QUIZÁ LA VIDA ES TAN SOLO UN JUEGO

Siento que algo sublime me sostiene, me acaricia, me abraza y me susurra palabras amorosas con dulzura.

 

Cuando la vida se pone cuesta arriba, cuando me siento perdida, confusa, triste, criticona y me doy cuenta pido a ese algo sublime, a esa Gracia divina que me guíe. No tarda nada.

 

Entonces, el ego se encoge y me doy cuenta que lo que me parecía difícil u horrible no lo es tanto, tan solo es un acto más de lo que llamamos vida.

 

La Gracia tiene el don de indultarlo todo. Y cuando le doy espacio me lleva a lugares tan hermosos… En cambio, cuando intento llevar yo las riendas me pierdo en los juicios. ¡Qué cansino es evaluarlo todo!

 

Solo importa el amor que damos y recibimos, lo demás es puro aprendizaje, aunque nos parezca que es perder el tiempo. Todo tiene sentido, aunque nos duela vivirlo.

 

Si estamos aquí vamos a sacarle el mejor partido. Nada de comparaciones, mejor agradecer lo poco o mucho que tenemos y ponerle humor a lo que nos asusta. Total, con miedo o sin él vamos a tener que llegar al final. Y quién sabe, quizá, al cruzar al otro lado nos demos cuenta que se trataba solo de un juego.

EL LENGUAJE DEL AMOR

 

Para un momento. Siéntate en un lugar tranquilo, íntimo y escucha.

 

Calma el ruido de tu mente sin reproches; deja que el enfado grite, que la tristeza llore, que el cansancio se expanda hasta el infinito.

 

No hay nada a entender, a controlar o a evitar, aunque a menudo has pensado que sí, que se trataba de eso, que con tesón y mucho esfuerzo es posible dominar la vida.

 

Deja de sujetar lo que sea que quieres amarrar. Si no lo sueltas acabarás rendida, agarrada a algo que, aunque parezca real y sólido es pura ficción, una quimera.

 

Abre las manos y entrégate al momento: qué dice tu cuerpo, ¿sientes su queja? Acaricia tu dolor. Él es real y pide amor. ¿Vas a ignorarlo perdiendo el tiempo en culpar a otros o a ti misma, en vez de hablarle con ternura y abrazarle?

 

Sí, es cierto, preferirías no estar herida, claro que sí. Pero, si lo estás, ¿no es mejor ser amable, cariñosa, afable con tu dolor en vez de envolverlo en amargura?

 

Nada es para siempre, recuerda, puedes abrir la ventana y dejarte mecer por la brisa y, por la calle, en el trabajo, en casa, en el mercado, en todas partes ver destellos de luz en cada mirada.  

 

El lenguaje del amor en realidad es simple. Habla sin palabras. Tan solo hay que poner la atención en la bondad, en la belleza que aparecen, de pronto, sin ni siquiera buscarlas.

 

 

 

 

NO ES FÁCIL PERO ES POSIBLE

 

 

A veces llueve sobre mojado y sin tiempo a tomar aire nos hundimos y parece que esta vez, sí, hemos llegado al límite y nos ahogamos. Pero no, de muy hondo suele irrumpir una fuerza que nos mantiene a flote mientras a bocanadas respiramos.

 

Tan solo hay que dejar de luchar y ¡qué difícil es eso!

 

Tan solo hay que dejar de juzgar y cómo nos cuesta!

 

No nos gusta sentir miedo, nos aterroriza y, cuando al fin, después de habernos rasgado el alma, volvemos a caer de rodillas y nos abrazamos al miedo ancestral que nos atenaza, se produce el milagro.

 

Nos sentimos en paz sin saber muy bien porqué y cómo.

 

Cómo cuando, en una noche estrellada, miramos el cielo y nos preguntamos de dónde venimos, quién somos… No hay respuesta, pero siento la certeza de que hay algo más grande, de que el plan, aunque duela, es perfecto.

 

Y mientras esté aquí, seguiré amando porqué el amor es lo único que, para mi, merece la pena.

