AMOR

¿QUÉ CAMINO DE DUELO ELIGES?

 MARGARITAS 

«Puedes llorar porque se ha ido o puedes sonreír porque ha vivido,

 

 

puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva o puedes abrirlos y ver todo lo que ha dejado,

 

 

tu corazón puede estar vacío porque no lo puedes ver o puede estar lleno del amor que compartisteis,

 

puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío, dar la espalda o puedes hacer lo que le gustaría: sonreír, abrir los ojos, amar y seguir»

 

POEMA POPULAR ESCOCÉS

UN DÍA FELIZ

 

FLORSHoy hace 30 años que nació mi hijo mayor, Ignasi, el que se fue a los 15.  Y me siento inmensamente feliz porque hace ya algún tiempo que cuando hablo o pienso en él el sentimiento que me invade es la alegría. No hay dolor, solo amor. Es fantástico!! El camino hasta llegar aquí ha sido largo, pero ha merecido la pena no haber tirado la toalla.

Lo cuento porque sé que algunos padres empiezan ahora la andadura y sé cuanto cuesta ver la salida. Sé que hay días negros, en los que no se vislumbra ni la más remota posibilidad de salida. En cambio sí, existe, es posible trascender el dolor y sentir solo la inmensa gratitud de haber dado a luz a un ser maravilloso que, en mi caso, he disfrutado aquí 15 años y me ha seguido acompañando , de momento, otros 15.

AMAR ES VIVIR

 

a_00283-aPuede que estés tan dolorida, tan disgustada, que prefieras encerrarte en ti misma y así imaginar que dejas de sentir. Puede que elijas eso, sí, pero, entonces, para qué vivir… En vez de negarte, si decides amar lo que sientes, sea lo que sea, despacito irás volviendo a la vida; a la ilusión de un nuevo día, a la alegría del abrazo, al entusiasmo de sentirte viva. 

 

Si amas, los días de lluvia son bonitos y los soleados fantásticos. Si amas, sabes que todo termina y vuelve a empezar, que nada es para siempre y, en cambio, somos eternos. Si amas, el dolor es dulce y la soledad no existe.

 

Si amas, comprendes y bendices, la vida se transforma y adquiere sentido, el de seguir amando.

 

Si abres tu corazón y amas lo que sientes, si te permites ser vulnerable, te conviertes en pura vida. Y nada tiene más fuerza que la vida. La vida siempre se abre paso, siempre busca la luz, florece en cualquier grieta, siempre revive.

 

Lo sé, por eso amo la vida y espero con ilusión al nuevo ser que pronto llegará a mi familia. ¡¡Voy a ser abuela y la emoción es tan honda!! Esa alma hermosa y decidida cuanta con unos padres cariñosos, Alba y Jaume, que la acogen con amor y detrás de ellos están, para arroparla, sus cuatro abuelos. Está en camino, siente ya nuestra energía y la de la madre tierra, la vida se impone y nace otra deliciosa aventura. ¡Qué bonito es amar! Amar es vivir.

EL CAMINO DE LA FELICIDAD

 

images-5Dice Paloma Cabadas que no nos enseñan a ser felices, que la prueba está en que los cuentos tradicionales nos explican con detalle las mil penalidades que debe pasar el príncipe o la princesa (bosques encantados llenos de monstruos, madrastras malvadas…)  y, cuando por fin la historia empieza a ir mejor, el cuento se acaba de golpe con un “y fueron felices y comieron perdices”.  ¿Pero cómo?, ¿qué hicieron para ser felices, para llenar ese abismo interno que suele acompañar a los humanos?  Parece que el inconsciente colectivo no guarda memoria de la felicidad. Como humanidad nos centramos en las penalidades.

