UN LUGAR DE PAZ

 

 

Si nos guiamos por los pensamientos, si creemos que somos lo que pensamos muy probablemente en nuestra vida predomine el miedo. La mente es muy loca y a menudo nos pone en lo peor, le encanta, al menos a la mía, fabricar tragedias, revolcarse en el drama. Como si su lema fuera: mejor el terror en mano que la incertidumbre volando. De incertidumbre no quiere saber nada, ella tiene opinión y certezas sobre casi todo.

 

Ay, pobre mente mía, si la vida es incierta por naturaleza, si solo acogiendo la incertidumbre es posible estar en paz con uno mismo. Si no hay un solo sitio fuera al que poder huir cuando nos invade el miedo, la tristeza o el desasosiego. Solo tenemos el momento presente y es aquí y ahora donde transcurre la vida. Esa vida que a veces nos acaricia y otras nos hiere.

 

Cuando nos permitimos sentir la locura de la mente sin intentar cambiar nada, tan solo estando presentes, a veces, como si se corriera un telón o simplemente se rasgara un velo, aparece dentro muy adentro de nosotros un espacio, grande, muy grande, en el que es posible respirar tranquilos, sin esfuerzo. En ese lugar luminoso no hay lucha, ni reproches, ni culpas, ni nada y, en cambio, parece como si lo contuviera todo.

En ese lugar maravilloso que existe en cada uno de nosotros no hay separación entre los vivos y los muertos.

 

 

 

TALLER SÁBADO 28 DE ENERO

TRASCENDER EL DOLOR

Cómo afrontar la pérdida de un ser querido

 

TALLER SÁBADO 28 DE ENERO
De 16h a 19h.
BARCELONA

 

Desde hace años imparto talleres a grupos reducidos de personas que pasan por el dolor, el desconcierto y la incertidumbre que supone la muerte de un ser inmensamente querido.
En estos talleres, que considero de crecimiento personal, comparto las herramientas que a mi me han ayudado a afrontar mi duelo.
Cuando la vida nos pone entre la espada y la pared, siempre nos deja la puerta abierta a la oportunidad de renacer expandiendo nuestra conciencia. Al final de la travesía somos distintos y, tal vez, más honestos, bondadosos y amorosos con nosotros mismos. Estaré encantada de acompañarte hasta donde yo he llegado.
Más información:
Tel. 650 98 38 80
mercecastro@mercecastro.com

MORIR SANOS

 

 

Los primeros días de duelo me inundó un vacío infinito por dentro. Me quedé literalmente hueca y, aunque siempre estuve acompañada, recuerdo una soledad inmensa. Que sensación tan extraña es la de salir de la vida y, al mismo tiempo, seguir aparentemente en ella.

 

El dolor me trajo de vuelta y fue colonizando mi cuerpo, llenando el vacío hasta impregnar cada una de mis células. El llanto profundo, desgarrado me devolvió al mundo, un mundo que me daba vértigo con tan solo asomarme a la ventana.

 

La muerte de mi hijo dio en la diana. Nada hasta entonces me había herido hasta dejarme de rodillas, desfallecida, absolutamente perdida. Y allí me quedé, en la oscuridad desconsolada, hasta que me rendí, sin condiciones, a lo inevitable y pedí luz, con dulzura a una fuerza más grande.

He tardado años en aceptar que la vida es como es y que el dolor que nos parece insoportable, a menudo, se convierte en la antesala de un nuevo renacer, de una manera de ser más honesta con nosotros mismos, amable y bondadosa. Que solo con amor y perdón nos curamos, que cada uno tiene su tiempo aquí y hasta el último suspiro podemos darle la vuelta al marcador y morir sanos, con la misión cumplida.

