LA CULPA NO SIRVE PARA NADA

Cuando murió Ignasi me costó mucho aceptar no haber podido hacer nada para protegerle. Yo, que le adoro, que hubiese dado la vida por él, sin dudarlo, no puede evitar su muerte. Eso me desgarraba, era mi gran fracaso, hasta que entendí con el corazón que nada importante, realmente importante está en nuestras manos. De nada me servía volver una y otra vez hasta el día trágico, a la última escena, e imaginar mil y una maneras de salvarlo. La culpa, la que sea, es siempre un callejón sin salida, oscuro, en el que, irremediablemente, nos estrellamos. Como un parásito, se adueña de nuestra mente hasta que enfermamos. Con la culpa como compañera de viaje es imposible avanzar porque nos remite siempre al pasado. Somos humanos y eso no es un tópico es una realidad. Y los humanos ni tenemos superpoderes ni podemos evitar lo inevitable. Y son muchas las veces que nos equivocamos, dudamos, divagamos, incluso somos capaces de atrincheramos en la culpa sin ser responsables de nada… Los errores, sean ciertos o imaginarios, forman parte de nuestra condición, son inevitables, lo bueno, lo que nos acerca a la luz es reflexionar y perdonarnos tantas veces como sea necesario.

En su libro “Tal vez mañana” Victoria Branca dice que perdonar es el don más perfecto. Podemos darnos y ofrecer ese don de forma infinita. Es un don liberador, es un regalo que nos merecemos todos por el simple hecho de haber nacido.

Yo, que creo que la muerte no existe, que simplemente es un paso a otra realidad, un paso parecido al que damos cuando nacemos, apuesto por ofrecer a mis hijos mi vida, una vida que intento que sea amorosa, alegre, sentida.

5 respuestas a LA CULPA NO SIRVE PARA NADA

  • Ana dijo:

    Mercè yo estoy de acuerdo con lo que escribes, pero en la fase del duelo en la que se encuentra mi madre es tan difícil liberarse de la culpa…repasa cada minuto de la vida de mi hermano a la búsqueda de algo con lo que sentirse mal, aunque no haya motivo siempre piensa que se debería haber hecho de otra forma, y justo este fin de semana hemos estado leyendo el libro de Anji Carmelo "Camino de heroes" y dice que "vivimos esta nueva capacidad como si estuviera desde siempre y nos culpabilizamos por no haberla utilizado antes. Desde mi presente me echo la culpa por mis actuaciones pasadas como si antes dispusiera de mi nivel de conciencia actual".

    Tenemos una añoranza inmensa de mi hermano, se llamaba Paco aunque mi madre como era el pequeño le llamaba Paquito, esa añoranza despierta en mi madre un volcán de sentimientos que viene también muy relacionado con lo que escribes acerca de tratarnos con amor, porque las tensiones que se viven son muy duras en el día a día.

    Mi madre y mi hermano tenían un vínculo muy especial, porque mi hermano era muy cariñoso y a ella pensar que la vida de su hijo se ha apagado y que ya no va a disfrutar de nada ni va a poder llevar a cabo sus proyectos la sume en una angustiosa desesperación.

    Un abrazo para ti y para todas las familias que han sufrido esta perdida tan dura.

  • Mercè Castro Puig dijo:

    Ana, bonita ¡hace tan poco que se ha ido Paco!
    ¡Es tan lago el camino! No tengáis prisa por recorrerlo. No es posible saltarse pasos y salir fotalecido. Es normal que tu madre se sienta como se siente. Es su duelo y su dolor es inmenso y suyo. igual que el tuyo es tuyo. No hay dos duelos iguales. La transformación es lenta y duele, duele mucho la muerte de un hijo, de un hermano… Estáis haciendo lo que tenéis que hacer: sentir, pedir ayuda, ir despacito, sin exigencias y agarrarse al amor.
    Son muy sabias las palabras de Anji Carmelo, estas lecturas os ayudarán. Pero es preciso que nos demos tiempo. El duelo nos brinda la posibilidad de despojarnos de muchas máscaras, de ser más auténticos. Este proceso es profundo y lento. No se puede hacer desde la mente, desde la razón, hay que hacerlo desde lo más profundo de nuestro ser, desde las entrañas, desde el corazón. No se trata de saber, sino de comprender, de sentir. En medio del sufrimiento tendréis destellos de luz, porque el dolor ayuda a requebrajar las capas tan duras que todos llevamos puestas, que nos han servido tiempo atrás para protejarnos pero que ahora nos ahogan, nos impiden respirar.
    Un abrazo grande, grande para tu madre y para ti

