HOY ME SIENTO VULNERABLE
Otra sensación que añoro es que mi padre me llevara en brazos por la calle, cuando yo fingía estar cansada. Allí, en la cima, agarrada a su cuello me sentía la reina de las monas. Mi padre, para aquel entonces, era para mi Superman y me quedo corta.
Y la felicidad absoluta era cuando nos contaba cuentos, inventados, en su cama, los domingos, a mis hermanos y a mi, mientras mi madre preparaba el desayuno.
Eso es lo que recuerdo, seguramente hay partes menos bonitas que he borrado. Pero cuando me siento vulnerable añoro esos años de inocencia. No sabía entonces que la vida me iba a exigir una fortaleza que ni ensueños imaginaba que tenía.
Que tendría que afrontar la muerte de mi primogénito, sin cerrar el corazón a la dulzura. Que iba a formar parte de esas mujeres que descubren su valentía al son de los golpes de la vida.
No es cómodo sentirme vulnerable como me siento hoy. No, no lo es, pero sé que es el paso imprescindible para despertar a la diosa que todas llevamos dentro. Esa que nace de la autenticidad, sin máscaras ni falsedad. Esa que crea vida en el desierto más árido, que mantiene, con su amor, en pie a la humanidad.
Maria Mercè Castro Merce Castro Puig
FOTO: Fermín García Morales
LIBROS:
«VOLVER A VIVIR»
«PALABRAS QUE CONSUELAN»
«DULCES DESTELLOS DE LUZ
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