ASIGNATURAS PENDIENTES

A mi me parece que todas las personas tenemos algún punto flaco o varios. Me refiero a aspectos de la vida en los que tenemos más dificultades, como si fueran asignaturas que se nos resisten. A algunos tal vez les cuesta hacer amigos, muchos no tienen suerte en el trabajo, otros pasan verdaderos calvarios con las parejas o con el dinero… Para mí y para muchos de los lectores de este blog, el tema principal, el que me conmueve el alma son los hijos. Desde siempre, desde mucho antes de que muriera Ignasi, mis angustias, mi máximo temor gira alrededor de ellos. No porque hayan sido niños difíciles, no, al contrario, he tenido la suerte de tener dos hijos maravillosos. El temor al que me refiero es tan hondo que va más allá de la razón. Me recuerdo hace ya muchos años, antes de conciliar el sueño, repasando en la cama un día feliz y pidiendo, por favor, que cualquier prueba que me deparara la vida no tuviera que ver con los niños. Pero les ha tocado a ellos ser mis maestros. La muerte de Ignasi es y ha sido un gran aprendizaje, pero todavía me queda mucho que aprender con Jaume. Por ejemplo, un dolor de muelas intenso, como el que tiene desde hace tres días, es para mí una convulsión que me remite al epicentro de un dolor ancestral. Un miedo antiguo que tengo que ir desmenuzando para liberarle a él y a mí de un peso que nos impide amar sin temor. A nadie le gusta ver a sus seres queridos pasarlo mal, eso es obvio. Pero hacer nuestras sus emociones, sus pesares, no solo no ayuda en nada, sino que, al angustiarnos, nos convierte en menos eficaces.Lo sé y en eso ando. También sé que los puntos flacos, sean los que sean, guardan en su esencia un tesoro, un premio a la valentía de atravesarlos, de darles la vuelta y trasformarlos. Es así como se desvanecen los miedos. Nuestros hijos no son nuestros, son hijos de la vida, dice el poeta Khalil Gibran. En nuestras manos está amarles, apoyarles, ayudarles, pero no vivir su vida o pretender que vivan la nuestra. Sus retos están hechos a su medida, son las herramientas que les permiten crecer y encontrar un sentido a su existencia. Sin dificultades, no obtendrían logros. Y eso también sirve para los hijos muertos. No podemos retenerles, ni pretender que todo siga como antes, como si no hubiesen pasado al otro lado. Hay que soltar y soltar hasta que nos una solo el cariño.

LA ALEGRÍA DE VIVIR

Me gustan los días festivos y más si hay cuatro seguidos, como ocurre ahora con el puente del Pilar. La ciudad pierde las prisas y el murmullo incesante que la envuelve disminuye. Durante estos paréntesis de actividad laboral, es más fácil encontrarse con uno mismo, con las emociones aparcadas, con los sueños arrinconados… A mi me encanta estar en casa sin horarios, escuchar música por la noche sin el agobio de tener que madrugar y abrir los ojos por la mañana con la agradable sensación de tener todo un día por delante. Disfruto muchísimo de esta sensación, mezcla de ilusión y libertad, porque recuerdo muy bien las épocas de mi vida en que no ha sido así. Cuando al despertar me embargaba un sudor frío y salir de la cama representaba un acto de extrema voluntad. Sí, es más bonita la calma cuando se han atravesado grandes tempestades. Sé que a las personas que se encuentran en los primeros años de dolor, de pérdidas y duelo les cuesta imaginar que volverán a amar la vida. Pero también sé que tienen más posibilidades que otros de conseguirlo, de sentir alegría, de estar en paz. Cuando la existencia nos sacude y eso ocurre a menudo, con mayor o menor intensidad, saber que todo pasa, menos el amor, nos da fuerzas para continuar. A mí, cuando lo que sucede me aturde, me hiere, me va bien confiar en que los nubarrones, que a veces veo tan negros, se disiparán. Mientras, recurro al saber profundo que me ayudó a salir de otras incertidumbres y pido claridad a mis guías. Me reconforta pensar que hay grandes maestros que me ayudan y que mis seres queridos, vivos y muertos, velan por mí. No importa cuantas veces caiga, sé que en mí está el poder de volverme a levantar, de seguir con mi propósito que es amar. Donde hay luz disminuye la oscuridad.

