AMBIVALENCIA
Hoy empieza el curso escolar y recuerdo el sentimiento ambivalente que sentía cuando mis hijos eran pequeños y volvían a la escuela: por un lado, me alegraba el regreso a la rutina invernal y, por otro, me entristecía romper la magia de los días sin prisa, sin horarios, sin obligaciones.
La ambivalencia forma parte de mi vida; me enorgullece que mi hijo Jaume se haya independizado, me produce una honda alegría verle coger las riendas de su existencia y, al mismo tiempo, me invade la nostalgia cuando entro en su habitación vacía ya de sus cosas. Lo mismo me ocurre cuando pienso en Ignasi. Le agradezco infinitamente todo lo que me ha ensañado antes y después de su muerte. He aprendido a valorar lo esencial desde que el no está en este mundo. Soy más consciente de la felicidad, de la alegría, vivo más ligera, me agobio menos. Sí, he crecido espiritualmente, pero no tanto como para que no eche de menos su sonrisa, su mirada, su voz… ¿Será siempre así?
A veces, en momentos especiales, únicos, relacionados siempre con el amor en mayúsculas, intuyo lo que hay más allá de la ambivalencia: la aceptación total de la VIDA. Esa pequeña percepción consigue apaciguar el desasosiego y me gusta.
LA MUERTE NO EXISTE
Hoy he recibido por mail el extracto de una conferencia que impartió la Dra. Elisabeth Kübler-Ross hace años. Las palabras de esta extraordinaria mujer consiguen llegar directamente a mi alma, siempre. Es por eso que me hace ilusión compartirlas con los lectores de este blog.
…Después de haber trabajado con moribundos durante muchos años y tras haber aprendido al lado de ellos lo que es esencial en la vida, ya que hablan de sus arrepentimientos, de sus disgustos, justo antes de morir, cuando todo parece demasiado tarde, comencé a reflexionar sobre que es la muerte.
En mis cursos, el testimonio ofrecido por la señora Schwarz fue el primero que conocimos de una experiencia extracorporal experimentada por alguno de nuestros enfermos. Actualmente, en 1977 ya disponemos de centenares de testimonios parecidos, redactados en California, en Australia o en otros lugares. Todos tienen un denominador común, y es que las personas en cuestión abandonaron su cuerpo físico con toda conciencia. Esta muerte, de la que los científicos quieren convencernos, no existe en realidad. La muerte no es mas que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera
que la mariposa deja su capullo de seda. La muerte es el paso a un nuevo estado de conciencia en el que se continua experimentando, viendo, oyendo, comprendiendo, siendo, y en el que se tiene la posibilidad de continuar creciendo. La única cosa que
perdemos en esta transformación es nuestro cuerpo físico, pues ya no lo necesitamos. Es como si se acercase la primavera, guardamos nuestro abrigo de invierno sabiendo que
ya esta demasiado usado y no nos lo pondremos de todas maneras. La muerte no es otra cosa. Sigue leyendo
EL CONSUELO DE RENDIRSE A LA VIDA
Estoy en nuestra casa de Menorca y llueve. Es una lluvia persistente, de las que empapan la tierra y dejan las hojas de los árboles limpísimas, dispuestas para relucir cuando el gris amaine y aparezcan los primeros rayos de sol. Es un día propicio para desempolvar emociones, arropada como estoy por la suave cortina de agua que, con dulzura, me resguarda del mundo exterior y me da una tregua para estar conmigo misma, recogida.
Mirando por la puerta abierta de la cocina que da al patio, recuerdo nuestro primer verano silencioso, aquí en la isla. ¡Qué doloroso y agradable, al mismo tiempo, es rendirse a la vida!, sin expectativas.
