28 DE SEPTIEMBRE EN BARCELONA

 

 

PRESENTACIÓN DE “DULCES DESTELLOS DE LUZ”

 

JUEVES 28 DE SEPTIEMBRE A LAS 18:00h.

EN LA SALA DE PRENSA DE ABACUS

BALMES, 163

 

Me sentiré muy acompañada si podéis venir

LA VIDA ES UN SOPLO

 

 

Hay vidas largas y otras cortas, lo sé, la vida de mi hijo Ignasi duro 15 años, otras mucho menos, incluso algunas almas parten antes de nacer.

Yo he cumplido los 60, pero al ver las fotos de cuando él y su hermano eran pequeños me parece que fue ayer que los sostenía a los dos en brazos.

 

Comparada con la eternidad, la vida, por más larga que sea, es un instante fugaz. “Cuanto mayor me hago –dice mi padre que tiene 88 años- más rápido va el tiempo. Se me junta el verano con la navidad, niña” . A mi ya casi me pasa lo mismo.

 

Por eso intento vivir cada día, despacio, saboreándolo, como si fuera el último. Y la única manera que conozco es siendo consciente de mi cuerpo, en vez de quedar atrapada en la mente.

 

Los pensamientos, si les doy mucha importancia me aturden, me distraen, me llevan para delante, para atrás… me agotan, En cambio, cuando me paro a sentir la brisa en la piel, el calorcito del sol, el ritmo de mi respiración desaparecen las prisas y el ahora, el presente, se ensancha y me acoge. Son momentos en los que siento que yo soy vida.

 

A veces, como la vida es cambio, ocurre algo nuevo que me da miedo y, sin darme cuenta, vuelvo al torbellino de la mente. Entonces, el cuerpo que es muy sabio, me agarrota la espalda y me instala una piedra enorme en el pecho. Eso me indica que estoy en cualquier parte menos aquí y ahora, que no estoy “viviendo” lo que siento.

 

Me paro, escucho, le doy un espacio al temor y, por el simple hecho de aceptarlo, pierde fuerza y dejo de temerlo.

 

Hace nada era una niña, después fui madre y ahora soy abuela. No quiero que lo que me queda de vida pase sin darme cuenta, mientras yo estoy pendiente de lo que pienso. Prefiero sentir, aunque a veces duela.

 

 

 

 

EL CALOR DE LOS ABRAZOS

 

 

Hubo un tiempo, duro, en que yo no sabía si podría volver a la vida. Quería de corazón estar presente para acompañar a los que amo, sí, pero a menudo, sobre todo cuando estaba sola y podía aflojar mi máscara de guerrera, me perdía en la incertidumbre y rozaba por instantes la locura.

 

Nunca me había sentido antes tan perdida, tan vulnerable, con tanto miedo… No sabía entonces que los desafíos de la vida son siempre desafíos de amor. Eso empecé a vislumbrarlo al tocar fondo. O dejaba de torturarme con pensamientos terroríficos o me ahogaba.

 

Así empecé a experimentar lo sanadora que es la gratitud, el poner la atención en lo bueno que hay en mi y los demás, en la belleza de los árboles, de algunos balcones con flores, en las luces doradas que encienden los rincones cotidianos de mi ciudad.

 

Eso me llevo a seguir el hilo de la ternura, la calidez de algunas miradas, la dulzura de las palabras bonitas que salen del alma. ¡Cuánto reconfortan las caricias sinceras, los abrazos largos, sentidos, profundamente humanos!

 

A veces el ruido de la propia vida me arrastra, se dispara el piloto automático y pierdo la sintonía del amor. Aparecen juicios, críticas y temor. Bueno, qué le vamos hacer, son parte de mi y ya sé que esquivarlos es peor. Los escucho, los arropo y poco a poco vuelvo a la gratitud.

VIVIR CON ALEGRÍA Y SERENIDAD

He pasado muchos años de mi vida poniendo la atención, sin ni siquiera saberlo, en lo malo que veía a mi alrededor, en los horrores que podían suceder, en lo que no funcionaba bien… Incluso cuando me sentía feliz me mantenía alerta. Vivía sin vivir en mi, persiguiendo un ideal, haciendo equilibrios para que nada se torciera. ¡Qué fatiga, cuánto estrés!

 

En el mundo hay mucho sufrimiento, mucho dolor, es verdad, pero también mucha belleza y bondad. Tuve que tocar fondo para comprobar que el amor el agradecimiento, el perdón es lo único que nos sostiene, que nos da paz.