 

Pues bien, tal vez ha llegado la hora de empezar a crear memorias felices para transmitir a nuestros hijos y nietos. ¿No nos gustaría a muchos dejarles como herencia el entusiasmo por la vida? Si, es cierto, a veces la existencia duele de forma desgarrada, pero es mejor amar la vida y sentir ese dolor que no sentir nada. Como dice el entrañable escritor José Luís Sampedro “hay que vivir la muerte, hay que vivirlo todo para gozar la vida”.  Todas sus novelas son un amoroso ejemplo de ello, pero leyendo “La Vieja Sirena” he sentido en mi propia piel las ganas de vivir.

 

Hoy, al abrir el ordenador, me he encontrado con el regalo de un comentario precioso de una madre colombiana. Por eso, porque irradia amor a la vida, porque explica su camino para llegar a la felicidad lo publico aquí, en esta entrada.

 

“Hola, soy Mafe, tengo 37 años, vivo en Bogotá y hace dos años y medio perdí a mi hija hermosa de 3 años y 8 meses, fue y es el dolor más fuerte que he tenido en mi vida, aún sigo en recuperación y me imagino que pasarán varios años.

Quiero compartir mi experiencia porque creo que también puede ayudar a otras mamás y papás que están pasando por lo mismo. Para mi han sido importante dos cosas: la primera vivir el duelo con mi esposo y, aunque me ha resultado difícil, aceptar que el vive un proceso diferente. 

 

images-6La segunda, ocuparme de mi dolor y para eso desde el primer momento busqué ayuda profesional con terapia, gotitas florales, lecturas y una orientación y fortalecimiento espiritual, el cual unido a todo lo demás fue muy reconfortante.

 

Entré a una escuela de psicología transpersonal en donde practico danza, coaching y otras terapias alternativas como respiración holotrópica, y ha sido justamente allí donde más he gritado, llorado y expresado todo lo que sale de las entrañas de mi corazón. Además cada vez que puedo disfruto de comidas ricas, me tomo un vino y ante todo procuro danzar, algo que me ayuda a moverme energéticamente y recuperar mi fortaleza.

 

También viajar me ha servido mucho, ha sido como hacer un viaje al interior de mi misma.

 

Ahora aunque todavía tengo muchos momentos difíciles y a veces no me quiero ni levantar, se que la fuerza está dentro de mi y que solo tengo que evocarla para que salga a flote y me levante.

 

Por supuesto que no es fácil y siempre una foto o un recuerdo me hacen llorar y lloro, y cada vez que puedo lloro y lloro, porque solamente así puedo drenar la herida y hacer que vaya volviéndose carachita.

 

Un abrazo muy grande a todas las personas que se arriesgan a escribir sobre su dolor, porque esa es otra forma de sanar”.

 

Un abrazo muy cálido a todas las personas que se arriesgan a vivir, a pesar del dolor.

VIDA DESPUÉS DE LA VIDA

 

CAVALLERIA2

Os propongo que escuchéis la intervención de Paloma Cabadas en el IV Congreso Internacional “Vida después de la vida”, que se celebró en Albacete en octubre de 2011.

Paloma Cabadas es psicóloga y autora del libro “La Muerte Lúcida”, entre otros, e imparte cursos y seminarios sobre la evolución de la conciencia.

Esta intervención suya, que es la primera que escucho, ha resonado en mi alma. Paloma sostiene que la muerte es un paso a otra dimensión, que el sufrimiento, aunque es humano, no sirve para nada, al contrario reduce nuestras posibilidades de sentir el amor de nuestros seres queridos y los entristece, tanto a los que están aquí como a los que se encuentran en el otro lado. Sus palabras son amorosas y están llenas de experiencia y sabiduría.

www.youtube.com/watch?v=rf3ca6vDdBM

 

LA PÉRDIDA MÁS DOLOROSA

 

Todos tenemos un antes y un después en nuestras vidas; para algunos el vacío empieza con la muerte de un hijo, de la pareja, de los padres, de TARDOR nenúfarsun hermano… de un ser inmensamente querido.