Cuando uno no espera nada, es más fácil apreciar la bondad de pasear por la orilla del mar, notar como el sol reconforta el alma, sentir el sostén de la tierra al andar descalza… La naturaleza es una buena compañera en los procesos de duelo. Tiene efectos terapéuticos. Pero cuando uno está inmerso en el tiempo sin tiempo que envuelve las grandes pérdidas, todo lo que reconforta vale. A mí, impaciente y ansiosa de nacimiento -mi madre contaba que nací en menos de un minuto-, me apacigua la lentitud y el silencio. Otros necesitarán bullicio y compañía. Lo que no sirve, de eso estoy segura, es castigarnos, hacer las cosas por obligación, por el que dirán, porque siempre ha sido así, por huir de uno mismo.
Rendirse no tiene nada que ver con resignarse, con abandonarse y dejarse morir, al contrario, es el impulso que nos ayuda a volver a encender la velita de la vida. En definitiva, es dejar de pelearnos y aceptar lo bonito, creer en que todo pasa, todo, menos el amor.
EL PASO DE LA VIDA A LA MUERTE
Mi suegra tiene 90 años y se está apagando, el suyo es un final largo, tamizado por la niebla del alzheimer, con esporádicos destellos de conciencia. La suya está siendo una muerte anunciada; su cuerpo envejecido pide a gritos descanso y todos los que la queremos deseamos que llegue pronto la hora de su último suspiro. Pero la muerte tiene su propio ritmo; a veces se hace de rogar y, otras, aparece sin previo aviso y arrasa con todo nuestro mundo conocido, da una vuelta completa a nuestras vidas y nos deja desnudos en medio de la nada. Así es como se sienten los padres a los que se les ha muerto un hijo: vacíos. Este suele ser el punto de partida, el inicio de una transformación lenta y profunda. Ya nada será como antes, nuestros ojos con el tiempo adquirirán otra mirada, quizá más serena, si hemos sido capaces de pasar por el tormento de las emociones alocadas, si hemos dejado salir la rabia contenida y escondida detrás de la tristeza. Hay que estar dispuestos a sentir, sin retener, sin impacientarnos, sin juzgarnos. ¡Qué difícil es sentirse morir de pena y aceptarlo con la vista puesta en volver a alcanzar la alegría! ¡Qué difícil y necesario!
POESÍA DE MERCHE ESCURSELL
Merche, la autora del blog
kebuskas.blogspot.com
ha colgado hoy esta poesía. Aunque está escrita para un ser que va a nacer, explica un sentimiento que sentí cuando esperaba a mis hijos y que siento ahora que Ignasi no se encuentrea aquí físicamente. La unión es la misma, los vínculos de amor nunca se desvanecen.
MAMI, ME ESCUCHAS?… MAMI, ME SIENTES?
Mami… me escuchas?
mami… me sientes?
Aunque…
todo acaba de empezar
yo te quería explicaaar…
que ya estoy contigo…
y a veces tu
lo intuirás…
Glup, glup
da, da, da…
uhm, uhm, uhm
aaaah, aaaah!!
De momento…
soy algo diminuto
físicamente no te enterarás
nooooo!!
eso ya llegará…!!
Flsssh, flsssh, flsssh
glup, glup
da, da, da…!!
Mami me escuchas
¿me notaste ya?
soy una energía
que sale de tu barriga…
luz blanca, pura…
estoy contigo abrazándote
y cogido a tu figura…
¿crees que es casualidad
que tengas tu ese brillo
tan especial?
Glup, glup
da, da, da…!!
Estoy contigo
y en el silencio me notarás…
no es algo físico
es otra cosa…
ya lo «verás»…!!
Glup, glup
da, da, da…!!
Mami, mami
oh…!!
ya estoy contigo…!
glup, glup
da, da, da…!!
tu no me has visto?
…no me has sentido?
Mami!
ejemmm, ejemmm…
flsssh, flsssh, flsssh
glup, glup
da, da, da…!!
cómo me gustaría
que abrieras tu ojos
a otra realidad…!!
