¿QUÉ VAS A HACER CON TANTO DOLOR?

 

No voy a ahondar en el desgarro que supone la muerte de un hijo, en la tristeza inmensa de no oírle, ni verle, ni abrazarle más. Nos toca cruzar un desierto, cada uno el suyo, ¿verdad?

 

Quiero poner la atención en cómo llegar a la orilla de los días claros, de la ternura en la mirada, del corazón abierto, de par en par, para acoger con calidez a todos nuestros seres queridos, vivos o muertos.

 

Me temo que en el duelo no hay atajos. La calma, cuando llega, no es un estado permanente, pero tampoco lo es el dolor punzante, agudo, constante si nos permitimos sentirlo, sin pretensiones, sin querer estar en otro lado, viviendo intensamente nuestro presente, aunque sea, a veces, tan desagradable.

 

A la mínima que nos despistamos la mente, la loca de la casa, nos lleva adelante o atrás, nos sube, nos baja… ¡qué difícil es mantenerla en el presente! La mía es muy ansiosa y tengo que atarla en corto y eso lo consigo, a veces, prestando atención a mi cuerpo, a la respiración, al aire que entra y sale y, sobre todo, escribiendo.

Escribir es una buena terapia, a mi me ha ayudado mucho a trascender mi dolor, también lo es pintar, cocinar con cariño, cantar, tejer, andar, pasear por el bosque, por la ciudad o el mar, hacer teatro, cuidar un huerto, no sé, coser, cada uno tiene su forma de estar consigo mismo haciendo lo que más le gusta.

 

Aceptar el dolor es el primer paso, aunque a veces es preciso, antes, aceptar que no aceptamos la realidad, luego viene dejar de criticarnos, de empeñarnos en no ser merecedores de los destellos de luz, de felicidad.

 

 

 

2 Respuestas a ¿QUÉ VAS A HACER CON TANTO DOLOR?

  • Natalia Morcillo dijo:

    Hola Mercè,
    Sigo leyendo y agradeciendo tus escritos.
    Es tal como dices, yo aún quiero verle, abrazarle, oírle pero sobretodo, lo que más me duele, es que no esté por ahí viviendo su vida. Hoy me hija, un año menor que mi hijo mayor Nil, se iba unos días de viaje y me hijo pequeño volvía de tres días de esquí con el cole…
    Y aquí estamos, sé que nunca volveré a ser la misma, nada podrá remplazarlo. Pero, he seguido los consejos de los que me habéis precedido en este desgarro. Intentando aceptarlo y permitiéndome sufrir en mi camino de dolor.
    Acepto el dolor es la forma de tenerlo conmigo, pero siendo realistas, es agotador y duele y duele.
    Gracias Mercè
    Natàlia

    • Mercè Castro dijo:

      Hola, Natalia, preciosa, sí, es agotador, el dolor cansa mucho. A mi me parece que hay que sentir, con intensidad, pero sin retener y hacer grandes los momentos buenos, crear situaciones que nos den energía. Culturalmente, muchas mujeres asociamos sufrir con querer y creo que no tienen nada que ver, al contrario. De todas maneras, está tan arraigada esta creencia que cuesta mucho darle la vuelta. Besos y un abrazo grande

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