 

 

 

 

LA DIOSA QUE LLEVAS DENTRO

Cierra los ojos, respira hondo, despacio, sin esfuerzo, como si tuvieras todo el tiempo del mundo y nada más que hacer que regalarte este momento.

Siente la fuerza de la Diosa que llevas dentro, esa conexión sagrada que nos mantiene en pie cuando ya nada nos sostiene.

Has heredado las memorias de dolor de tus ancestros, sí, pero también todo el amor que fueron capaces de ofrecer a sus hijos las mujeres que te han precedido.


Corre por tus venas la fuerza de la indomable Artemisa, la la sabiduría de Atenea, el fuego que mantenía cálido el hogar de Hestia, el instinto maternal de Deméter, la capacidad de bajar al infierno y resurgir como Perséfone, la voluntad de compromiso de Hera, la pasión de amar y conectar con la belleza de Afrodita…


Permite que tu diosa se exprese, que honre con amor la tierra… Ella sabe, porqué ha enterrado a muchos de sus hijos, que la muerte es solo un nuevo comienzo.


No la encadenes aferrándote al sufrimiento, siente el dolor en tus entrañas, mientras mantienes la mano agarrada a tu capacidad de favorecer con cariño la vida.

DULCES DESTELLOS DE LUZ

 

 

Me hace muchísima ilusión anunciaros que, a partir del próximo lunes 19 de este mes de junio, está en las librerías mi nuevo libro: “Dulces destellos de luz”. Editado, con mucho cariño, por “Plataforma Editorial”

 

Cuando nos encontramos perdidos en medio de la nada cualquier destello de luz, por fugaz que sea, nos ayuda a subir un peldaño, a respirar hondo, a sintonizar con la esperanza, a sentirnos menos solos.

En este libro se encuentran buena parte de los destellos que han iluminado mi camino desde que en el año 1998 mi mundo explotara en mil pedazos al morir mi hijo Ignasi.

 

Nadie es el mismo después de la muerte de un ser inmensamente amado. Es imposible ser el de antes, pero sí tenemos la oportunidad de elegir qué queremos que florezca en nuestra vida: ¿la gratitud por lo vivido o la amargura por lo que nos parece que hemos perdido?

 

Si escogemos a pesar de todo mantener el corazón abierto al amor, si estamos dispuestos a sentir el dolor, pero también la alegría es muy posible que nuestra vida adquiera de nuevo sentido.

 

Si una sola de las palabras de este libro llega y reconforta un corazón herido me sentiré inmensamente agradecida por qué, en el fondo, todos somos uno y cuanto más cariño damos más recibimos.

Los lectores que viven lejos pueden encontrarlo en amazon.es concretamente en: https://www.amazon.es/s/ref=nb_sb_noss?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=merce+castro+puig

También, por supuesto, en buscalibre.
Un abrazo enorme a todos y gracias por estar ahí

 

 

DE PUNTILLAS POR LA VIDA

 

Reconozco que, sin darme cuenta, he intentado vivir a medias o de puntillas, como de incógnito. Así, imaginaba, supongo, que podía escapar del desasosiego que me producen el dolor propio y ajeno. He tenido, desde pequeña, la necesidad de suavizar la realidad, porqué ver la ansiedad, el miedo o la tristeza en los ojos de los demás me paralizaba. Por eso he pasado media vida buscando un lugar amoroso en el que poder reposar tranquila.

 

De niña se me encendían las mejillas cuando percibía a mi alrededor amor. Cuando veía a los míos felices respiraba tranquila. El amor es la clave, claro, pero entonces no sabía que hay amor en todo, nos parezca bueno o malo.

 

He tardado muchos años en darme cuenta que el dolor, propio y ajeno, si lo miramos con amor, en vez de con miedo, suele ser una puerta que nos conduce a un lugar más amable y luminoso.

 

Por fin he comprendido que cuando más firmes tengo los pies en la tierra, más arropada me siento. Da igual lo que suceda y lo que tarde en darme cuenta que solo de mi depende encontrar el cariño, la belleza que se esconde detrás de cada tormenta.

