NO HAY NINGÚN SITIO AL QUE LLEGAR

 

He tardado años en darme cuenta que cuanto más quiero conseguir algo más se aleja. Me explicaré: a veces me siento inquieta y a toda costa intento conseguir calma. Imposible. Cuánto más quiero serenarme más desasosiego siento.

 

Es como si la inquietud no quisiera abandonarme hasta que la vea, la sienta, la acoja sin reproches. Yo al principio me resisto, no quiero saber nada, tengo miedo, me siento mal, incómoda con tanto alboroto…

 

Persigo la calma, pero se me escurre entre las manos como el agua, hasta que me rindo. Cuando me paro y miro a los ojos a esa sensación de alarma, sin acritud, con la intención de escucharla, aunque no comprenda nada, mi cuerpo empieza a aflojarse.

 

Cada una de mis células reclama a gritos, aunque a veces no las oiga, que deje de exigirme tanto. No hay ningún sitio al que llegar, no hay nada a superar, tan solo se trata de vivir el momento y, si es posible, con amabilidad.

 

Cuando me inclino a lo que hay, sea lo que sea, sin querer que sea distinto mi alma respira ligera. Dejar de intentar controlar la vida es una liberación, no una derrota.

 

Cuanto más persigo o me resisto a algo, más dolor siento. En cambio, cuanto más me entrego, cuánto más vivo el momento con la confianza de que todo pasa, de que algo más grande me sostiene, mejor me siento.

Una respuesta a NO HAY NINGÚN SITIO AL QUE LLEGAR

  • Echaba de menos un nuevo post.. Es de las pocas cosas que me hace bien, de las pocas cosas con las que me atrevo a dejarme llevar. Ayer tarde me leí tu primer libro, lo compré en la librería online del corteinglés junto a TE LLEVO EN MI CORAZÓN.
    El diario de Ignasi me conmocionó, sus emociones y expresiones tan cercanas a su marcha, me enamoré de él. Tu diario me lo esperaba más duro, pero vi que incluso en el primer año experimentaste alegría gracias a un entorno familiar y social más q especial. Deseo leer los otros dos libros.
    Son mi única compañía,me aislo, el dolor de perder a mi único hermano con el q viví 39 años me devora. Sé q hace muy poco tiempo y q mi red social es escasa y ahora en verano nadie quiere dramas. Tengo sus sevillanos ojos negros clavados en mis sueños, de temáticas distintas, pero tan onírico como vivo.
    Tú tenías a tu marido y a Jaume, y a los tres los amas con la misma intensidad. Pero qué imposible veo seguir viviendo cuando pierdes joven y de forma violenta a quien más amas.
    Tras morir papá y Samuel he cumplido los 42 y parece que alcancé los 70, no veo nada más allá, un horizonte ahogado, y hasta el mar que tanto yo amaba, q tantas heridas me ha curado, hasta el mar me provoca la inquietud de la que aquí tan bien hablas.
    Eres uno de mis flotadores favoritos, Mercé, ahora falta encontrar el valor para adentrarme en el mar sin pensar en mi hermano y su final.

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