A LAS PUERTAS DE LA NAVIDAD

arbol-navidad-613x400Miro para atrás y recuerdo el dolor desgarrador de mis primeros tiempos después de la muerte de mi hijo Ignasi; ese vacío desolador, esa desesperación sin fondo que sienten ahora las personas que empiezan un gran duelo. Algunas las conozco, como a mi primo Sergio y su esposa Merche, sé parte de su historia, tenemos raíces comunes, de otras solo sé lo que, con el corazón abierto, comparten con amor conmigo… En realidad, seamos familia o no, a todas nos une, más allá de cualquier parentesco, la necesidad de saltar a ciegas el abismo que nos separa de la vida.

 

 

Soy consciente que de poco o nada sirven las palabras y los consejos. El valor solo puede salir del interior de cada uno. Pero también soy consciente, porqué lo he vivido, que las caricias, las miradas y las sonrisas dulces y sinceras, además de reconfortar, tienen el don de sostenernos unos a otros.

 

 

Estamos a las puertas de la Navidad y no sé cómo explicar lo feliz que me haría que cada corazón en duelo sintiera la calidez del cariño de sus seres queridos muertos. Sé que eso es posible cuando somos pacientes y amables con nosotros mismos, cuando no huimos del terror que, a menudo, nos produce estar vivos. Cuando, con la dulzura que acunamos a un bebé, abrazamos nuestros miedos. Cuando, a pesar de los pesares, apostamos por vivir con amor la vida.

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