EL QUE SE SUICIDA NO VE OTRA SALIDA, NO TIENE ELECCIÓN

 

 

Visitando el precioso blog http://calcetinreves.wordpress.com/CAVALLERIA PLUSme encontré con esta interesante entrevista que realizó el periodista Victor Amela a Cecilia Borràs, madre de un chico fantástico, Miguel, que se suicidó a los 19 años. Me parecen tan amorosas las palabras de Cecilia, creo que pueden ser de tanta utilidad, que me hace ilusión reproducirlas aquí. La Entrevista salió publicada por primera vez en el diario “La Vanguardia” el 25 de diciembre de 2012.

Con la fuerza del amor Cecilia  ha constituido una asociación  http://www.despresdelsuicidi.org/ para ayudar a otros padres que empiezan a vivir el dolor desgarrador que supone la muerte de un hijo, de un hijo que no ha encontrado otra salida que quitarse la vida.

 

Entrevista con Cecilia Borràs, presidenta de Després del Suïcidi-Associació de Supervivents

Tengo 46 años. Soy doctora en Psicología. Estoy casada y tengo un hijo en el cielo, Miquel. Simpatizo con la izquierda. Creo en la energía de las personas. No hay dolor mayor que vivir el suicidio de un hijo. El suicidio es la primera causa de muerte entre jóvenes en Barcelona

 

Cómo era Miquel, su hijo?
Sociable, con buenos amigos, no se drogaba…

 

¿Qué edad tenía?
Tenía 19 años. Estudiaba diseño, tenía novia estable…

 

¿Cómo fue su último día?
Él y su novia dormían en casa, en la habitación de al lado. A las ocho de la mañana me asomé, les dije que me iba a trabajar…

 

¿Estaba todo bien?
¡Sí! Pero a media mañana mi hijo me envió un SMS: “T’estimo molt, a tu i al papa, ho sento pel que faré”.

 

¿Qué hizo?
Corrí hacia la estación de metro de Arc de Triomf, justo al lado de casa, porque desde allí estaba llamándome mi marido…

 

¿Y quién avisó a su marido?
La novia de Miquel, preocupada: habían discutido, se habían separado en el metro, y ella le llamaba al móvil y él no descolgaba…

 

Su hijo se había arrojado a las vías.

¿La discusión provocó el suicidio?
He aprendido algo importante: el que se suicida, lo hace porque no puede elegir.

 

¿Ah, no?
¡No hay libertad en el suicidio! Es una situación de sufrimiento extremo: esa persona no ve otra salida, no puede hacer otra cosa.

 

Pero habrá un detonante…
Mire, ese supuesto detonante no conduce en todos los casos a un suicidio, así que…

 

Pero, como padres, habrán buscado alguna explicación, eso es inevitable…
Sí, eso es lo típico: “¿Por qué? ¿Por qué?”, te preguntas ¡durante meses y meses! Y revisas cada detalle vivido juntos, y te preguntas qué has hecho mal, te sientes culpable…

 

¿Cuánto tiempo ha pasado ya?
Tres años y nueve meses.

 

¿Y han encontrado alguna respuesta?
Sí: no hay tal respuesta. No hay explicación.

 

¿Cuándo han dejado de preguntarse?
Cuando aprendimos a amar a Miquel entero, todo él desde que nació hasta que murió.

 

¿Final incluido?
Sí. Y puedo añadir otra conclusión: ¡no existe un dolor superior al suicidio de un hijo!

 

¿Y cómo está usted ahora?
Soy su madre, ¡y siento necesidad de que Miquel esté bien…! Ya le hablaba teniéndole en el vientre…, ¡y hoy sigo hablándole! E intento ayudar a supervivientes de suicidios.

 

¿Supervivientes?
El pariente que se queda aquí es también víctima de ese suicidio: padeces un shock postraumático, sobrevives con eso.

