NOSTALGIAS DE OTOÑO
En mi ciudad, el día está gris, hemos entrado en el otoño de repente y, tal vez por eso, me he despertado con una nostalgia dulce, una mezcla de alegría y tristeza, difícil de definir.
Hay personas con más predisposición a la nostalgia. Yo soy una de ellas. A veces mi nostalgia tiene rostro, otras no. Hoy, por ejemplo, me envuelve una sensación cálida, como un abrazo de amor en estado puro, algo inalcanzable que, sin embargo, es mío.
Estoy sin estar, como si estuviera aquí y, al mismo tiempo, una parte de mi regresa a algo o algún lugar que añoro con desesperación sin darme cuenta. Hoy el velo entre esas dos realidades es muy tenue y lo que siento es tan extraño como suena.
Lo más parecido es sentirse a flor de piel, ¿reconocéis esa sensación? en días así solo soy capaz de sostener la belleza, de respirar en cada inhalación el amor de las personas que me quieren y quiero estén cerca, a mil años luz o muertas. En el corazón nada está separado.
Cierro los ojos, afuera empieza a llover, apago la música para sentir el ruido ancestral del agua, pongo las manos en mi pecho, allí donde se ancla el alma y agradezco sentirme acompañada aunque ahora esté sola en casa.
MERCÈ CASTRO PUIG
FOTO: FERMÍN GARCÍA MORALES
LIBROS:
«VOLVER A VIVIR»
«PALABRAS QUE CONSUELAN»
«DULCES DESTELLOS DE LUZ
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