CUENTO DE JORGE BUCAY

Gema nos manda este cuento de Jorge Bucay que, seguro, nos reconforta a todos.

Un día mi madre me preguntó cuál era la parte más importante del cuerpo. A través de los años trataría de buscar la respuesta correcta. Cuando era más joven, pensé que el sonido era muy importante para nosotros, por eso dije:
—Mis oídos, mamá.
—No, muchas personas son sordas y se arreglan perfectamente. Pero sigue pensando, te preguntaré de nuevo.

Varios años pasaron antes de que ella volviera a preguntarme. Desde aquella primera vez, yo había creído encontrar la respuesta correcta. Sin embargo, le dije:
—Mamá, la vista es muy importante para todos; entonces deben ser nuestros ojos.
Ella me miró y dijo:
—Estás aprendiendo rápidamente, pero la respuesta no es correcta porque hay muchas personas que son ciegas, y salen adelante aun sin sus ojos.

Continué pensando cuál era la solución. A través de los años, mi madre me preguntó un par de veces más, y ante mis respuestas la suya era:
—No, pero estás poniéndote más inteligente con los años. Pronto acertarás.

El año pasado, mi abuelo murió. Todos estábamos dolidos. Lloramos. Mi madre me miraba cuando fue el momento de dar el adiós final al abuelo. Entonces me preguntó:
—¿No sabes todavía cuál es la parte más importante del cuerpo, hijo?

Me asusté. Yo siempre había creído que ese era un juego entre ella y yo. Pero mi madre vio la confusión en mi cara y me dijo:
—Esta pregunta es muy importante. Para cada respuesta que me diste en el pasado, te dije que estabas equivocado y te he dicho por qué. Pero hoy necesitas saberlo. Sigue leyendo

RENOVARSE

Ahora que caen las hojas de los árboles en un hemisferio y, en el otro, empiezan a florecer, ahora que estamos viviendo, por todas partes, momentos intensos de cambio, me parece una buena idea renovarse, como lo hace la naturaleza con las estaciones.

Y, aunque suene simple, yo empiezo por los armarios. ¡Parece mentira la cantidad de ropa que se puede llegar a acumular en el transcurso de la vida! Mi abuela materna, por ejemplo, se pasó buena parte de sus últimos 20 años haciendo colchas de ganchillo, de las que yo heredé una cantidad respetable. No tengo la costumbre de cubrir mi cama con ninguna de ellas, aunque son preciosas. La verdad es que se han pasado años sin moverse del armario, tapadas en fundas de plástico. Pues se acabó, me he quedado con una, como recuerdo y las demás las estoy regalando.

Hay sábanas, manteles, albornoces, fundas y cojines y un montón de telas más, ya envejecidas, que todas guardamos por si acaso, que yo ya he decidido jubilar. Lo mismo con las faldas, vestidos, jerséis y blusas que ya no me pongo. ¡Tengo la habitación de los armarios patas arriba, como si estuviera en obras! Voy haciendo bolsas a ratitos y con cada una que se va de casa, siento como si me hubiese sacado años de encima. No es fácil, porque con cada pieza hay que negociar, pero sé que lo hago por mi bien, para aligerar mi alma y pienso seguir así, sin prisas pero sin pausas, durante todo el año y parte del otro y, quizá, como comentaba medio en broma a una amiga, hasta que me muera. No quiero que los que me sobrevivan tengan que enfrentarse con lo que yo no he tirado.

Creo que al alma le pasa lo mismo que a los armarios abarrotados. Si no vamos deshaciendo el dolor, las heridas que hemos ido acumulando, no nos queda espacio para apreciar la alegría, la belleza, la bondad, todo lo bonito que nos puede suceder en la vida. Precisamente cuando más tristes estamos, más importancia adquiere renovarnos. Y eso, aunque también parezca simple, puede empezar por cuidar más nuestro aspecto. Sé que hay días en que uno no tiene ganas de nada, ni puede salir de casa, pero ir a la peluquería, arreglarse un poco, abrir una botella de vino en la cena, ir a pasear con una amiga, hacer algo porque sí, porque nos gusta levanta el ánimo. Y así, poco a poco, el corazón se va ensanchando y las heridas se van curando. Si a eso le sumamos la guía de un buen terapeuta, un poco de ejercicio diario y un masaje de vez en cuando, el “plan renove” está asegurado.