Mami!
ejemmm, ejemmm…
flsssh, flsssh, flsssh
glup, glup
da, da, da…!!
yo ya estoy contigo
aunque no me veas
se que me has sentido…
no hablo de algo físico…
Yo soy energía
y tu me atraías…
te voy a explicar:
un día te vi
y me decidí
mi mamá será…
cuando se decida
nadie me la quita
¡¡yo me voy «pallá»…!!
MERCHE ESCURSELL
EL PODER SANADOR DEL PERDÓN
Nada nos deja con más paz que perdonar. Perdonar es como soltar un peso enorme y volver a respirar ligeros y aliviados. Perdonar es magnífico: modifica la química de nuestro organismo, diluyendo la adrenalina que provoca la rabia y el resentimiento, eleva los niveles de seretonina, la hormona de la alegría y la felicidad, niveles que suelen decaer cuando tenemos una deuda pendiente -con nosotros mismos o con los demás-, y cuando nos sentimos ofendidos y humillados. Sí, perdonar es fantástico, pero difícil. ¿Por qué cuesta tanto perdonar? El alma no tiene problemas con el perdón; sabe que los errores forman parte del aprendizaje, que todos somos iguales y que la maldad es simplemente ignorancia, que la vida es eterna y que tarde o temprano todos alcanzamos el conocimiento y el amor absoluto y que, precisamente, lo que consideramos errores o agravios, son grandes oportunidades para avanzar, para conseguir más luz. El alma sabe que el plan es perfecto, que todo tiene un sentido, que las coincidencias no existen, que nada pasa por qué sí. El alma sabe todo eso y mucho más. ¡Es imposible ofender al alma! Al que le cuesta soltar es al ego. El ego está compuesto de juicios y prejuicios, de verdades, de razón… Nos ayuda a ser lo que somos, es una buena armadura, nos ha protegido en innumerables batallas pero, sobre todo a partir de la segunda mitad de la vida, hay que atarle en corto y quitarle el control. Porque si el ego manda, nos sobraránrazones y verdades y nos faltará paz y armonía.
Para estar en paz con el mundo y con uno mismo hay que estar dispuestos a cuidar con cariño a la niña o niño heridos que todos llevamos dentro.
Nuestro bienestar depende de nosotros mismos, no está en manos de nadie ni de nada. El poder, el don de elegir perdonar o perdonarnos, es nuestro.
LATINOAMERICA EN MI CORAZÓN
Me siento unida a Latinoamérica, quizá porque hablamos el mismo idioma, porque es un continente hermoso, porque algunos de sus escritores reflejan un mundo mágico y próximo, porque una de mis mejores amigas es Argentina y vive ahora en Buenos Aires, porque tengo allí otras compañeras del alma más recientes pero igual de buenas, porque he conocido Chile a través de la mirada de Isabel Allende, porque Ángeles Mastretta, me habla de México, porque uno de los doctores que me acercó a la medicina cuántica es mexicano, porque a través de este blog conozco a personas hermosas de Perú, Ecuador, Bolivia, Guatemala, Colombia, Costa Rica, Venezuela, Brasil, Republica Dominicana… Sí, quizá por todo eso quiero mandar un abrazo grande a todos los que apuestanpor la vida allí, y otro especialmente amoroso a las familias ecuatorianas que viven en España. Esas familias que se han quedado sin los abrazos de sus hijos, porque un tren se llevó de golpe la vida de 12 jóvenes ecuatorianos la noche San Juan, cuando se dirigían felices a festejar la verbena en la playa más latinoamericana de mi ciudad: Castelldefels.
A esas familias, ahora sin consuelo, y a todas las que inician en el mundo el duelo inmenso que es ver desaparecer a un hijo, me gustaría acurrucarlas en los brazos del amor más puro y contarles despacito que sus hijos siguen vivos en sus corazones, que su energía y su amor son eternos, que nadie pierde a los seres queridos, que ellos se encuentran protegidos y bien en los brazos de sus ángeles, que lloren su pena, sin renunciar a la vida ni a la alegría de haberlos parido.
