HABLAR Y ESCUCHAR CON EL CORAZÓN

Suele decirse que las crisis muy profundas, como el duelo por la muerte de un ser muy querido, pueden ser una gran oportunidad de crecimiento espiritual, de conexión con nuestro yo más profundo, con la Fuente que emana amor, confianza, serenidad…

Sí, ¿pero cómo se llega a transformar el dolor, la angustia y la incertidumbre en sabiduría?¿Cuál es el camino? Hay muchos puentes que nos permiten cruzar a la otra orilla. Uno de ellos es aprender a hablar y a escuchar con el corazón. Cuando hablamos de lo que sentimos sin miedo a lo que los demás piensen de nosotros, sin ideas preconcebidas, ni ansias de agradar o convencer establecemos una comunicación amorosa que llega al corazón de los demás.

A mi me gusta imaginar cuando hablo con alguien que de mi corazón surge una luz que enciende el corazón del otro y se establece así, unidos por ese rayo luminoso, un diálogo de alma a alma que me da paz. Intento sentir lo que digo y frenar mi mente impaciente, que siempre va más deprisa que mis palabras como si no tuviera tiempo de conversar.

Pero para llegar a la otra orilla no solo hay que hablar, también es necesario escuchar con el corazón. ¡Qué difícil es eso! Requiere muchapaciencia y humildad; no interrumpir ni acabar las frases del otro, deshacernos del apego al tiempo y ofrecérselo con atención, escucharlo de verdad, con los cinco sentidos, sin suposiciones ni prejuicios, estando presentes en cuerpo y alma, en vez de tener la mente en mil otros sitios a la vez.

Solo así, hablando y escuchando como si meditáramos, viviendo realmente el momento y con el corazón abierto surge el crecimiento, aprendemos del ser que tenemos delante, avanzamos un pasito más, nos sentimos más unidos a la vida y creamos armonía a nuestro alrededor.

8 respuestas a HABLAR Y ESCUCHAR CON EL CORAZÓN

  • SUSANA dijo:

    Hola Merce

    Soy Susana ,la mama de Iraide.Mi corazon estaba sumido en las tinieblas y tu me ayudaste a enceder la luz.

    Un beso enorme

  • Mercè Castro Puig dijo:

    Susana,bonita,tu tmb me ayudas a encender la mía.

    Un beso enorme para ti

  • Ana dijo:

    Buenas Mercè,

    Antes de la muerte de mi hermano, mis padres y yo éramos muy escépticos en cuanto a cualquier tipo de creencia, después de la muerte de mi hermano me hubiera gustado tener unas muy consolidadas creencias para agarrarme a ellas y conseguir sentir paz en mi interior. No tener unas sólidas creencias me ha llevado a leer mucho para ver si algo de lo que leía me convencía y a día de hoy a nueve meses de la muerte del ser más valioso para mí, todavía no lo tengo claro, aunque soy mucho más espiritual de lo que era antes, pero esto no lo puedes hablar con todo el mundo porque no siempre que hablas con alguien se establece una conexión de alma a alma, es muy difícil que alguien sino ha pasado por esto, consiga entender tantos cambios en ti, no llegan a entender que es un trabajo muy duro el que estás llevando a cabo, así que he decidido elegir con quien hablo de esto y con quien no.

    Yo necesito hablar de mi hermano, y me duele cuando alquien cuenta algo y yo digo por ejemplo: "A mí hermano también le encantaba eso" y ves como se encogen o miran hacia abajo, vamos que se echan un pasito atrás…….y eso no es así, porque vuestros hijos han sido alguien, son alguien y seguirán siendo alguien mientras que vosotras y sus seres queridos sigamos estando en este plano para hablar de ellos.

    Así que cuando nos sintamos cómodas hablando de algo o hablando con alguien, hay que emplear los cinco sentidos como bien dices y disfrutar de la escucha y del habla, porque no siempre se consigue, ya que no con todo el mundo se puede hablar de todo, ni todo se puede hablar con todo el mundo.

    Un beso con mucho amor

  • Mercè Castro Puig dijo:

    Querida Ana,

    Me parece muy acertado que elijas con quién puedes hablar de algunos temas y con quién no. En general a las personas les cuesta hablar de la muerte y de los muertos. A mi me sigue pasando que cuando comento algo de Ignasi, por ejemplo en el trabajo, noto a menudo eso que tan bien dices del pasito atrás. No hay muchas personas que se puedan acercar a la muerte de una persona joven. Seguramente nosotras antes de… tampoco podíamos. Pero cuando se produce la magia y alguien conecta con tus sentimientos, entonces se produce el milagro de la comunicación, de sentirse arropada, entendida, querida. Eso es muy reconfortante. Aunque me parece que hablar y escuchar con el corazón va mucho más allá de lo que nos digan o digamos. No hace falta que la conversación sea trascendente. Se trata de añadir un plus amoroso, de respeto, a cualquier charla.
    A mi, Ana, tus comentarios me llegan al alma, me gusta mucho que me escribas porque estás pasando por una situación parecida a la que está pasando mi hijo Jaume y me ayuda saber lo que sientes.