CÓMO DARLE LA VUELTA A UN DÍA DIFÍCIL

Si nuestra energía es baja, es fácil dejarse arrastrar por el carrusel del desasosiego y el sufrimiento. Cuando no estamos en nuestro mejor momento, es cuando más atentos hemos de estar a nuestros pensamientos. Si no les ponemos límites, los pensamientos derrotistas crecen como las bolas de nieve. En los días en los que no me siento a gusto, ni conmigo misma,procuro parar unos minutos y recordar lo bueno que hay en mi vida, por pequeñito que sea. Me detengo en las cosas bonitas que me han sucedido. En esos días difíciles no escucho los telediarios, no dejo que entren en mi corazón las malas noticias, el miedo a la crisis, la crispación. En vez de eso, en la pantalla de cine de mi mente repongo las palabras cariñosas de una compañera, la sonrisa que me ha regalado un niño por la calle, el precioso tono rojizo de las nubes que he visto en el cielo, todas las veces que llamo a mi padre y me dice que ha pasado un buen día, la gratitud por tener unos hijos que me quieren, aunque a uno de ellos no lo vea, el amor de mi madre desde el otro lado, el de mis abuelas, la agradable sensación de tener una casa donde cobijarme, la tarde en que me bañé en el mar hasta que se puso el sol… Así voy deshaciendo las bolas de nieve. El día es el mismo, pero yo, después de recordar lo bueno, lo veo todo distinto.

ASOCIACIÓN RENACER

La asociación Renacer, de acompañamiento al duelo, me ha hecho llegar vía mail “Páginas sin punto final… Sobre lo que Implica la Esencia de Renacer”, de Alicia y Gustavo Berti. Todavía no lo he terminado, pero creo que es un excelente

manual para los padres que enfrentan la muerte de sus hijos.

En él hay citas de Victor Frankl que me gustaría reproducir, como estas:

.”El hombre que se levanta por encima de su dolor, para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano.

Respecto al sentido de la vida, Frankl afirma que “la vida tiene un sentido incondicional que no se pierde en circunstancia alguna, ni aún cuando el hombre de enfrenta con la triada trágica de su existencia, como son el sufrimiento, la culpa y la muerte. El sufrimiento se resuelve a través del servicio, la culpa a través del cambio existencial y respecto a la muerte, los padres aprenden a apreciar las oportunidades que la vida les ofrece, para realizar acciones de valor en homenaje a sus hijos, y deben hacerlo hoy, ya que desconocen la duración de sus propias vidas; la muerte se convierte así en acicate para la acción responsable”.

“Dejando fluir estos sentimientos en nuestro interior, daremos paso al nacimiento de un nuevo ser en nosotros, un ser capaz de disfrutar nuevamente del sol y de la naturaleza en todo su esplendor, un ser que no se resentirá por la vida, porque ha comprendido la muerte”.

Flankl afirma: “Al hombre se le puede arrebatar todo en la vida, menos la última de las libertades individuales: la actitud con que enfrentará lo que le toca vivir”.

El texto completo de “Páginas sin punto final” se puede encontrar en la sección de libros de http./www.gruporenacer.wordpress.com/

DESDE MI CIELO

Esta preciosa poesía se leyó el día que incineraron a Christian, el hijo de Carmen, que murió a los 21 años mientras dormía. Es tan bonita que he pensado que a todos nos hará bien conocerla.
Gracias Carmen

DESDE MI CIELO

Ahora que está todo en silencio
y que la calma me besa el corazón,
os quiero decir adiós.

porque ha llegado la hora
de que andéis el camino ya sin mí,
hay tanto por lo que vivir.

Hay tantas cosas
que nunca os dije en vida,
sois todo cuanto amo
y ahora que ya no estoy junto a vosotros
os cuidaré desde aquí.

vivo cada vez que hablais de mí
y muero otra vez si llorais.

