DESTELLOS DE LUZ

 

Hay muchos destellos de luz que iluminan el camino del duelo. Pero hay uno al que le tengo un cariño especial por su gran eficacia en devolvernos a la vida. Consiste en ayudar, en ser útiles a los demás. No estoy proponiendo hacer grandes cosas, me refiero sobre todo a los pequeños gestos. Por ejemplo: preparar algo de comer para una vecina o un amigo que no se encuentra bien o que simplemente no sabe cocinar, nos permite salir un poquito de nuestro dolor, transformarlo en un acto amoroso. Cuando yo hago lentejas en casa, preparo unas cuantas más para dos o tres compañeros de la redacción. Es una tontería, pero a mi me reconforta y a ellos les gusta. Todos tenemos pequeños o grandes dones, hay quien sabe coser y puede hacer una preciosa capa de mago o de superman para un niño… Su alegría al recibir el obsequio inundará de calorcito nuestro corazón, seguro. Ir a visitar a alguien que está solo, llamar a quién está pasando apuros, ofrecer una sonrisa o un abrazo nos ayuda a disolver, aunque sea por unos instantes, la tristeza. Ayudando a los demás nos ayudamos a nosotros. Es una frase hecha, ¡pero es tan cierta!

12 respuestas a DESTELLOS DE LUZ

  • Victoria dijo:

    Muy de acuerdo.
    Un gran abrazo!

  • Anonymous dijo:

    No fa molt vaig llegir un llibre de Puig i Torralba que explicaven el secret de la felicitat. I el resumien en cinc paraules: "És feliç qui fa feliç". Crec que s'adecúa molt bé als teus escrits.

  • mariajoseromero dijo:

    ¡¡¡Qué razón tienes, Mercé !!!. Desde hace unos meses he implantado en mi trabajo la "hora feliz", consistente en que, a media mañana, reparto entre mis compañeros un "chupa-chups".Quizá os parezca una tontería, pero desde entonces existe más comunicación, e incluso entre aquellos que a penas se dirigían el saludo…
    Mª José Romero Asprón

  • Anonymous dijo:

    gràcies Mercè per les teves llenties. Són boníssimes. És el plat preferit de la redacció.

  • Patricia Bologna dijo:

    Mercé, desde Buenos Aires, ahí va mi abrazo…..
    Recibí por email un relato tuyo: Perseguir nuestro sueño. También creo en la bondad como lo haces vos, y dejar que la vida te sorprenda, aunque a veces la impaciencia nos juega una mala pasada….Hay que contagiar esa creencia, te ayudo desde acá!
    Besos
    Patry

  • Mercè Castro Puig dijo:

    ¡Qué bueno!, gracias Patry.
    Un abrazo grande,
    Mercè

  • Mercè Castro Puig dijo:

    María José, que tu "hora feliz" se convierta en infinidad de días felices,
    Un beso, preciosa,
    Mercè

  • Mercè Castro Puig dijo:

    Llu, bonica, estic contentíssima de tenir-te aprop. Gràcies per tot,
    petons,
    Mercè

  • Mercè Castro Puig dijo:

    "Es feliç qui fa feñiç", que bonic, gràcies i una abraçada forta,
    Mercè

  • Ime tu primi dijo:

    me reconforta leerte muchos días porque hay momentos que no encuentro la salida
    gracias

  • Anonymous dijo:

    Querida Sra.
    No se cuanto tiempo ha pasado de la muerte de su hijo, yo perdi al mio hace dos años y me ha llamado mucho la atenciòn su serenidad y la de su esposo, en la entrevista.
    No entiendo como se puede ser mas feliz,despues de perder a un hijo, cuando mi felicidad dependia de el y de mi hija
    Quizas para mi no ha pasado el tiempo suficiente
    Quizas ustedes sean una esperanza

  • Mercè Castro Puig dijo:

    Hola,

    Han pasado 11 años de la muerte de nuestro hijo Ignasi. Y, como usted sabe, hemos pasado por lo que hemos pasado… Hemos bajado y subido montañas de dolor y emociones desgarradas. Durante este viaje, que por nada del mundo hubiésemos emprendido, nos hemos ido despojando de nosotros mismos, hasta quedarnos desnudos, en carne viva.Sin prisas, hemos aprendido a amar la vida al completo, sintiendo el dolor y la alegría. Nuestro guía ha sido el amor, por nosotros mismos, por nuestros hijos, vivos y muertos, por todos los que están aquí y los que están al otro lado. Sí, la muerte de nuestro hijo nos ha enseñado a ser más auténticos, menos miedosos, más felices. Ahora sabemos que todo cambia, que todo pasa, que nada está en nuestras manos y que el dolor puede llegar en un instante y arrasarlo todo. También sabemos que poco a poco es posible reconstruir la existencia, de forma distinta a como había sido, pero igualmente amorosa. Caer y levantarse, sin perseguir nada, para volver a tenerlo todo,hasta el final. Nuestro viaje se ha hecho más ligero porque en nuestras mochilas procuramos llevar solo cariño.En eso consiste nuestra felicidad.

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