ADÓNDE VAN NUESTROS HIJOS AL MORIR
A mí, como a todos, la muerte me daba miedo hasta que se fue Ignasi. Si mi niño había pasado por ella, yo tenía que mirarla de cerca, levantarle la capa y observarla con lupa hasta entenderla. No podía cerrar los ojos y quedarme con el miedo a lo desconocido, aferrada a los prejuicios de un pensamiento racional que ignora la muerte.
Yo no sé si a todas las madres nos ocurre lo mismo, pero cuando me encontré con el cuerpo inerte de mi hijo tuve la certeza de que su energía, en otro lugar, estaba intacta. Su cuerpo había muerto, si, era evidente, pero la luz, el alma que hasta entonces había configurado lo que era Ignasi, ¿dónde estaba? ¿Qué podía hacer para sentirla de nuevo? ¿Cómo podía seguir protegiéndole?
Ya he contado en otras ocasiones, en este blog, la desesperación que me acompañó durante mucho tiempo, voy a centrarme ahora en las puertas que se me abrieron, en los umbrales de conocimiento que he ido cruzando durante estos once años, leyendo y estando en contacto con personas sensibles a los mundos paralelos, capaces de vislumbrar lo que hay detrás de los finos velos que entretejen la existencia. Y no me refiero a gente volada que convoca espíritus y alza mesas, hablo de científicos como Michio Kaku, físico teórico que apareció recientemente en “La Contra” del periódico “La Vanguardia”, entrevistado por Víctor Amela, el 10 de mayo de este año. Kaku, que colabora con el acelerador de partículas de Ginebra, afirma que no hay un solo universo: “¡hay muchísimos universos a la vez, simultáneos, paralelos..!Nuestro niverso es una burbuja más en una sopa de universos».
La barrera que separa la ciencia con la espiritualidad empieza a desvanecerse con los conocimientos que aporta la física cuántica. Los investigadores comienzan a explicar de forma analítica, lo que personas muy cercanas al amor, a la espiritualidad, intuyen como ciertas.“La muerte no existe, el ser vive eternamente”, me dijo una de ellas que ha escrito los libros de la colección “Ciencia Cósmica”. Estamos aquí para realizar un trabajo evolutivo. Todos tenemos un Ser de Luz que nos guía y, al desencarnar, él es el encargado de acogernos con cariño y evaluar con nosotros el conocimiento que hemos adquirido”. Existen rigurosos estudios científicos basados en innumerables personas que han pasado por lo que se denomina “experiencia de casi muerte”, es decir, pacientes que los médicos han dado por muertos, durante un tiempo más o menos largo, y que luego han vuelto en sí. El relato de estas personas, en su inmensa mayoría, coincide en la visión de un túnel luminoso, al final del cual se encuentra un ser bondadoso –su Ser de Luz- y definen la totalidad del proceso como un tránsito absolutamente amoroso. Una experiencia placentera de tal magnitud que cambia por completo el resto de sus vidas.
Pues bien, allí, en el otro lado del túnel, en esos universos paralelos en donde reside la energía, el alma de los que se han ido, tomamos conciencia de quienes somos: seres espirituales. El concepto del tiempo es otro, prosigue el aprendizaje y es posible desplazarse con el pensamiento.
Ya sé dónde está la esencia de Ignasi y, como muchas otras madres, a menudo puedo sentirla. La noto como un “subidón” de amor que me anuncia su presencia. Como si el mundo se parara y yo me sintiera en paz y serena. Entonces, como si mi mente fuese el teclado de un ordenador, yo le pregunto y, en la pantalla donde aparecen los pensamientos, él me contesta. También sé cómo protegerle: ahuyentando mi tristeza, mis reclamos, mis exigencias, mis ideas preconcebidas. Centrándome en engrandecer el amor y la confianza. Viendo en cada uno de nosotros una lucecita, sintiéndome unida a todas las almas. A las que estamos aquí de paso, experimentado, y a las que están allí, en esos otros mundos, aprendiendo para, quizá, volver, con más capacidad de amor, al río de la vida.