 

¿Qué le conviene a un superviviente?
Llorar. Sufrir: ¡no hay atajos! No doparse, no enmascarar ese dolor. No obligarse a comer si no apetece. Y acompáñale, tócale, dale calor. No cuchicheéis cerca de él: ¡lo oyes todo! Que el funeral sea una despedida completa. Y, sobre todo, no decirle tonterías.

 

¿Qué tonterías?
Frases hechas: “el tiempo todo lo cura”, “no somos nada”… No consuelan: ¡hieren!

 

¿Cómo fue el funeral de Miquel?
Hermoso: sus amigos grafiteros pintaron la caja de pino. Sonó su música, vimos sus fotos… La familia colaboró, fue una buena despedida: eso sí te ayuda.

 

¿Por qué no se habla del suicidio?
Aún se concibe como un desaire al Creador. ¡Pero es la primera causa de muerte no natural! Oficialmente, se suicidan unas 3.500 personas al año entre los 35 y los 45 años, pero seguramente son el doble, o más…

 

Eso son muchas personas…
En Barcelona, ¡el suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes!

 

¿Hay forma de prevenirlo, de evitarlo?
Difícil: en la mitad de los casos, la decisión se toma en la hora previa al suicidio.

 

Algo podrá hacerse.
Sólo estar atentos a cambios repentinos de conducta, a la tristeza, a comentarios como “acabaría con todo”, “me mataría”…

 

¿Y cómo reaccionar ante esa actitud?
Invitándole a hablar y ganar tiempo. ¡Siempre ganar tiempo! Los bomberos saben qué hacer cuando asisten a una tentativa…

 

¿Qué hacen?
Le llaman por su nombre, para ayudar a aflorar su “yo” profundo. Porque los que no logran suicidarse, coinciden: “¡no era yo!”

 

Tras una tentativa de suicidio, ¿se escarmienta o se reincide?
Hay un 30% de reincidencias.

 

¿El suicida suele dejar mensajes?
Sólo en un 10% de los casos. Pero permítame una corrección: si alguien muere de cáncer no le llamamos “canceroso”, por lo que no veo bien llamar “suicida” a un muerto por suicidio. ¡Qué injusto es adjetivar una vida entera con una sola palabra: “suicida”!

 

Entendido. Esta entrevista, ¿cree que podría incitar a alguien al suicidio?
Eso no está demostrado: siempre ha habido, hay y habrá suicidios. ¡Hablemos! Eso sí, evitemos aludir a los detalles morbosos.

 

¿Qué método es el más frecuente?
En las mujeres, la intoxicación por pastillas. En los hombres, arrojarse al vacío, al tren…

 

¿Haría algo diferente, si pudiese?
Escuchar a Miquel ¡con todo mi ser! cada vez que me hablaba de sus cosas.

 

¿Ha culpado a la novia?
No. Ella es víctima. Quiero verla muy feliz.

 

Cecilia ha fundado -con el respaldo de Carmen Tejada, del hospital de Sant Pau- la asociación  http://www.despresdelsuicidi.org/, que ayuda a vivir a los supervivientes del suicidio de una persona querida. Los que acuden a sus “grupos de apoyo” -de seis a ocho personas- aprenden de los otros que ciertas emociones se repiten y que compartirlas proporciona algún alivio. Cecilia y su marido han ahondado en la cuestión del suicido a raíz del de su hijo, y están en disposición de ayudar a otras víctimas de la causa de muerte más común entre nuestros jóvenes.

MOMENTOS MÁGICOS

TARDOR 08A veces, sin previo aviso, doblamos una esquina y percibimos un olor que nos remite a un recuerdo agradable que, al revivirlo, eleva nuestro estado de ánimo y nos inunda de calidez el día. Esa sensación reconfortante puede llegar de infinitas maneras; tal vez paseando por la calle o mirando distraídamente por la ventana nos sorprende una escena entrañable y cariñosa o al despertarnos nos asalta la emoción amorosa de un sueño que nos acompaña, como si fuese real, durante horas, incluso días.

