ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

 

 

De pronto, nuestra vida da un giro y aquello que nos parecía sólido se desvanece. En su lugar aparece el dolor. Un dolor insoportable que lo envuelve todo como la niebla espesa: la calle, los árboles, el cielo, su habitación, la nuestra, la cocina, los cuadros, los libros, las plantas, las fotos, su ropa, los zapatos… todo duele.

Buscamos una salida rápida, de emergencia, nos ahogamos y huir parece lo más apropiado, pero no, de nada sirve irnos al otro extremo del mundo. Solo quedándonos, sintiendo nuestro dolor, es posible salir del desamparo, respirar y, a ratos, volver a ver la luz.

 

Durante los primeros tiempos de mi duelo a mi me parecía que vivía en una especie de mundo paralelo, como Alicia en el País de las Maravillas. La muerte de mi hijo me llevó al otro lado del espejo y allí, lo normal era que ocurriera lo más inesperado en cualquier momento.

 

Al oír en el supermercado una canción o al doblar una esquina podía encontrarme de cara con la tristeza, el miedo o la rabia. Nunca antes me había sentido tan frágil, tan poca cosa, tan atemorizada. A menudo pensé que me volvería loca. Pero no, al contrario, la vida me estaba forjando. El dolor puede ser un gran maestro.

 

Cuantas lágrimas cuesta y qué alivio supone aceptar que las cosas son como son y no cómo nos las habíamos imaginado. Qué extremadamente difícil y, al mismo tiempo, liberador resulta rendirse sin condiciones. Qué reconfortante es querer y quererse porqué sí, aunque estemos rotos. Qué peso de encima nos sacamos al reconocer que no sabemos nada…tan solo que una mirada amorosa, una palabra amable, una caricia nos rescatan del infierno y nos devuelven a la vida.

 

 

 

2 respuestas a ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

  • felicidad lópez dijo:

    El lunes mi psicologa me recomendo tu bloc..
    primero de todo queria decirte que tu historia al leerla me dejo sin palabras y con un respeto muy grande hacia todo lo que has pasado..llevo 5 meses desde el dia de..y si una cosa me ha quedado clara..tendemos a contar nuestras historias..desafortunadas..y entre lineas veo el dolor de todos los padres..el dolor no entiede de edades,un hijo es un hijo y para toda la vida,tenga los años que tenga,tus palabras llenan mi alma con tu gran sabiduria y aprendizaje..me siento ofortunada de haberte encontrado a pesar que haya sido por una desgracia.. una mala fortuna..
    Siento muchas cosas de las que explicas y me siento bien..porque veo que este es el camino..con todas sus curvas..es un proceso que hay que pasar y no tengo prisa con todas esas emociones que tengo que estan alborotadas.
    Gracias por este bloc maravilloso.
    Tu hijo ignaci estará muy orgulloso de ti.

    • Mercè Castro dijo:

      Gracias Felicidad por tus palabras y tu valentía.
      Me alegra que hagas terapia, es muy duró y poco práctico continuar después del día de… sin apoyos, aunque la decisión de seguir adelante es nuestra y el dolor también, la travesía es más llevadera acompañada.
      Escríbeme siempre que quieras, me hará ilusión.
      Un abrazo,
      Mercè

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