    Un abrazo grande

  • Carmen de Valencia dijo:

    Hola compañe@s de camino. Es verdad que cuesta encontrar, personas que sean interlocuta@s validas, pero también es verdad, que la muerte de mí hijo me está enseñando a ver más alla, a ver con los ojos del corazón, a sentir, como nunca había sentido, a valorar, como nunca lo había echo, a sentir de corazón a corazón, y creo que eso es muy importante, hay que sentir con el corazón y con toda el alma. SE acercan días dificiles, duros, ¡¡siempre lo són¡¡ se acerca el aniversario de la muerte de Christian, y creo que a ratos me pueden las fuerzas, las ganas de seguir, pero estoy, seguramente, porque algo tendre que seguir haciendo aquí, y porque por encima de todo, quiero que él, se sienta orgulloso de mí. Un beso y un abrazo lleno de amor y serenidad para tod@s.

  • Ana dijo:

    A mí también me llega al alma todo lo que escribes porque si hay alguien que plasma por escrito muy bien los sentimientos esa eres tú, no sabes lo que ayuda este blog a entender por todo lo que hemos pasado, estamos pasando y nos queda por pasar , eso es lo que nos impulsa a escribir y a abrir nuestros corazones de esta forma, como si estuviésemos solos en una habitación.

    Mis padres y yo te damos las GRACIAS a ti y a tus dos hijos por este blog, ya que ambos son protagonistas de forma distinta en todo esto.

    Un abrazo de todo corazón

  • Mirella dijo:

    Hola, en relación con el comentario anterior, Ana, tienes razón a mí me gusta hablar de mi hijo Alvaro, pero no con todas las personas, algunas desde que me ocurrió su ausencia me rehuyen no saben qué decir, tienen miedo a hablar conmigo. A mí me gustaría que mi hijo Fernando expusiera sus sentimientos, como tú como hermano, pero no quiere hablar de sus sentimientos, yo hablo y siempre le digo que los quiero, los he querido a mis dos hijos por igual, pero él no habla de su hermano, Alvaro era el pequeño, y su idolo era Fernando,se querian mucho, y estaban muy unidos, es muy dura la vida sin las personas que más queremos, Besos Mirella.

  • Mercè Castro Puig dijo:

    Hola a las tres,

    Carmen, los aniversarios son lo que son y se pasan como se pueden, pero se pasan. A mi me parece que son como un imán que, con una fuerza tremenda, saca a la luz la tristeza aplazada que manteníamos oculta por pura supervivencia. Son días en los que el alma coge las riendas y no hay más remedio que prestar atención a lo que nuestro corazón siente. Son días necesarios y a menudo dolorosos. A mi me gusta imaginar que alguna vez nos pondremos al día de la tristeza aplazada y, entonces, durante los aniversarios no sentiremos más que el amor puro, la paz infinita. De momento somos humanas y estamos en lo que estamos, que ya es mucho. Gracias Carmen por tu serenidad.

    Ana, bonita,un abrazo grande para ti.

    Mirella preciosa, Fernando necesita ir a su ritmo y sentirse especial en tu corazón. Tanto tú como yo seguiremos teniendo siempre dos hijos, pero los que están aquí, -como Ana Fernando y Jaume- me parece que a medida que pasa el tiempo necesitan una especie de plus de cariño. No sé cómo explicarlo pero me temo que intuyen nuestro corazón inundado por el amor al hijo que se ha ido y ellos pueden sentirse como ensombrecidos. Es tremendamente difícil competir por el cariño de una madre cuando tu hermano está muerto, pero es una emoción humana que me parece que todos, en algunos momentos, compartimos. A ellos eso les crea muchas pesadumbres, muchos sentimientos encontrados… Es bueno recordarles, aunque ya lo sepan seguro, lo importantes que son para nosotros. Por qué lo són, son vitales y necesitan oírlo. En ningún momento estoy diciendo que ellos no adoren a sus hermanos: los adoran más de lo que podemos imaginarnos. No estoy hablando de eso. Hablo de que puden sentir que han perdido su lugar porque el que se ha ido ocupa mucho.

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