Otros comienzan su ‘después’ al recibir un diagnóstico médico inquietante y grave o cuando les falta el trabajo y se desmorona su economía y con ella sus sueños.

Muchos inician su desespero cuando pierden el amor de la persona que aman, cuando se sienten abandonados o traicionados…

 

Sea la que sea, la pérdida más dolorosa es el punto de partida de un nuevo comienzo, el embrión de algo que, pasado el tiempo de incertidumbre y dolor, acabará siendo un referente vital para nosostros. 

 

Nuestra pérdida más dolorosa es nuestra prueba más grande, es el avatar de nuestra existencia. Si la comparamos a una carrera universitaria sería la que nunca, ni por asomo, elegiríamos, pero es la que conlleva para nosotros mayor poder de transformación, la que nos ayudará a dejar atrás miedos  ancestrales que nos parecen imposibles de afrontar, la que cambiará por completo nuestra visión de la vida y de la muerte. Nuestra gran pérdida es nuestra gran oportunidad.

 

Ya sé que cuando uno la está atravesando no quiere ni oír hablar de oportunidades ni de futuros prometedores. Incluso molesta pensar que después de ‘eso tan terrible y doloroso’ uno puede llegar a ser alguien más alegre y sereno.

 

Lo que interesa de verdad es cómo sobrevivir cada día sin sucumbir a los altibajos feroces, a la nostalgia desgarrada, al dolor en el pecho, a las noches en blanco, al cansancio infinito… Pero también es cierto que la gran prueba exige ganar confianza y la confianza se sustenta en el amor, la paciencia y la esperanza.

 

Para sobrevivir a la pérdida más dolorosa no hay más remedio que confiar en uno mismo, en la vida y en los demás. En tener la humildad de pedir ayuda, ser sincero y estar dispuesto a volver a empezar.

 

MIS MEJORES DESEOS

 

TARDOR  FLORS

Sea cual sea la situación en la que te encuentres, piensa que este puede ser un buen año para empezar a enderezar tu vida. Sé que hay golpes que lo dejan todo oscuro pero precisamente por eso quiero hablar de las mil tonalidades radiantes de la luz; de la dulzura del perdón que libera nuestros pesares y armoniza nuestras relaciones, de la felicidad de bendecir, que significa decir bien de todo y de todos, de la maravilla de crecer y aprender con el corazón abierto hasta estar en paz con uno mismo y con la vida.

En espíritu no estamos separados, todos somos uno, de tal forma que al sanar nuestras heridas sanamos las de los demás, sobre todo las de las personas más cercanas a nuestro entorno familiar.

Propongo para este 2013 no prestar demasiada atención a las noticias catastróficas que inundan los medios de comunicación y, en cambio, estar muy atentos a la bondad que surge expontanea entre las personas. Ojalá todo lo que vivamos este año lo podamos ver como un fructífero aprendizaje y seamos capaces de darnos con amor la mano. El miedo desaparece cuando entra el amor. Y el amor está siempre disponible, estamos hechos de amor, solo tenemos que invocarlo.

LA ATMÓSFERA DE LA NAVIDAD

 

Desde hace un par de días que siento en el corazón la niebla de la nostalgia. Sé que es un sentimiento compartido, un clásico navideño que irrumpe por estas fechas en muchos de nuestros hogares. Viene para hablarnos de ausencias, tristezas y desencuentros, sí, lo sé, por eso ayer en casa, entregada como estaba a la nostalgia, las lágrimas me resbalaban por las mejillas sin apenas darme cuenta, como cuando te hace llorar en la calle el viento frío. Pero hoy me he dado cuenta que este sentimiento es una bendición, que en realidad viene a mostrarnos lo realmente esencial, que es el amor.