 

Es frecuente vivir momentos sugerentes o de gran belleza cuando se atraviesa un gran duelo porque durante la travesía se roza a menudo la esencia de la vida. Es posible también que al vivir de forma casual algo muy emotivo, con mucho significado para nosotros, tengamos la sensación de haber recibido un guiño, una ‘señal’ y a partir de ahí nuestra actitud sea más positiva y nuestro duelo entre en un camino mas sereno de aceptación.

 

Yo he relatado aquí algunos de los momentos amorosos y mágicos que he vivido y os estaría inmensamente agradecida si me permitierais recopilar los vuestros y publicarlos en uno de los capítulos del nuevo libro sobre duelo que estoy escribiendo. No tiene por qué ser algo trascedente, ni mucho menos, simplemente trocitos de vuestra vida cotidiana que tengan valor para vosotros y os hayan reconfortado. Si os parece, los podéis mandar a isona@ibernet.com

 

Muchísimas gracias y un abrazo enorme y muy cariñoso para todos

Volver a Vivir. Diario del primer año después de la muerte de un hijo

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Este es el libro que empecé a escribir a los pocos meses de la muerte de mi hijo Ignasi.   Es un diario en el que volqué mis emociones de aquel primer año intenso y desgarrador. De la muerte se habla poco y de la muerte de un hijo mucho menos, pero los padres y las madres que hemos pasado por el horror de ver morir a un hijo necesitamos, desesperadamente, expresar nuestros sentimientos. Es, creo, una necesidad vital que nos aleja de la locura y nos ayuda a encontrar, de nuevo, sentido a la vida. Porque, aunque parezca mentira, es posible renacer después de un golpe así.

 

Ahora, doy gracias porque el libro se ha vuelto a editar. Salió a la luz por primera vez en el año 2009 y hace tiempo que no quedaba ningún ejemplar disponible. Desde este mes vuelve a estar en las librerías. Algunas personas que lo han leído me han escrito para explicarme que se han sentido reconfortadas, que les ha ayudado a entender que no están solas y que no son las únicas que sienten lo que sienten. Todos los duelos son distintos pero mi intención al decidir publicar este diario fue y sigue siendo la de poder ser útil; si hay algún pensamiento, alguna palabra que resuene con dulzura en el corazón del lector, que alivie, aunque sólo sea por un momento, su dolor, para mi es una bendición.

 

Por eso agradezco infinitamente a Clara Sabrià y a la editorial RBA que el libro vuelva a estar presente. Gracias, de verdad.

 

Es posible que en algunos países como México o EEUU no lleguen ejemplares porque la distribución es limitada. En estos casos estaré encantada de enviar personalmente el libro por correo certificado a las personas que lo soliciten (isona@ibernet.com). También es posible pedirlo a  http://www.casadellibro.com/libro-volver-a-vivir-diario-del-primer-ano-despues-de-la-muerte-de-un-hijo/9788490063361/2063284
y la librería se encarga de mandarlo.

 

El libro empieza con el diario que inició Ignasi un mes antes de morir y continúa con el que empecé yo tres meses después de su muerte. Tanto el suyo como el mío son un sincero testimonio de amor y vida.

LA PÉRDIDA MÁS DOLOROSA

 

Todos tenemos un antes y un después en nuestras vidas; para algunos el vacío empieza con la muerte de un hijo, de la pareja, de los padres, de TARDOR nenúfarsun hermano… de un ser inmensamente querido.


Otros comienzan su ‘después’ al recibir un diagnóstico médico inquietante y grave o cuando les falta el trabajo y se desmorona su economía y con ella sus sueños.

Muchos inician su desespero cuando pierden el amor de la persona que aman, cuando se sienten abandonados o traicionados…

 

Sea la que sea, la pérdida más dolorosa es el punto de partida de un nuevo comienzo, el embrión de algo que, pasado el tiempo de incertidumbre y dolor, acabará siendo un referente vital para nosostros. 

