EL CUERPO ES SABIO
Es difícil mantener un buen estado de ánimo cuando sentimos malestar físico. Recuerdo que la primera vez que sentí dolor en el pecho y en la espalda, a la altura de las dorsales y se me disparó la tensión arterial, pensé que mi cuerpo me estaba traicionando, tenía 33 años y me sentía cansadísima. Me diagnosticaron estrés y me sentí avergonzada.
No sabía entonces que mi cuerpo es mi aliado, que cuando se queja es para que yo apague el piloto automático y preste atención a lo que sea que está en desarmonía, que ya no me sirve y que llevo arrastrando más de la cuenta. Puede ser una emoción, un sentimiento, una creencia, una fidelidad a alguien o a algo que me limita.
No todas las dolencias guardan relación a eso, hay otros motivos, claro, y en ningún momento me siento ahora avergonzada o culpable cuando me enfermo. No, no es eso, nada más lejos. Lo que intento decir es que, el alma, a menudo, nos habla a través del cuerpo. También lo hace a través de los sueños y, a veces, con sincronicidades. Son los lenguajes que yo conozco, tal vez hay.
Cuando descubrimos, a través de la meditación, preguntándole a nuestra parte sabia o con la ayuda de un terapeuta, cuál es el origen de nuestro malestar suelen desaparecer los síntomas si hacemos los cambios internos necesarios, aunque no siempre, hay otros factores implicados cuando la enfermedad es grave, aunque sí he podido comprobar que muchas personas mueren sanas, con el corazón contento.
Mercè Castro Puig
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«VOLVER A VIVIR»
«PALABRAS QUE CONSUELAN»
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