucho cariño, por “Plataforma Editorial”

 

Cuando nos encontramos perdidos en medio de la nada cualquier destello de luz, por fugaz que sea, nos ayuda a subir un peldaño, a respirar hondo, a sintonizar con la esperanza, a sentirnos menos solos.

En este libro se encuentran buena parte de los destellos que han iluminado mi camino desde que en el año 1998 mi mundo explotara en mil pedazos al morir mi hijo Ignasi.

 

Nadie es el mismo después de la muerte de un ser inmensamente amado. Es imposible ser el de antes, pero sí tenemos la oportunidad de elegir qué queremos que florezca en nuestra vida: ¿la gratitud por lo vivido o la amargura por lo que nos parece que hemos perdido?

 

Si escogemos a pesar de todo mantener el corazón abierto al amor, si estamos dispuestos a sentir el dolor, pero también la alegría es muy posible que nuestra vida adquiera de nuevo sentido.

 

Si una sola de las palabras de este libro llega y reconforta un corazón herido me sentiré inmensamente agradecida por qué, en el fondo, todos somos uno y cuanto más cariño damos más recibimos.

Los lectores que viven lejos pueden encontrarlo en amazon.es concretamente en: https://www.amazon.es/s/ref=nb_sb_noss?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=merce+castro+puig

También, por supuesto, en buscalibre.
Un abrazo enorme a todos y gracias por estar ahí

 

 

DE PUNTILLAS POR LA VIDA

 

Reconozco que, sin darme cuenta, he intentado vivir a medias o de puntillas, como de incógnito. Así, imaginaba, supongo, que podía escapar del desasosiego que me producen el dolor propio y ajeno. He tenido, desde pequeña, la necesidad de suavizar la realidad, porqué ver la ansiedad, el miedo o la tristeza en los ojos de los demás me paralizaba. Por eso he pasado media vida buscando un lugar amoroso en el que poder reposar tranquila.

 

De niña se me encendían las mejillas cuando percibía a mi alrededor amor. Cuando veía a los míos felices respiraba tranquila. El amor es la clave, claro, pero entonces no sabía que hay amor en todo, nos parezca bueno o malo.

 

He tardado muchos años en darme cuenta que el dolor, propio y ajeno, si lo miramos con amor, en vez de con miedo, suele ser una puerta que nos conduce a un lugar más amable y luminoso.

 

Por fin he comprendido que cuando más firmes tengo los pies en la tierra, más arropada me siento. Da igual lo que suceda y lo que tarde en darme cuenta que solo de mi depende encontrar el cariño, la belleza que se esconde detrás de cada tormenta.

UN ENCUENTRO INOLVIDABLE

Siento una inmensa gratitud por haber podido compartir experiencias de vida con el grupo de duelo de la Asociación Amanecer de Murcia. Volví a casa llena de mar, de palabras amorosas, de esa preciosa energía de cada uno de los que estáis haciendo algo bonito con vuestro dolor. Gracias a todos

DELICIOSAMENTE CÓMPLICES

 
 
A veces, sin motivo, todo encaja. Como una cometa, en manos de un experto, los hilos decaídos se tensan, con brío, y sobrevuela la armonía por el cielo de mi ciudad hasta el mar.
 
Cuanto eso sucede me siento cómplice de la vida. Esa complicidad deliciosa que nos hace sentir inseparables, únicos, llenos de amor y esperanza.
 
Entonces, la bondad se hace presente y lloro de gratitud por todos los que arropan con dulzura sus heridas y son capaces de sonreír con la mirada a los demás.
 
Miro los árboles de mi calle, desde la ventana, y me parece escuchar su aliento. Ese impulso de vida que nos une a todos.
 
Nada ni nadie está solo, ni separado en este Universo infinito. El Plan Es Perfecto. En momentos así ríen conmigo mis muertos. Ellos saben que todo es vida, siempre, eternamente.

AMAR PORQUÉ SÍ

 

Es posible que estés atravesando un momento de esos en los que nada cuadra. Lo que antes parecía estar en equilibrio quizá haya saltado por los aires en un suspiro. Tanto si lo veías venir como si no, ahora, seguramente, te encuentras perdido, con miedo, en un páramo desconocido.

Puedes quejarte y culpar a los demás, claro, puedes hacerlo pero eso no va a devolverte la luz, a darle sentido a tu vida. Lo de fuera es mero paisaje, de ese lugar solo se sale mirando, con honestidad, hacia dentro.

 

Tal vez no te guste lo que vayas sintiendo durante el viaje hacia el centro de ti mismo. Tómatelo con calma, respira hondo y acoge lo que vaya surgiendo. ¡Todos arrastramos tanto desespero, tantas miserias!

 

Lo bueno de tocar fondo, de quedarse tiritando y desnudo es que descubrimos el valor del amor hacia uno mismo. Nada que digamos o hagamos para que nos quieran, para agradar, para convencer nos sirve. Solo amar porqué sí, sin más nos salva.

¿QUÉ HARÁS CON TANTO AMOR?