Desde mi cielo
os arroparé en la noche,
os arrullaré en los sueños,
y espantaré todos los miedos.

Desde mi cielo
os esperaré,
no estoy solo pues me cuidan
la libertad y la esperanza
y nunca jamás os olvidaré.

CÓMO COMUNICAR A LOS NIÑOS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO

Este artículo lo publiqué en el 2004 en la enciclopedia «La salud de nuestros hijos» de Círculo de Lectores.

Cuando se trata de anunciar la muerte de un ser querido hay que actuar con sinceridad, de nada sirven las mentiras piadoras ni las verdades a medias. Al contrario, cualquier falsa esperanza resulta demoledora. Hay que hablar al niño con cariño y palabras sencillas, exponiendo los hechos tal como son y confiar en que, por muy grande que sea su dolor, sabremos ayudarle. Los niños perciben la gravedad de las situaciones, aunque los adultos intenten disimular. Si se les mantiene al margen, aunque sea con la intención de protegerles, todavía sufren más. El primer contacto con la muerte de alguien que amamos produce, inevitablemente, una herida profunda, pero como todas las grandes crisis también proporciona la posibilidad de aprender a apreciar la esencia de lo realmente importante: el amor.

Distintas formas de decirlo

En función de las creencias familiares es posible abordar la muerte de un modo u otro:

.Creencia espiritual. El cuerpo deja de extir, pero el alma o la energía de la persona vive eternamente. Se le puede explicar al niño que el proceso de morir es parecido al que tiene lugar cuando los gusanos de seda dejan de serlo para convertirse en mariposas. Las personas vuelan hacia el cielo y entran en otra dimensión. Siguen existiendo, aunque no podamos verlas, y se convierten en ángeles de la guarda de los niños a quienes quieren.

.Familia agnóstica. Se le puede explicar al niño que el amor que esta persona ha dejado permanece en el corazón de los que le aman. Se trata de un «tesoro» al que se puede recurrir siempre que se esté triste. Estos recuerdos y pensamientos amorosos, con el tiempo, tienen el poder de transformar la tristeza en alegría y la añoranza en un entrañable sentimiento de compañerismo y solidaridad. Sigue leyendo

EL PENSAMIENTO ES CREATIVO

Un amigo me ha mandado esta entrevista que salió publicada en el diario «La Vanguardia». Habla de la importancia de ejercitar la mente para crearnos una realidad mejor. Yo he comprobado que la meditación ayuda mucho a conseguirlo.

MARIO ALONSO PUIG, CIRUJANO

«Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra»
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. «Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando». Hay que entrenar esa mente.

Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas.

-Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

-¿Psiconeuroinmunobiología?

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

-¿De qué se trata?

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

-¿Qué tipo de cambios?

-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

-¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios. Sigue leyendo

CÓMO ATRAVESAR EL DOLOR

He pasado media vida intentando armar un caparazón que me protegiera del dolor. Es algo que aprendí instintivamente, debe formar parte de mi naturaleza. De pequeña y jovencita encajaba los pequeños o grandes sinsabores y los guardaba en lo más hondo de mí, bajo siete lleves, con la intención de que desaparecieran. No sabía hacerlo de otra forma, supongo; nunca he sido llorona y siempre me ha costado desfogarme gritando. A los treinta y pocos mi alma se descompuso después de un aborto y yo seguía sin saber qué hacer con el dolor más que encerrarlo. Gracias a esa sacudida, que arrastró con violencia todo el dolor que había ido guardando, empecé a escucharme: el yoga y la homeopatía me ayudaron. Pero hasta que la muerte de Ignasi no desbordó la presa y me arrastró al fondo, hasta casi ahogarme, no acepté el dolor como parte de la vida. Fue entonces cuando descubrí que encerrarlo, reprimirlo o ignorarlo era mucho más doloroso que sentirlo. El dolor y el miedo pierden fuerza cuando los reconocemos, cuando les otorgamos un espacio.

De hecho, cuando estamos dispuestos a vivir el dolor, cesa el sufrimiento. A partir de ahí, los terapeutas pueden ayudarnos. No es posible recoger cosechas sin labrar los campos.

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