No estoy hablando de negar lo que sentimos, no, al contrario, sentir lo que sea sin resistirnos suele ser la salida. Eso nos lleva a ser tolerantes con nosotros mismos y por extensión con los demás.


Sé que los grande duelos nublan y sobrevivimos a tientas, confusos y desgarrados en medio de la oscuridad. Pero también sé que encierran el potencial de encender la luz que todos llevamos dentro. La que nos permite ampliar la mirada, aceptar la realidad tal como viene, sin más. Vivir con amabilidad y hacernos la vida fácil, sencilla.


Al final a todos nos espera la muerte y, entre medio, me parece que es un acto de amor hacia los que ya partieron intentar vivir con alegría y serenidad.

QUIZÁ LA VIDA ES TAN SOLO UN JUEGO

Siento que algo sublime me sostiene, me acaricia, me abraza y me susurra palabras amorosas con dulzura.

 

Cuando la vida se pone cuesta arriba, cuando me siento perdida, confusa, triste, criticona y me doy cuenta pido a ese algo sublime, a esa Gracia divina que me guíe. No tarda nada.

 

Entonces, el ego se encoge y me doy cuenta que lo que me parecía difícil u horrible no lo es tanto, tan solo es un acto más de lo que llamamos vida.

 

La Gracia tiene el don de indultarlo todo. Y cuando le doy espacio me lleva a lugares tan hermosos… En cambio, cuando intento llevar yo las riendas me pierdo en los juicios. ¡Qué cansino es evaluarlo todo!

 

Solo importa el amor que damos y recibimos, lo demás es puro aprendizaje, aunque nos parezca que es perder el tiempo. Todo tiene sentido, aunque nos duela vivirlo.

 

Si estamos aquí vamos a sacarle el mejor partido. Nada de comparaciones, mejor agradecer lo poco o mucho que tenemos y ponerle humor a lo que nos asusta. Total, con miedo o sin él vamos a tener que llegar al final. Y quién sabe, quizá, al cruzar al otro lado nos demos cuenta que se trataba solo de un juego.

EL LENGUAJE DEL AMOR

 

Para un momento. Siéntate en un lugar tranquilo, íntimo y escucha.

 

Calma el ruido de tu mente sin reproches; deja que el enfado grite, que la tristeza llore, que el cansancio se expanda hasta el infinito.

 

No hay nada a entender, a controlar o a evitar, aunque a menudo has pensado que sí, que se trataba de eso, que con tesón y mucho esfuerzo es posible dominar la vida.

 

Deja de sujetar lo que sea que quieres amarrar. Si no lo sueltas acabarás rendida, agarrada a algo que, aunque parezca real y sólido es pura ficción, una quimera.

 

Abre las manos y entrégate al momento: qué dice tu cuerpo, ¿sientes su queja? Acaricia tu dolor. Él es real y pide amor. ¿Vas a ignorarlo perdiendo el tiempo en culpar a otros o a ti misma, en vez de hablarle con ternura y abrazarle?

 

Sí, es cierto, preferirías no estar herida, claro que sí. Pero, si lo estás, ¿no es mejor ser amable, cariñosa, afable con tu dolor en vez de envolverlo en amargura?

 

Nada es para siempre, recuerda, puedes abrir la ventana y dejarte mecer por la brisa y, por la calle, en el trabajo, en casa, en el mercado, en todas partes ver destellos de luz en cada mirada.  

 

El lenguaje del amor en realidad es simple. Habla sin palabras. Tan solo hay que poner la atención en la bondad, en la belleza que aparecen, de pronto, sin ni siquiera buscarlas.

 

 

 

 

NO ES FÁCIL PERO ES POSIBLE

 

 

A veces llueve sobre mojado y sin tiempo a tomar aire nos hundimos y parece que esta vez, sí, hemos llegado al límite y nos ahogamos. Pero no, de muy hondo suele irrumpir una fuerza que nos mantiene a flote mientras a bocanadas respiramos.

 

Tan solo hay que dejar de luchar y ¡qué difícil es eso!

 

Tan solo hay que dejar de juzgar y cómo nos cuesta!

 

No nos gusta sentir miedo, nos aterroriza y, cuando al fin, después de habernos rasgado el alma, volvemos a caer de rodillas y nos abrazamos al miedo ancestral que nos atenaza, se produce el milagro.

 

Nos sentimos en paz sin saber muy bien porqué y cómo.