 

 

TERTULIA EN LA RADIO SOBRE LA MUERTE DE UN HIJO

Gràcies a tot l’equip de El punt de l’intorrogant per fer-nos sentir com a casa parlant dels nostres sentiments entorn la mort d’un fill. Grààcies per la calidesa, pel somriure amorós d’en Francesc Coll, per la sensibilitat de l’Ana Solanes, per la força i la saviesa de la Rosa Puertas i la Francina Jaumandreu. Un plaer, gràcies de tot cor. Ràdio Arenys és un bon lloc.
Podeu escoltar el programa aquí: https://enacast.com/radioarenysdemar/…

 

 

 

 

Gracias a todo el equipo de El punto de la intorrogant por hacernos sentir como en casa hablando de nuestros sentimientos en torno a la muerte de un hijo. Gracies por la calidez, por la sonrisa amoroso de Francesc Coll, por la sensibilidad de Ana Solanes, por la fuerza y la sabiduría de Rosa Puertas y Francina Jaumandreu. Un placer, gracias de todo corazón. Radio Arenys es un buen lugar.
Puedes escuchar el programa aquí: https://enacast.com/radioarenysdemar/…

JUGAR COMO NIÑOS

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             Casi sin darnos cuenta, dejamos de verlo todo como un juego, como cuando éramos niños, y nos recubrimos enteros con esa capa densa de preocupaciones que suele envolver a los adultos.

Entonces, un buen día llega un golpe secó, duro, de esos que te paran, que no puedes eludir y nos damos cuenta que lo que nos robó la ilusión, la parte divertida, eran puras tonterías.

Nos hemos pasado años angustiados por tan poco, persiguiendo un mañana que imaginábamos mejor, a costa de olvidarnos, de no ver, de pasar por alto el tesoro, lo único que tenemos, que es hoy.

 

Estamos tan acostumbrados a ir con prisas, a planificar o a mantenernos anclados en tiempos pasados que se nos escapa como el agua entre las manos el gusto por saborear la parte minúscula, esa que, en realidad, es la que endulza el alma; el placer de acostarnos en sábanas limpias, de lavarnos las manos con agua caliente cuando hace frío, de mirar por la ventana en primavera y ver como crecen en los árboles las hojas nuevas o como, ya enrojecidas, en invierno se encienden todavía más al atardecer.

 

La vida son momentos y nosotros podemos elegir vivir cada uno como si fuera el único, como si no hubiera nada más importante ni divertido que lo que estamos haciendo ahora.

Sea corto o largo el camino que nos toque recorrer, seguro que es más agradable si nos reímos de nosotros mismos, nos reímos con los demás y, así, suavizamos con cariño las tragedias. Sea lo que sea lo que nos toque vivir, sin dramas, con amor es más divertido.

ABRAZA TU CUERPO

 

 

Párate un momento, cierra los ojos y escucha a tu cuerpo. ¿Hay algún dolor?, ¿notas cansancio?, ¿la respiración es agitada, profunda, superficial, lenta? ¿Sientes alguna tensión?

Cuando me permito hacer eso y me limito a pasar un ratito atenta al cuerpo, sin intentar modificar nada de lo que observo, a menudo me invade una agradable sensación, como si se estuvieran aflojando hasta romperse unas amarras invisibles que mantenían tensos los músculos y en alerta cada una de mis células.

 

Nuestro cuerpo nos acompaña desde siempre en ese viaje que llamamos vida y, con frecuencia, damos por hecho que es su obligación hacerlo sin, ni siquiera, dedicarle una palabra amable, una sonrisa de reconocimiento por cada latido, por cada inspiración, cada sutil movimiento…

Él ha estado presente en cada una de nuestras batallas, de nuestros desencuentros y guarda, en su memoria, todo el dolor que no hemos expresado en llanto.

 

Cuando dejamos hablar al cuerpo en vez de amordazarlo, de obligarlo, de someterlo, de acallarlo o criticarlo recuperamos nuestro centro, nos sentimos con más fuerza, más enraizados en la tierra y, eso, paradójicamente nos da alas, nos une a algo más grande, nos enlaza, despierta esa parte, profunda y antigua, que sabe que todos somos uno, que nada existe fuera y por separado.

HABLAMOS DE LA MUERTE, CON AMOR, EN RADIO ARENYS

 

El próximo martes, 17 de Enero en radio Arenys, en el programa «El punt de l’interrogant», en directo de 20h a 21h, hablaremos sobre la muerte de un hijo.
Dirige el programa Anna Solanes y participamos Francina Jaumandreu y yo. Me encantaría que llamaráis para poder compartir lo que sentimos y, entre todos, aportar destellos de luz.