  • Elizabeth dijo:

    querida merce mi nombre es Elizabeth vivo en México una amiga me envio la direccion de tu blog y me encanto ella esta muy preocupada por mi pues el 19 de abril mi hijo varón de 20 años y el mayor de mis tres hijos que tengo murio a manos de unos delincuentes que le arrancaron la vida y no sabes el dolor que me dajaron y la gran culpa e impotencia por no haber hecho nada por que ese dia de su desaparicion no lo hubiese dejado salir de casa lo hubiese detenido, si yo unos dias antes tuve un presentimiento pero no detecte que algo malo rondaba mi casa, me duele no haberme despedido de el pues el dia que el salio ni la palabra me dirigio solo se me quedo mirando y salio de casa para nunca regresar, me siento tan impotente sin saber que hacer ni por donde empezar a dirigir mi vida me quede con tantos te quieros y besos que no le di todo por no saber que pronto se iria de mi lado, con una gran culpa en el corazón por no saber desifrar lo que el me queria decir cada que el me decia pronto voy a morir pero no llores, porque no supe desifrar sus palabras que paso no lo se solo se que el presentia su muere y yo no puede hacer nada por rescatarlo de la muerte ahora solo digo que fue una muerte anunciada y no supe desifrar y eso me duele enormente no tengo paz en mi corazón y le pregunto a DIOS porque no me supo guiar en las palabras que mi hijo me decia, en su despedida anticipada y me reprocho por no saber retenerlo esa tarde, ahoa solo quiero ver la luz y comprender que su destino estaba trasado y que era el momento de su partida y me duele enormemente y no se que hacer ni donde dirigirme para mi la vida se detuvo el dia que el murio y no puedo seguir adelante me es dificil alir de esta depresion y este gran dolor que hoy siendo.

  • Mercè Castro Puig dijo:

    Querida Elizabeth,

    Cada uno tiene su hora para irse y nadie, ni las madres, podemos hacer nada para evitarlo. Mi hijo también decía que se iba a morir joven. Ellos, de alguna manera, lo saben porque son almas que han venido a plantar semillas de amor y cariño durante un tiempo cortito. A nosotros, sus seres queridos, nos toca trabajar para que estas semillas crezcan y den frutos.
    Hace muy poco de la muerte de tu hijo, date tiempo, intenta liberarte de la rabia; grita, golpea un colchón, sal a correr, busca la ayuda de un buen terapeuta que te ayude a sacar lo que te corroe por dentro.
    No te quedes en el papel de víctima, no te ayudará.
    Ahora te toca crecer interiormente. Durante el proceso de duelo vas a mudar de piel y deshacerte de lo que ya no te sirve. La Elizabeth que eras antes de la muerte de tu hijo tiene que convertirse en otra mujer. El proceso es largo y doloroso pero, al mismo tiempo, gratificante.
    Ah! y los abrazos y besos que no le diste puedes dárselos ahora, porque él sigue existiendo. Su energía es eterna, como la de todos. Cada días puedes mandarle besos y abrazos cuando te levantes.

    Un abrazo

  • Anonymous dijo:

    La culpa es la parte mas dura de superar, la muerte de mi niño es tan reciente que todo me duele y me atormenta. Se que debo dejar esos recuerdos atras pero no puedo evitarlo anoche soñe a mi bb en su ultima mañana en el hospital y esperando a que el final hubiera sido diferente. De haber sabido que iba a morir no lo hubiera soltado ni un momento. Yo no lo podia abrazar por que el estaba intubado y siempre sedado lleno de mangueras y no lo queria lastimar, solo lo besaba y abrazaba y algunas veces me recostaba en el y tampoco podia hablarle mucho por que lo inquietaba y le daba taquicardia. Es muy duro saber que ya no se le puede abrazar fisicamente. Saludos y ayudemonos unos a otros, los papas que pasamos por eso podemos entender lo dificil que es el hubiera aunque ya no existe.

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