 

Creo que todos nacemos con los latidos contados y un depósito de amor, en el corazón, repleto, a rebosar, para que no pasemos apuros y lo tengamos siempre a mano. Los bebés suelen emanar ese amor, lo irradian, no lo pueden contener, se les escapa. Por eso es tan agradable tenerlos en brazos, acariciarlos, acunarlos… Cuando llega un bebé a la familia decimos “que da vida”, claro, el amor en estado puro es vida, luz, energía.

 

También algunas personas mayores expanden con generosidad ese amor en mayúsculas. Suelen hacerlo a través de palabras cariñosas, gestos de ternura, miradas sabias, dulces, sin reproches, silencios que acompañan, que transmiten calidez. Sí, algunos ancianos han descubierto a tiempo el tesoro que guarda su corazón.

 

Pocos, muy pocos son los que lo disfrutan y lo comparten desde siempre, lo cierto es que la inmensa mayoría nos pasamos más de media vida intentando que los demás nos den ese amor que ya tenemos. Hacemos cualquier cosa para que nos quieran; ignorarnos, traicionarnos, maltratarnos, humillarnos…, culpando a los otros de nuestra ceguera.

 

Cuando comprendemos que somos la fuente de lo que mendigamos ya es muy difícil que nos sintamos solos o poco valorados. Los golpes de la vida nos tumbarán, casi seguro, pero ya sabemos de dónde tirar para levantarnos.

 

Podemos estar un tiempo, el que sea, tristes, apagados, pero algo vamos a tener que hacer con ese amor tan grande que guardamos.

PRÓXIMO TALLER EN MURCIA

DESAFÍOS DE AMOR

SÁBADO 3 de junio 2017
SAN PEDRO DEL PINATAR (MURCIA)
Asociación Amancer
www.asociacionamanecer.com/

Tal vez uno de los mayores retos que encierra el duelo es aprender a amar sin condiciones, sin pedir nada a cambio, ni tan solo la presencia física del ser amado.

 
Amar a ciegas, sin la posibilidad de ver reflejada en la mirada del otro la alegría de estar juntos, sin sonrisas, ni llamadas, ni abrazos… Sin expectativas y, sin embargo, sintiendo en el corazón la inmensa calidez del amor en estado puro, de ese vínculo sagrado que va más allá de la muerte. Ese, el del amor incondicional, es un aprendizaje de largo recorrido que dura, tal vez, la vida entera. Cada vez que la vida nos pone a prueba nos habla de un desafío de amor.

 

 

Se acerca junio y la ilusión de estar de nuevo en Murcia, tierra querida de mis ancestros, el día 3, para compartir experiencias, destellos de luz que a mi me han ayuda a transitar mi duelo y renacer con el corazón abierto. Gracias a la Asociación Amanecer (www.asociacionamanecer.com/) que hace posible que volvamos a estar juntos y sentir el calor de los abrazos.


SORTEAR TEMPORALES

 

Voy a cumplir 60 años dentro de poco y a lo largo del camino recorrido he podido comprobar que cada nuevo peldaño que la vida me pone delante, cada tormenta, por dura que sea, es, en realidad, un desafío de amor. Una oportunidad de aflojar y soltar el cabo que me mantiene atada a lo viejo, a lo que ya no me sirve para navegar en un mar embravecido.

Al principio, el peldaño lo veo tan alto que me entran todos los miedos. Me pongo rígida, irascible y me agarro a la cuerda de lo conocido como si me fuera la vida en ello. Me cierro como un cangrejo hasta que recuerdo que soy yo la que tiene que dar el primer paso ante el vacío, con la esperanza de volver a encontrar tierra firme bajo los pies.

Entonces, despacito, con suavidad empieza a amainar el cielo y el viento se vuelve brisa cálida y se hace presente el amor que siento. Despierto en el mismo mar, pero ya todo está en calma.

ZONA INCIERTA

Tal vez todo lo que te parecía sólido se ha esfumado y te levantas y te acuestas con angustia, contándote sin cesar la misma historia, reviviendo como nuevos antiguos errores, queriendo estar en otro lugar, en otro escenario familiar que ya no existe. La incertidumbre es así y forma parte de cada nuevo renacimiento.

Si huimos el impulso del miedo se acrecienta, lo sé porqué he intentado de mil maneras fugarme. ¿Qué pasa si decides vivir, como un explorador, lo que sientes en este instante? Cierra los ojos y acoge con cariño lo que aparezca, sin intentar cambiar nada, tan solo estando disponible, como una madre comprensiva, para lo que surja en tu cuerpo, en tu corazón, en tu mente, en tu alma. Tan solo eso, sin sermones ni reproches.

 

A mi me gusta luego imaginarme que la Tierra me sostiene, me acuna, sin esfuerzo. Y me dejo llevar en volandas, con dulzura, hacia el interior de mi misma. Allí, en esa cueva sagrada me siento segura, a salvo, confiada. Desde el amor cada uno tiene el poder, la fortaleza de atravesar la incertidumbre y afrontar lo que la vida le depara.

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