ORGULLO Y PREJUICIO
No sé si a vosotras os pasa, pero a mi, a menudo, no me resulta fácil distinguir si las decisiones que tomo, cuando estoy inquieta o enfadada, provienen del ego o del corazón. ¿De dónde sale el impulso?
Si provienen del inconsciente, como ocurre la mayoría de las veces, seguramente estén impregnada de temores. Son tantas la heridas emocionales que acumulamos. Pueden surgir como respuesta al miedo al abandono, a ser rechazada, a las traiciones, a la humillación, a la injusticia…
Si el ego, la personalidad, no trabaja en equipo con el alma, ante un conflicto o desencuentro nos aferramos a la razón, a nuestra verdad, escudadas en el orgullo. La altivez nos cierra y, en vez de ayudarnos, nos boicotea, así es imposible avanzar, aprender, explorar la vida.
De serie, pasada la infancia, la inmensa mayoría funcionamos con el piloto automático. Yo no fui consciente de eso hasta que la muerte de mi hijo Ignasi hizo saltar todas las alarmas. O aflojaba mis corazas o me asfixiaba. Tuve que iniciar un camino se introspección que todavía recorro y sé que no acabará nunca, siempre aparecen nuevas capas, nuevos desafíos. Parece que el inconsciente no tiene fondo.
Cuando algo me tambalea, primero me instalo en el enojo y la indignación: «¿cómo es posible que me esté pasando esto a mi?», luego, probablemente, llega la tristeza, nos conocemos bien ella y yo. De su mano me es más fácil recogerme, buscar un rincón tranquilo y preguntarme a mi misma, con la mano en el corazón: ¿»A qué quieres prestar atención, al miedo o al cariño? Y me quedo allí, respirando despacito, hasta que el alma me mece con ternura y lo que me parecía un contratiempo insalvable se convierte en un bonito e impredicible desafío de amor.
Maria Mercè Castro Puig
Cuadro: Pim Casals Coll
LIBROS:
«VOLVER A VIVIR»
«PALABRAS QUE CONSUELAN»
«DULCES DESTELLOS DE LUZ
COMOAFRONTARLAMUERTEDEUNHIJO.COM
También me encontrarás en:
INSTAGRAM: menorcasonbou
YouTube: Maria Merce Castro Puig



Deja un comentario