 

Cómo cuando, en una noche estrellada, miramos el cielo y nos preguntamos de dónde venimos, quién somos… No hay respuesta, pero siento la certeza de que hay algo más grande, de que el plan, aunque duela, es perfecto.

 

Y mientras esté aquí, seguiré amando porqué el amor es lo único que, para mi, merece la pena.

 

 

 

 

LA DIOSA QUE LLEVAS DENTRO

Cierra los ojos, respira hondo, despacio, sin esfuerzo, como si tuvieras todo el tiempo del mundo y nada más que hacer que regalarte este momento.

Siente la fuerza de la Diosa que llevas dentro, esa conexión sagrada que nos mantiene en pie cuando ya nada nos sostiene.

Has heredado las memorias de dolor de tus ancestros, sí, pero también todo el amor que fueron capaces de ofrecer a sus hijos las mujeres que te han precedido.


Corre por tus venas la fuerza de la indomable Artemisa, la la sabiduría de Atenea, el fuego que mantenía cálido el hogar de Hestia, el instinto maternal de Deméter, la capacidad de bajar al infierno y resurgir como Perséfone, la voluntad de compromiso de Hera, la pasión de amar y conectar con la belleza de Afrodita…


Permite que tu diosa se exprese, que honre con amor la tierra… Ella sabe, porqué ha enterrado a muchos de sus hijos, que la muerte es solo un nuevo comienzo.


No la encadenes aferrándote al sufrimiento, siente el dolor en tus entrañas, mientras mantienes la mano agarrada a tu capacidad de favorecer con cariño la vida.

DULCES DESTELLOS DE LUZ

 

 

Me hace muchísima ilusión anunciaros que, a partir del próximo lunes 19 de este mes de junio, está en las librerías mi nuevo libro: “Dulces destellos de luz”. Editado, con mucho cariño, por “Plataforma Editorial”

 

Cuando nos encontramos perdidos en medio de la nada cualquier destello de luz, por fugaz que sea, nos ayuda a subir un peldaño, a respirar hondo, a sintonizar con la esperanza, a sentirnos menos solos.

En este libro se encuentran buena parte de los destellos que han iluminado mi camino desde que en el año 1998 mi mundo explotara en mil pedazos al morir mi hijo Ignasi.

 

Nadie es el mismo después de la muerte de un ser inmensamente amado. Es imposible ser el de antes, pero sí tenemos la oportunidad de elegir qué queremos que florezca en nuestra vida: ¿la gratitud por lo vivido o la amargura por lo que nos parece que hemos perdido?

 

Si escogemos a pesar de todo mantener el corazón abierto al amor, si estamos dispuestos a sentir el dolor, pero también la alegría es muy posible que nuestra vida adquiera de nuevo sentido.

 

Si una sola de las palabras de este libro llega y reconforta un corazón herido me sentiré inmensamente agradecida por qué, en el fondo, todos somos uno y cuanto más cariño damos más recibimos.

Los lectores que viven lejos pueden encontrarlo en amazon.es concretamente en: https://www.amazon.es/s/ref=nb_sb_noss?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=merce+castro+puig

También, por supuesto, en buscalibre.
Un abrazo enorme a todos y gracias por estar ahí

 

 

DE PUNTILLAS POR LA VIDA

 

Reconozco que, sin darme cuenta, he intentado vivir a medias o de puntillas, como de incógnito. Así, imaginaba, supongo, que podía escapar del desasosiego que me producen el dolor propio y ajeno. He tenido, desde pequeña, la necesidad de suavizar la realidad, porqué ver la ansiedad, el miedo o la tristeza en los ojos de los demás me paralizaba. Por eso he pasado media vida buscando un lugar amoroso en el que poder reposar tranquila.

 

De niña se me encendían las mejillas cuando percibía a mi alrededor amor. Cuando veía a los míos felices respiraba tranquila. El amor es la clave, claro, pero entonces no sabía que hay amor en todo, nos parezca bueno o malo.

 

He tardado muchos años en darme cuenta que el dolor, propio y ajeno, si lo miramos con amor, en vez de con miedo, suele ser una puerta que nos conduce a un lugar más amable y luminoso.

 

Por fin he comprendido que cuando más firmes tengo los pies en la tierra, más arropada me siento. Da igual lo que suceda y lo que tarde en darme cuenta que solo de mi depende encontrar el cariño, la belleza que se esconde detrás de cada tormenta.

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