Todos, al llegar a cierta edad tenemos heridas y hemos sufrido pérdidas y lo que nos impulsa a seguir es el cariño. No es el dolor lo que nos sostiene, es el cariño. Y a veces la nostalgia, si conseguimos ir un poco más allá, nos ayuda a sentirlo con mayor intensidad.  Es bueno darse permiso para estar triste, para llorar, pero también lo es permitirse sentir la fuerza del amor y crear belleza y armonía a nuestro alrededor.

LEVANTARSE DE LA CAMA

Es normal al empezar el duelo, incluso mucho después, que algunos días nos cueste levantarnos de la cama. Cuando a mi me sucedía eso me decía a mi misma que todo pasa, lo bueno y lo malo y que esa sensación tan dolorosa, incluso físicamente dolorosa, también pasaría. Cuando nos invade el miedo, lo mejor es dejar de pensar, soltar en lugar de aferrarse y procurar hablarse a uno mismo con cariño, como le hablarías a tu mejor amiga o a una niña pequeña a la que adoras. Por ejemplo, yo me decía algo más o menos así: «voy a levantarme despacito y me daré una ducha, el agua caliente me irá bien, me reconfortará, estoy segura, después me vestiré y me pondré aquel vestido tan bonito y comeré algo rico…” Tenía el estómago cerrado y lo que menos me importaba era ponerme un vestido bonito, pero precisamente por eso necesitaba darme ánimos, tratarme con cariño, sin pensar. Así, poco a poco iba recupendo fuerzas y podía empezar el día.

Al acostarnos por las noches, rodeados del silencio y la intimidad de nuestra habitación, el dolor regresa punzante y el horror se vuelve a hacer grande. Estudios científicos han demostrado que solo un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. Por eso, para no sucumbir al desespero y enfermar es bueno recurrir otra vez a las palabras y a los pensamientos agradables y revivir algo bonito, por pequeñito que sea, que nos haya sucedido durante el día. Yo creo que a todos nos va bien, aunque no estemos en duelo, crear momentos amorosos a los que podamos recurrir al acostarnos. Me refiero a esos momentos que no cuestan dinero, no valen nada y, en cambio, son tremendamente valiosos para nuestra alma. Si hay algo más fuerte que el miedo, sin duda es el amor.

LOS QUE SE VAN NOS DEJAN REGALOS

 

Cada una de las personas que hemos amado y nos han querido nos dejan cuando se van preciosos regalos. Los pocos que los abren y los lucen desde el principio son seres muy extraordinarios. La inmensa mayoría no podemos ni siquiera verlos antes de atravesar nuestro duelo. Tarde o temprano, sin embargo, cuando los descubrimos admirados recobramos la fe en la vida y la aceptamos aliviados. Porque los obsequios que nos han dejado nuestros seres queridos son justo lo que necesitábamos. Son originales, personalizados, fantásticos, hechos de amor puro.

 

Los regalos de amor duran siempre, nada ni nadie puede quitérnoslos, ni la muerte.

El primer regalo que pude lucir de Ignasi fue este, que el amor perdura, que va más allá de la muerte ¡qué tranquilidad, qué gran consuelo le dio esa certeza a mi alma! En mis momentos de flaqueza siempre, siempre, puedo recurrir al amor que he sido capaz de dar y recibir.
También me ha regalado la oportunidad de creer en mi fuerza interior. Ahora sé, y antes no, que pese a mis grandes miedos soy valiente cuando es necesario y, aunque me cueste, puedo levantarme cuando caigo.

 

Son muchos los regalos que he recibido y que sigo recibiendo de la gente que me quiere, esté aquí o en el otro lado.

Soy consciente, porque a mi me ha pasado, que durante los primeros tiempos de duelo daríamos la vida para que todo fuera como antes. Los regalos los cambiaríamos encantados por abrazos. Pero eso es imposible. En cambio, entregarnos a la vida, sin resistirnos, nos devuelve la paz. No podemos controlar lo incontrolable, vivir reaquiere humildad porque la vida es un misterio y aceptar eso es uno de los grandes regalos.

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