LA VIDA ES UN SOPLO

 

 

Hay vidas largas y otras cortas, lo sé, la vida de mi hijo Ignasi duro 15 años, otras mucho menos, incluso algunas almas parten antes de nacer.

Yo he cumplido los 60, pero al ver las fotos de cuando él y su hermano eran pequeños me parece que fue ayer que los sostenía a los dos en brazos.

 

Comparada con la eternidad, la vida, por más larga que sea, es un instante fugaz. “Cuanto mayor me hago –dice mi padre que tiene 88 años- más rápido va el tiempo. Se me junta el verano con la navidad, niña” . A mi ya casi me pasa lo mismo.

 

Por eso intento vivir cada día, despacio, saboreándolo, como si fuera el último. Y la única manera que conozco es siendo consciente de mi cuerpo, en vez de quedar atrapada en la mente.

 

Los pensamientos, si les doy mucha importancia me aturden, me distraen, me llevan para delante, para atrás… me agotan, En cambio, cuando me paro a sentir la brisa en la piel, el calorcito del sol, el ritmo de mi respiración desaparecen las prisas y el ahora, el presente, se ensancha y me acoge. Son momentos en los que siento que yo soy vida.

 

A veces, como la vida es cambio, ocurre algo nuevo que me da miedo y, sin darme cuenta, vuelvo al torbellino de la mente. Entonces, el cuerpo que es muy sabio, me agarrota la espalda y me instala una piedra enorme en el pecho. Eso me indica que estoy en cualquier parte menos aquí y ahora, que no estoy “viviendo” lo que siento.

 

Me paro, escucho, le doy un espacio al temor y, por el simple hecho de aceptarlo, pierde fuerza y dejo de temerlo.

 

Hace nada era una niña, después fui madre y ahora soy abuela. No quiero que lo que me queda de vida pase sin darme cuenta, mientras yo estoy pendiente de lo que pienso. Prefiero sentir, aunque a veces duela.

 

 

 

 

2 respuestas a LA VIDA ES UN SOPLO

  • Debora dijo:

    En el desespero, preguntando cómo vivir sin mi hija encontré este blog… Muchas gracias, me lo he leído tan rápido cuanto puedo intentando calmarme. Mi hija Carolina, de 6 años se ha muerto hace 9 días, después de 2 años luchando contra un cancer. Otra vez gracias por sus alentadoras palabras, quién sabe un día podré vivir otra vez.

    • Mercè Castro dijo:

      Hola Debora preciosa,
      Imagino que estás agotada y desbordada de emociones. Ten paciencia contigo misma y pide ayuda especializada. Es muy desgarradora la muerte de un hija, se necesitan, a mi entender, todos los apoyos.
      Te mando un abrazo inmenso

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