UN ENCUENTRO INOLVIDABLE

Siento una inmensa gratitud por haber podido compartir experiencias de vida con el grupo de duelo de la Asociación Amanecer de Murcia. Volví a casa llena de mar, de palabras amorosas, de esa preciosa energía de cada uno de los que estáis haciendo algo bonito con vuestro dolor. Gracias a todos

DELICIOSAMENTE CÓMPLICES

 
 
A veces, sin motivo, todo encaja. Como una cometa, en manos de un experto, los hilos decaídos se tensan, con brío, y sobrevuela la armonía por el cielo de mi ciudad hasta el mar.
 
Cuanto eso sucede me siento cómplice de la vida. Esa complicidad deliciosa que nos hace sentir inseparables, únicos, llenos de amor y esperanza.
 
Entonces, la bondad se hace presente y lloro de gratitud por todos los que arropan con dulzura sus heridas y son capaces de sonreír con la mirada a los demás.
 
Miro los árboles de mi calle, desde la ventana, y me parece escuchar su aliento. Ese impulso de vida que nos une a todos.
 
Nada ni nadie está solo, ni separado en este Universo infinito. El Plan Es Perfecto. En momentos así ríen conmigo mis muertos. Ellos saben que todo es vida, siempre, eternamente.

AMAR PORQUÉ SÍ

 

Es posible que estés atravesando un momento de esos en los que nada cuadra. Lo que antes parecía estar en equilibrio quizá haya saltado por los aires en un suspiro. Tanto si lo veías venir como si no, ahora, seguramente, te encuentras perdido, con miedo, en un páramo desconocido.

Puedes quejarte y culpar a los demás, claro, puedes hacerlo pero eso no va a devolverte la luz, a darle sentido a tu vida. Lo de fuera es mero paisaje, de ese lugar solo se sale mirando, con honestidad, hacia dentro.

 

Tal vez no te guste lo que vayas sintiendo durante el viaje hacia el centro de ti mismo. Tómatelo con calma, respira hondo y acoge lo que vaya surgiendo. ¡Todos arrastramos tanto desespero, tantas miserias!

 

Lo bueno de tocar fondo, de quedarse tiritando y desnudo es que descubrimos el valor del amor hacia uno mismo. Nada que digamos o hagamos para que nos quieran, para agradar, para convencer nos sirve. Solo amar porqué sí, sin más nos salva.

¿QUÉ HARÁS CON TANTO AMOR?

 

Creo que todos nacemos con los latidos contados y un depósito de amor, en el corazón, repleto, a rebosar, para que no pasemos apuros y lo tengamos siempre a mano. Los bebés suelen emanar ese amor, lo irradian, no lo pueden contener, se les escapa. Por eso es tan agradable tenerlos en brazos, acariciarlos, acunarlos… Cuando llega un bebé a la familia decimos “que da vida”, claro, el amor en estado puro es vida, luz, energía.

 

También algunas personas mayores expanden con generosidad ese amor en mayúsculas. Suelen hacerlo a través de palabras cariñosas, gestos de ternura, miradas sabias, dulces, sin reproches, silencios que acompañan, que transmiten calidez. Sí, algunos ancianos han descubierto a tiempo el tesoro que guarda su corazón.

 

Pocos, muy pocos son los que lo disfrutan y lo comparten desde siempre, lo cierto es que la inmensa mayoría nos pasamos más de media vida intentando que los demás nos den ese amor que ya tenemos. Hacemos cualquier cosa para que nos quieran; ignorarnos, traicionarnos, maltratarnos, humillarnos…, culpando a los otros de nuestra ceguera.

 

Cuando comprendemos que somos la fuente de lo que mendigamos ya es muy difícil que nos sintamos solos o poco valorados. Los golpes de la vida nos tumbarán, casi seguro, pero ya sabemos de dónde tirar para levantarnos.

 

Podemos estar un tiempo, el que sea, tristes, apagados, pero algo vamos a tener que hacer con ese amor tan grande que guardamos.

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