LA NOCHE DE SAN JUAN
En la parte del mundo donde nací y vivo la noche del 23 de junio es especial. Celebramos la llegada del verano y la abundancia de las cosechas. Es una noche de verbenas, de fogatas, de orquestas y bailes, de cohetes, de ilusión. Es una noche mágica. Por eso, porque es un canto a la vida, duelen quizá más las ausencias.
Recuerdo una verbena de cuando era una niña. Recuerdo a mis padres bailando y yo extasiada mirándolos. Y me recuerdo a mí de joven, con dulzura, bailando al son de “Arribedelchi Roma”… Sintiendo desvanecer mi cordura al ritmo de “Tengo un tractor Amarillo”, dejándome llevar por la noche más corta y suave del año.
Tengo grabadas las caras de mis hijos mirando con emoción y asombro las fogatas, encendiendo bengalas y petardos, negándose a ir a dormir hasta que saliera el sol.
Esta es una noche para soñar, para ahuyentar males y expresar deseos. Y yo deseo fervientemente que todas las madres se unan al amor de sus hijos, vivos o muertos y sientan en sus corazones la alegría de haber dado a luz.
LA FUERZA RESIDE EN NUESTRO INTERIOR
He tenido la suerte de contar con personas amorosas que han estado a mi lado en momentos difíciles. Una de ellas ha sido Amelia, a quien todos los que la conocemos llamamos Tita. Ella me ayudó a remontar el dolor que me produjo un aborto a los 33 años y, desde entonces, ha estado siempre presente en mi vida aunque, desde hace un tiempo, viva a miles de kilómetros.
Pasé por un bajón existencial grande, hará unos 4 años, y uno de los días en los que vino a verme Tita, me contó este cuento que sacudió mi alma y todavía la sacude:
Había una niña feliz que vivía con su familia en un pueblecito dela India.Notenía hermanos y, poco después de cumplir los 4 años, su madre, a la que estaba muy unida, enfermó. La mujer se fue apagando y, en menos de un mes, murió. El mundo alegre y protector que hasta entonces la rodeaba se volvió gris y la niña entristeció de tal manera que quería morir. No puedes irte con tu mamá, le dijeron sus vecinos, tienes a tu padre y has de ser fuerte para ayudarle a sobrellevar su tremendo dolor. Con el tiempo, y a pesar de la tristeza, la relación con su padre fue haciéndose estrecha y amorosa. Días antes de cumplir los 15 años, su padre, siguiendo la tradición, le anunció que le había encontrado un buen hombre para desposarla. Ella le suplicó que no, pero la boda se celebró y al cabo de unos días su padre murió. La joven esposa volvió a quedar vacía hasta querer morir y los vecinos volvieron a decirle que tenía que ser fuerte, tenía un marido a quién cuidar y debía vivir por él. Poco después de dar a luz a un precioso niño, el marido enfermó y murió. Tienes un hijo a quién criar, no puedes venirte a bajo ahora, has de ser fuerte por él le dijeron sus vecinos, pero cuando el niño estaba a punto de cumplir 4 años también murió. Se quedó sola y desgarrada, pasaban los días, los meses y ella, acurrucada en su camastro, solo quería morir. Entonces los vecinos le dijeron: tienes que vivir por ti, Dios te ayudará. Perpleja ella les respondió: ¿Por qué no me dijisteis eso cuando murió mi madre? Si hubiese puesto desde el principio la fuerza en mí, en vez de intentar vivir para los demás, hubiese atravesado el dolor sin tanto sufrimiento.



Sígueme