NO CREO EN EL DESTINO

Dicen los entendidos que los signos de agua (cáncer, escorpio y piscis) tenemos la capacidad, por decirlo de alguna manera, de sentir, en un mismo día, diversos estados de ánimo y, en al menos en mi caso, es vendad. Nací a principios del signo de cáncer y doy fe de la variedad de emociones que siento desde que me despierto hasta que me acuesto.
Con los años me he ido acostumbrando a este vaivén; ahora me desconecto, ahora vuelvo a fluir con la vida. Es cierto que mis duelos, sobre todo el de la muerte de mi hijo, me han enseñado a surfear en ese mar incontrolable y lo agradezco.
Ahora tengo la certeza que todo es temporal, que simplemente he de dejarme llevar por la corriente hasta vislumbrar un remanso en el que cargar las pilas, curar las heridas y volver a navegar, hasta que otro tropiezo (otra señal del alma para que me de cuenta de algo que no quiero mirar), me sumerja en la confusión de las aguas revueltas.
A veces, no voy a negarlo, me encantaría contar con la estabilidad emocional que parecen ostentar los signos de tierra (tauro, virgo, capricornio), pero mi naturaleza es la que es y con las cartas que me han sido asignadas intento sacar el máximo a la partida de naipes de la vida.
No creo que todos tengamos un destino marcado, tal vez sí un mapa de ruta que podemos ir modificando. Me gusta imaginar que dispongo de libre albedrío. Que mis actuaciones, incluso mi sentir, crean mi realidad. Eso me da mucha fuerza. En mis manos no esta domesticar o controlar la vida. Eso es imposible, la vida va a su aire, pero sí puedo decidir cómo vivo lo que la vida dispone.
Visto así, los dramas son menos dramas, situaciones que antes me paralizaban ahora sé que en mis manos está convertirlas, a ratitos, en comedias. Reírme de mi misma, con ligereza, en las escenas que he actuado como una aficionada, sin el más mínimo arte. Sé que, en ocasiones, el dolor es punzante y resulta difícil tomar distancia. También sé que, con todas las ayudas posibles, podemos darle la vuelta a lo insoportable.
Con todas las ayudas posibles incluyo a nuestros guías espirituales, a los seres de luz responsables de nuestra encarnación, a los ángeles, a nuestra parte sabia y, sin olvidarme, por supuesto, de todas las buenas personas capaces de sostenernos.�
Maria Mercè Castro Merce Castro Puig
FOTO: Fermín García Morales
LIBROS:
«VOLVER A VIVIR»
«PALABRAS QUE CONSUELAN»
«DULCES DESTELLOS DE LUZ
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