 

Nuestra pérdida más dolorosa es nuestra prueba más grande, es el avatar de nuestra existencia. Si la comparamos a una carrera universitaria sería la que nunca, ni por asomo, elegiríamos, pero es la que conlleva para nosotros mayor poder de transformación, la que nos ayudará a dejar atrás miedos  ancestrales que nos parecen imposibles de afrontar, la que cambiará por completo nuestra visión de la vida y de la muerte. Nuestra gran pérdida es nuestra gran oportunidad.

 

Ya sé que cuando uno la está atravesando no quiere ni oír hablar de oportunidades ni de futuros prometedores. Incluso molesta pensar que después de ‘eso tan terrible y doloroso’ uno puede llegar a ser alguien más alegre y sereno.

 

Lo que interesa de verdad es cómo sobrevivir cada día sin sucumbir a los altibajos feroces, a la nostalgia desgarrada, al dolor en el pecho, a las noches en blanco, al cansancio infinito… Pero también es cierto que la gran prueba exige ganar confianza y la confianza se sustenta en el amor, la paciencia y la esperanza.

 

Para sobrevivir a la pérdida más dolorosa no hay más remedio que confiar en uno mismo, en la vida y en los demás. En tener la humildad de pedir ayuda, ser sincero y estar dispuesto a volver a empezar.

 

RECUERDA

bugambilia Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que la muerte como fin no existe, que al nacer nos esperan nuestros padres y al morir nuestros seres queridos, nuestros guías, nuestros maestros… 

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que estamos aquí por un tiempo limitado, el que necesitamos para experimentar lo que sea que tengamos que experimentar, que entender, que comprender, que hacer, que sentir…

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que cuando uno de tus seres queridos se va es mejor que le des permiso para partir, que le dejes ir, aunque sientas un inmenso dolor y tristeza

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que volveréis a estar juntos, que seguramente ya habéis estado juntos muchas veces antes y lo volveréis a estar muchas veces después

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que su marcha ya estaba pactada, que forma parte de tu aprendizaje, y  en tu interior conoces la mejor manera de afrontarla y actuar   

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que el amor y el perdón son las mejores herramientas para sanar y avanzar

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que te mereces lo mejor y el Universo siempre, siempre, conspira a tu favor

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que con tu actitud puedes darle la vuelta a cualquier situación y vivirla con amor

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que dentro de ti esta la fuerza que necesitas para vivir

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que si pides ayuda aparecerán las personas y los ángeles que te van a ayudar

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que en ti hay la hermosura del universo y toda la bondad

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, lo bonito y reconfortante que es intercambiar amor

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que eres capaz de levantarte y seguir

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que si agradeces lo que tienes sentirás paz

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que cada día puedes volver a empezar

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, cuáles son tus dones

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que eres fantástica tal como eres

 

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que el plan es perfecto

 

Cierra los ojos y, con dulzura, recuerda

MIS MEJORES DESEOS

 

TARDOR  FLORS

Sea cual sea la situación en la que te encuentres, piensa que este puede ser un buen año para empezar a enderezar tu vida. Sé que hay golpes que lo dejan todo oscuro pero precisamente por eso quiero hablar de las mil tonalidades radiantes de la luz; de la dulzura del perdón que libera nuestros pesares y armoniza nuestras relaciones, de la felicidad de bendecir, que significa decir bien de todo y de todos, de la maravilla de crecer y aprender con el corazón abierto hasta estar en paz con uno mismo y con la vida.

En espíritu no estamos separados, todos somos uno, de tal forma que al sanar nuestras heridas sanamos las de los demás, sobre todo las de las personas más cercanas a nuestro entorno familiar.

Propongo para este 2013 no prestar demasiada atención a las noticias catastróficas que inundan los medios de comunicación y, en cambio, estar muy atentos a la bondad que surge expontanea entre las personas. Ojalá todo lo que vivamos este año lo podamos ver como un fructífero aprendizaje y seamos capaces de darnos con amor la mano. El miedo desaparece cuando entra el amor. Y el amor está siempre disponible, estamos hechos de amor, solo tenemos que invocarlo.