 
De la muerte se habla tan poco y de la muerte de un hijo casi nada. Por eso es tan necesario romper el tabú y ayudarnos unos a otros a recorrer el camino del duelo hasta volver a renacer.

ACOGERSE A LA DULZURA

 

 

Hoy puede ser un buen día para dejar de exigirte, de reñirte, de culparte, de quejarte, de odiar a la vida o a quién sea… en fin, de seguir, como en una noria, dándole vueltas al miedo, al malestar en tu cabeza. No digo que enmascaremos lo que sentimos, no. Simplemente propongo una tregua, un espacio claro, luminoso, sin juicio, algo parecido al arrullo en los cálidos brazos de una madre. A veces, es tan necesario parar y, en silencio, acogerse a la dulzura.

Sea cual sea el sentimiento desgarrador que predomine hoy en ti es posible con cariño sosegarlo hasta que se desvanezca.

En cada uno de nosotros reside una fuerza inmensa capaz de darle la vuelta al dolor de nuestra historia, de sumar amor, en vez de quedar atrapados y separarnos. Hay tantos mundos como formas de mirar la vida. ¿Cómo piensas tú vivir hasta tu muerte, con ternura o con el corazón cerrado?

SONRISAS QUE SALEN DEL ALMA

 

Hacer ver que estamos bien cuando estamos mal es agotador y no merece la pena. Las falsas sonrisas no aligeran las penas ni llegan al corazón de nadie. Al contrario, llevar una máscara alegre cuando por dentro nos sentimos morir nos deja inmensamente solos, nos separa más de la vida y agranda el dolor profundo de sentirnos perdido en medio de la nada.

 

 

Si hoy te sientes desgarrado no finjas, es mejor parar, respirar, bajar el telón y suspender la comedia. Deja de luchar por estar bien, por alcanzar un entusiasmo que se aleja al perseguirlo. Mejor date un tiempo para estar contigo.

Quédate en silencio, en el sofá y a tu aire, sin prisas, empieza a desenredar con cariño la madeja de emociones que te oprime el pecho, que te cierra el estómago, que te tensa la espalda, la nuca, los hombros… Escucha con ternura cada lamento de tu cuerpo y llora.

 

 

Las lágrimas liberan la carga que arrastra cada una de tus células por intentar ser otro desde hace tiempo. Permítete ser tu, solo tu en este momento, sin expectativas ni dramas. No te enfades contigo por estar mal, no añadas leña al fuego. No estés triste por estar triste.

 

Las emociones, los sentimientos son como las olas, vienen y van. Fluyen con la vida si no las entorpecemos. Son algo natural como el paso de las estaciones.

 
Cuando nos entregamos con amor a lo que hay es más fácil sintonizar con la calma y, entonces, se produce el milagro y aparecen destellos de luz, chispas de alegría, sonrisas que salen del alma.

CON DULZURA

 

Me he pasado media vida intentando esquivar el dolor y el miedo porque no sabía que si les abría las puertas y los acogía se desvanecían.

 

Pretendía, con todas mis fuerzas, rehuir lo inevitable y, mientras, el miedo se hacía más terrorífico y grande. No sabía que la tristeza tan solo pretendía que la mirase, que le permitiera entrar en casa, que la mimase.

No pasa nada por estar triste y sentir miedo, forma parte de la condición humana. La tristeza y el miedo, vienen y van, son temporales. Puedes ser feliz y tener miedo y estarcontento y, a la vez, triste y desconsolado.

 

Entregarse a lo que hay, con ternura, es el primer paso para sentirnos mejor, más a gusto. No importa tanto qué nos toca vivir como el cariño que le ponemos a lo que vivimos.

 

Siempre podemos mirarnos a nosotros y a los demás con dulzura, al fin y al cabo todos atravesamos a ciegas ese bosque encantado que llamamos vida.

 

 

 

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