EL DESCONSUELO DE LOS HERMANOS

 

Mis hijos nacieron con tan solo 21 meses de diferencia y, a la que el pequeño empezó a gatear se convirtieron en una unidad inseparable. Se pasaban el día jugando, casi todo lo hacían juntos hasta que el mayor, Ignasi, murió, de repente, a los 15 años.

 

Qué difícil, que desgarrador tuvo que ser para mi hijo Jaume, justo cuando empezaba a despertar del sueño dulce de la infancia, encontrarse, de golpe, con el vacío inmenso que dejó la muerte de su hermano.

 

Tengan la edad que tengan, a menudo, por amor, los hijos aplazan su dolor para sostenernos. ¡Cuánta ternura en medio de tanta desolación!

 

Al principio, nuestra agonía nos ciega, no podemos estar igual de presentes y es posible que nuestros hijos vivos queden un poco desamparados. Con el corazón roto solo es posible sobrevivir.

 

Por eso, quiero hacer hincapié en la bondad de abrazarlos, de decirles una y mil veces que les queremos. Necesitan tanto nuestras miradas de cariño, de aprobación.  

 

Sé que la nostalgia de la ausencia del hijo muerto es tremenda. Lo sé. Pero en el fondo tenemos la convicción de que los que se han ido están bien, ¿verdad? Son los que están aquí los que necesitan nuestra atención, nuestros mimos, nuestras caricias, nuestras palabras de admiración.

 

Las madres y los padres queremos morir cuando se nos muere un hijo, pero por amor volvemos a la vida. Y, con el tiempo, sentimos con ternura en el corazón a todos nuestros hijos, vivos y muertos.

 

 

8 respuestas a EL DESCONSUELO DE LOS HERMANOS

  • Maria dijo:

    Que bien lo cuentas!!! Mis hijos se llevan 5 años y la niña tenía 13 cuando murió su hermano Nacho. Es una superviviente a tanto dolor y es ahora, después de once años, cuando ella habla con infinita ternura de momentos compartidos con su hermano y me emociona lo que se querían.
    Ojalá sea como dices, que los que se han ido
    estén bien.
    Gracias por tu blog!!!

    • Mercè Castro dijo:

      Es tremendo el dolor de los hermanos, pero pueden salir fortalecidos. Si tu hija puede hablar con infinita ternura de su hermano es que ha podido trascener su dolor.
      Yo no dudo de que Ignasi está bien, la energía no se crea ni se destruye y la suya era preciosa.
      Seguro que tu Nacho también está feliz, sobre todo si os ve felices a vosotras. Un abrazo muy dulce

  • Natàlia dijo:

    Que gran verdad. Como agradezco la generosidad de mis hijos Ariadna y Xavi, con 18 y 13 años han conocido el dolor desgarrador de la muerte de su hermano Nil, 19 años. Cuanta comprensión, cuanto amor. Que orgullosa me siento de mis tres hijos. Pero como duele no tenerlos a los tres juntos.
    Un abrazo grande Mercè

  • Marcela Ramos dijo:

    Hermoso Merce
    Siempre tus letras tan oportunas
    Gracias por este blog
    Es un espacio para la incertidumbre de mi alma

  • Manuel Reyes dijo:

    Buenas noches, yo perdí a mi hermano hace siete años, cuando tenía él cuarenta y dos. Aunque tengo un hermano y una hermana más, la ausencia de Javi se hace triste. Con él he vivido muchos ratos alegres, al fin y al cabo, un amigo que ya no está.¡Qué tristeza!
    A mis padres no sé que decirles y que hacer para consolarlos. Sufren y envejecen. Gracias por el blog. Un abrazo.

  • Mercè Castro dijo:

    Gracias Manuel,

    Tu amor y tu compañía, aunque a veces sea silenciosa, es para tus padres su mayor fuente de energía.

    Tanto tu como ellos tenéis que pasar por la tristeza, es así, pero también merece la pena potenciar los momentos, las chispitas de alegría que suelen nacer de dentro.

    Un abrazo grande y muy cariñoso

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