LA ATMÓSFERA DE LA NAVIDAD

 

Desde hace un par de días que siento en el corazón la niebla de la nostalgia. Sé que es un sentimiento compartido, un clásico navideño que irrumpe por estas fechas en muchos de nuestros hogares. Viene para hablarnos de ausencias, tristezas y desencuentros, sí, lo sé, por eso ayer en casa, entregada como estaba a la nostalgia, las lágrimas me resbalaban por las mejillas sin apenas darme cuenta, como cuando te hace llorar en la calle el viento frío. Pero hoy me he dado cuenta que este sentimiento es una bendición, que en realidad viene a mostrarnos lo realmente esencial, que es el amor.

Todos, al llegar a cierta edad tenemos heridas y hemos sufrido pérdidas y lo que nos impulsa a seguir es el cariño. No es el dolor lo que nos sostiene, es el cariño. Y a veces la nostalgia, si conseguimos ir un poco más allá, nos ayuda a sentirlo con mayor intensidad.  Es bueno darse permiso para estar triste, para llorar, pero también lo es permitirse sentir la fuerza del amor y crear belleza y armonía a nuestro alrededor.

MERECES CONFIAR EN TI

 

Imagínate que confías plenamente en ti y que esta fe no es una idea, no nace en tu cabeza, surge directamente de tu corazón. No es una fe ciega, no proviene del fanatisno ni el miedo, al contrario, esa confianza la has ganado poco a poco actuando con amor y sabiduría.

Recuerda que desde que naciste, cada vez que la vida te ha golpeado has conseguido ir más alla del sufrimiento y salir adelante. Al lograrlo has sentido gratitud y has afianzado tu confianza. Imagínate que esa fe en ti ahora ya es tan grande que aceptas entregarte a la vida. Y esa entrega te hace ilusión porque sabes que tarde o temprano te traerá alegría.  

AGRADECER LO QUE TENEMOS

 

Con qué facilidad se nos olvida que todo lo que tenemos aquí es temporal, incluidos nosotros mismos y cada una de las personas que queremos. Si pudieramos alejarnos del ajetreo del día a día, del malestar de los desencuentros, del dolor de las penas y nos tomáramos un tiempo amoroso y reposado para admirar lo bueno que hay a nuestro alrededor, nos sorprendería lo inmensamente afortunados que somos.

A menudo estamos junto a nuestros hijos, pareja, padres y amigos casi sin verlos, porque la mente no para y siempre encuentra excusas para reclamar nuestra atención con preocupaciones y distraernos de la hermosura de la vida, de la calidez del amor que nos brindan a diario las personas que están aquí y nos quieren.

No esperemos a que nadie se vaya para echarlo de menos y considerarlo un regalo, no esperemos a tener los días contados para disfrutar de los colores del otoño, las brisas de primavera, el calorcito del sol en invierno, la dulzura del agua del mar en verano, el conford de los abrazos…     

IMAGÍNATE QUE ERES FELIZ

Imagínate que tus seres queridos que han partido están bien.

Imagínate que sientes su profundo amor y su energía dentro de ti.

 

Imagínate que eres capaz de sentir alegría y que esa alegría a él o ella le reconforta.

 

Imagínate que nadie te ha quitado nada, que simplemente su tiempo aquí era limitado, como el tuyo, como el de todos.

 

Imagínate que su amor es incondicional.

 

Imagínate que tu bienestar favorece el suyo. Que él o ella quieren lo mejor para ti.

 

Imagínate que no tienes miedo de expresar tus sueños.

 Imagínate que no tienes miedo a ser juzgado por los demás.

 Imagínate que vives sin juzgar a los demás.

 Imagínate que vives sin el miedo de amar y no ser correspondido.

 Imagínate que vives sin el mielo a explorar la vida, aunque te equivoques.

 Imagínate que te amas tal como eres.

 Imagínate todo eso hasta convertirlo en realidad.

 

 

 

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